El blog de Josep Prats

Un mes para olvidar

Octubre se cierra con caídas de entre el 3% y el 4% en los principales índices europeos, mientras la bolsa americana termina en máximos históricos. Abríamos el mes con mensajes poco claros por parte del BCE sobre el programa de compra de activos. Los malos datos de PIB en Francia e Italia eran utilizados para magnificar el eventual drama de una vuelta a la recesión en la zona euro, aunque fuera durante un trimestre y por una décima. La caída de dígito alto de la bolsa americana, desde máximos, se convertía, como es habitual, en caída de dos dígitos en las europeas, por si acaso las cosas al día siguiente empeoraban en Estados Unidos.

Sin resultados empresariales que pudieran servir de guía y todavía pendientes del gran examen del año, las pruebas de resistencia del BCE, llegábamos a mitad de mes en un ambiente ligeramente pesimista en Estados Unidos y, en algunos momentos, próximo a la histeria en la zona euro. Los fantasmas sobre la posible ruptura de la moneda única, la crisis de Grecia, el aumento de las primas de riesgo, y otros clásicos de hace dos años, volvían a aparecer.

Los resultados empresariales, que siguen mostrando un claro crecimiento de la economía global, del orden del 3% (menos del 1% en Europa, más del 3% en Estados Unidos, más del 5% en Asia), atemperaban algo los ánimos y se inició la recuperación de las cotizaciones en el mercado norteamericano. Las pruebas de resistencia del BCE salieron según era previsible y en la última semana del mes aparecieron ya algunos resultados de empresas europeas. Y poco a poco, el mercado siguió recuperando cierto tono.

Todavía no conocemos todos los resultados empresariales en la zona euro, siempre más tardía en publicar que Estados Unidos. Y tenemos pendiente la cita del BCE (la FED ya ratificó el fin del QE). Visto así, puede considerarse lógico que iniciemos el mes, en el mercado europeo, con vacilaciones y dudas, pese al máximo histórico de Wall Street. Cuando vean los resultados publicados se darán cuenta de que tanta precaución era excesiva, sobre todo, si le damos la importancia que merece, que en mi opinión es poca, al eventual programa de compra de activos del BCE.

Dentro de un par de semanas, cuando los pocos bancos suspendidos en las pruebas de resistencia ya hayan concretado los planes de recapitalización y las grandes compañías europeas, en su mayoría, hayan ratificado (o incluso mejorado) sus expectativas de beneficio para el conjunto de 2014, no quedarán excusas para seguir considerando que una cartera de grandes valores, con rentabilidades por dividendo claramente superior al 3% y más próxima al 4%, con expectativas de crecimiento de beneficios (en una economía global que seguirá creciendo al 3%, con un euro devaluado y un petróleo barato) no es atractiva. Máxime si la comparamos con la inversión alternativa, una renta fija que, para un rating mínimamente aceptable, no puede ofrecer rentabilidades en el medio plazo.

Y ya, en diciembre,  cuando el dinero que suele esperar a final de año para ser invertido (por ejemplo, el de planes de pensiones) tenga que optar por uno u otro destino es previsible que lo haga por la renta variable. Cuando cerremos el año con revalorizaciones de dígito alto en los principales índices de la zona euro, miraremos hacia atrás y veremos octubre como un mes para olvidar.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba