El blog de Josep Prats

Cuatro cuatros

¿Saldremos de la crisis? La bolsa ha subido, la prima de riesgo ha bajado, el consumo repunta levemente… Pero sigue sin crearse empleo, el déficit público no disminuye, la deuda pública sigue aumentando y el crecimiento del PIB, redondeando decimales, sigue siendo del 0%.

Para desterrar la palabra crisis necesitamos conseguir cuatro cuatros. Una TIR del bono a 10 años del 4%, un déficit público del 4%, un crecimiento nominal de la economía del 4% y un precio de la vivienda media equivalente a 4 veces el ingreso medio familiar.

El 4% de TIR del bono ya lo tenemos. De hecho, ahora mismo, estamos pagando algo menos. Lo normal es que, aunque el diferencial con Alemania se estreche, la prima de riesgo española se reduzca más por una subida de la TIR del bono alemán que por una reducción adicional de la rentabilidad del español.

Pero para poder mantener una TIR del 4% en el bono a diez años necesitamos que los mercados se convenzan de que, en algún momento no muy lejano, el 4% de déficit público sobre PIB se va a alcanzar. Con niveles de déficit público superiores al 4%, el porcentaje de deuda pública sobre PIB cuando parte de niveles como los que tenemos, próximos al 100%, no hace más que aumentar. Y si aumenta, será difícil que nos sigan prestando a un interés inferior al 4%.

Bastante se puede hacer todavía en materia de reducción de gasto público, y algo habrá que hacer también en materia de ingresos. No podemos fiarlo todo a una mayor fiscalidad sobre las nóminas (el IRPF, en la práctica no es más que el antiguo IRTP, el impuesto sobre los rendimientos del trabajo personal).

Con el 4% de déficit público sería necesario un crecimiento nominal de la economía del 4% (por ejemplo, 2% real más 2% de inflación), para que la deuda pública sobre PIB no aumentara. Ese crecimiento, el propio de una economía desarrollada y madura, es el que necesitamos para dejar de destruir empleo y empezar a crearlo.

Y para contribuir a la recuperación de la actividad económica (y a la reducción del déficit público, vía mayor recaudación) es necesaria una reactivación relevante del mercado inmobiliario, que sólo vendrá cuando los precios reflejen la nueva realidad y se alejen definitivamente de las ensoñaciones de los tiempos de burbuja. A finales del siglo pasado, los precios de la vivienda en España, como sucede en todos los países desarrollados, eran aquellos que permitían que con 4 años de ingreso medio familiar se pudiera adquirir una vivienda media. En los momentos más álgidos del boom esos 4 años se convirtieron en casi 8. Hasta que todos los actores relevantes del mercado, notoriamente las instituciones financieras, no acepten que el precio de la vivienda en términos reales tiene que ser el de hace 15 años (o el de hace 10 años en términos nominales), no fluirá el dinero. Las transacciones que efectivamente se producen en el mercado de segunda mano ya aceptan esta realidad. Que lo hagan ya, de una vez por todas, los bancos.

Con voluntad, los cuatro cuatros se pueden alcanzar en cuatro trimestres. Y se tienen que alcanzar, como mínimo, en cuatro semestres. Solo cuando tengamos los cuatro cuatros podremos ir a por el quinto: cuatro millones de nuevos puestos de trabajo. Aunque para alcanzarlo no nos bastarán cuatro años, quizás hagan falta cuatro lustros.


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