El blog de Josep Prats

La clase media

Todo el mundo habla de la clase media pero nadie se pone de acuerdo en su definición. En los países emergentes gran parte de la población se estaría incorporando a la clase media mientras que en los desarrollados la clase media estaría en franco retroceso. El chino propietario de una motocicleta es, claramente, alguien que está incorporándose a la clase media. El europeo propietario de un utilitario de tercera mano es, claramente, alguien que está abandonando la clase media.

Ser de clase media no es estrictamente un concepto estadístico. No es de clase media el que tiene un nivel de renta o patrimonio igual al de la media de la población. Ni tan siquiera igual o parecido a la mediana. La media, y sobre todo, la mediana de riqueza de la población del Indostán o de África apenas alcanzan el nivel de subsistencia. Estar “entre la mitad más rica” de Bangladesh no garantiza poder comer dos veces al día. Por el contrario, estar entre el 10% más pobre de Suiza o de Noruega, garantiza unos estándares de vida que apenas el 1% de los habitantes de Bangladesh pueden alcanzar.

Clase consumidora

Para las grandes compañías multinacionales, cuyas acciones cotizan en bolsa  y constituyen el grueso de las carteras de renta variable de los fondos de inversión, el término clase media puede equipararse al de clase consumidora, o población que es capaz de pagar por sus productos o servicios. Y aquí sí podemos decir que, sin duda, a nivel global, está aumentando de forma sostenida el número de consumidores.

Cuando en un hogar de un país emergente entran más de 500 dólares al mes, ya tenemos una nueva familia consumidora para las compañías globales. En los países emergentes, ahí estaría el umbral de la “clase media”. En los desarrollados, donde “ser de clase media” implica algo más que comer tres veces al día, tener frigorífico, televisión, coche y lavarse el pelo con champú, tendríamos que añadir un cero más. 5.000 dólares al mes de ingreso familiar nos definirían el umbral de entrada en la clase media, entendida como “clase desahogada” o “sin problemas para llegar a final de mes”. Máxime si tenemos en cuenta la necesidad de ahorrar para una vejez que será muy prolongada.

Definida la clase media de esta forma, es cierto que en los emergentes cada vez hay más clase media y en los desarrollados menos. Y las compañías tienen que adaptar su oferta a esta realidad. Cada vez valen menos las medias tintas, cada vez hay menos espacio para los productos de precio medio. Más tiendas de descuento, menos comercios de precio medio, más boutiques de lujo. Más coches de 10.000 y de 50.000 euros y menos coches de 25.000. Más ropa de menos de 100 euros o de más de 1.000 y menos ropa de 500 euros.

Cada vez parece más claro que solo habrá dos formas de ganar dinero. Vendiendo productos caros o vendiendo productos baratos.


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