El blog de Josep Prats

¡A prestar!

Draghi ya ha hecho todo lo que podía hacer. No se le puede pedir más. Porque implicaría comprar deuda pública y no va a hacer, porque sería tanto como mutualizar los riesgossoberanos o emitir eurobonos por la puerta trasera. Alemania no lo permitirá.

Lo que sí permite Berlín es comprar titulizaciones hipotecarias ya emitidas, entre ellas muchas emitidas por entidades financieras españolas y compradas por alemanas. Si el BCE las adquiere a un precio que sus actuales tenedores, entre ellos no pocos landesbank, consideren correcto, les puede ser de gran ayuda.

Y, en general, las titulizaciones o las cédulas que compre el BCE dejarán espacio, darán liquidez, para que los bancos puedan prestar a empresas y familias, para que puedan, de una vez por todas, tras seis años ininterrumpidos de caídas, incrementar el saldo de préstamos vivos.

Pero para ello, para prestar, no basta la liquidez. Se necesita también solvencia. Y ésta no será evidente hasta que los bancos reciban el aprobado de su nuevo supervisor único, el BCE, en noviembre, tras las pruebas de resistencia.

Además de contar con liquidez y solvencia, los bancos necesitan otro requisito, en realidad, el principal de todos, para prestar: que haya demandantes de crédito solventes. Y aquí siempre pueden surgir dudas. Aunque es evidente que hay más prestatarios solventes si se les presta a tipos muy bajos como los actuales. Y que el mismo hecho de recibir créditos, en muchos casos, convierte en más solvente a quien los recibe, sobre todo cuando se ha tocado fondo en términos de crecimiento económico y disponer de una línea de crédito es crucial para mantener viva la actividad y hasta estudiar cierta inversión adicional.

La gran diferencia entre la bolsa americana y la europea no está en la evolución de los beneficios empresariales, que más allá de las oscilaciones trimestrales dispares en función de la evolución del tipo de cambio, son bastante similares. La renta variable estadounidense cotiza a unos multiplicadores sobre beneficio superiores, no tanto porque se crea que sus beneficios crecerán mucho más, ni porque su tasa libre de riesgo sea inferior, que no lo es. El S&P 500 está en 2.000 puntos y el Euro Stoxx 50 en menos de 3.300 (y no cerca de 4.000 puntos) porque la percepción de riesgo entre ambos mercados es muy dispar.

Y la única, pero importante diferencia, entre ambos mercados es que en uno, en el norteamericano, la banca funciona con normalidad, y en el otro, el europeo, todavía no lo hace. Cuando los bancos del Viejo Continente vuelvan a prestar, este diferencial se tendrá que ajustar. Si lo hacen, los próximos trimestres serán francamente buenos para la bolsa europea.


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