El blog de Josep Prats

Nada del otro jueves

Esta semana hay reunión del Banco Central Europeo, de la Reserva Federal y referéndum sobre la independencia de Escocia. El jueves parece ser el día clave de la semana. Hasta entonces no conoceremos más detalles de los planes de liquidez del BCE, no podremos actuar en el mercado en Europa en función de lo que haya decidido la Fed y no sabremos cuál ha sido el resultado del referéndum escocés. 

El lunes, el martes y el miércoles serán tres días en los que el mercado estará especulando sobre estos tres acontecimientos. Los bajistas, en principio, esperando que la Reserva Federal dé indicaciones sobre prontas subidas de tipos, que el BCE no muestre cifras concluyentes sobre el programa de liquidez y que en Escocia gane el sí a la independencia. Los alcistas, en principio también, confiando en que la Reserva Federal siga con su discurso poco propenso a subir tipos antes de la mitad del año que viene, que el BCE informe del gran interés de los bancos en empezar a prestar a empresas y familias y en que Escocia decida seguir dentro del Reino Unido.

Pase lo que pase, creo que este jueves, no pasará nada del otro jueves. El discurso de Janet Yellen (Fed) será, como todos los suyos, apto para todos los públicos. Los bajistas verán que los tipos pronto subirán y los alcistas que, en todo caso, estarán mucho tiempo bajos y que si se incrementan es porque la economía mejora.

Las medidas del BCE serán interpretadas como muchas palabras y pocos hechos por los bajistas y como clara voluntad de ayuda en caso de ser necesaria, que si no se concreta es porque las cosas se arreglarán por sí solas, por los alcistas.

El resultado más probable, a tenor de las encuestas (y de las casas de apuestas) en el referéndum de Escocia parece ser una ajustada victoria del no a la independencia. El porcentaje de indecisos es relevante y si a cuatro días de la votación no se han decidido, es muy probable que la mayor parte de ellos se inclinen por mantener el statu quo. En todo caso, la victoria por la mínima del sí a la independencia abriría un período de negociación que duraría un mínimo de dieciocho meses, que no podemos descartar que terminara en un acuerdo de mayor autonomía, como probablemente también se dé si la victoria del no es muy ajustada.

¿Qué debemos hacer los gestores en estas circunstancias? Intentar estimar qué incidencia real tendrá sobre los resultados de las compañías que tenemos en cartera lo que pueda decir el BCE, la Reserva Federal o el pueblo escocés. Y, francamente, por lo menos en mi caso, por más que lo intento, no alcanzo a ver grandes diferencias en la capacidad de generación de beneficios a largo plazo de las compañías que tengo en cartera, digan lo que digan.

Por ello, esta semana no haré nada.


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