El blog de Josep Prats

El año de la eurozona

Parafraseando a los hinchas de un club de fútbol: este año sí. Éste, 2015, puede ser, y creo que será, el año de la eurozona. Transcurridos ya 13 ejercicios desde que empezaron a circular los primeros billetes, todavía hay quien duda de que el euro esté definitivamente consolidado. Los últimos avatares políticos en Grecia han despertado, de nuevo, fantasmas que nunca estuvieron del todo dormidos, como lo ha reflejado el anormalmente bajo interés ofrecido por el bono alemán, refugio de los que, en el fondo, sospechan que su dinero podría serles devuelto algún día en marcos. 

En pocas semanas tendremos, probablemente, ocasión de comprobar qué pasa cuando en el país más dudoso gana la fuerza política más dudosa. Cuando constatemos, definitivamente, que en un país que no comparte frontera con ningún miembro de la eurozona, pasa a gobernar un partido no integrado en ninguna de las grandes corrientes políticas del establishment y esta fuerza, dijera lo que hubiera dicho, al final hace los esfuerzos necesarios para que sus ciudadanos sigan cobrando y gastando en euros, podremos dar ya por zanjada la cuestión de si el euro está para quedarse. Y veremos que es así.

Con un euro entre 1,15 y 1,20 dólares, como cuando nació, con un petróleo a mitad de precio, en dólares, que hace un año, con un regulador, supervisor y liquidador único para la banca, con un poder creciente en la determinación de los presupuestos nacionales radicado en Bruselas, con Portugal, Irlanda y España en claro proceso de reducción de desequilibrios y recuperando tasas positivas de crecimiento, el escenario para una reducción sustancial de la percepción del riesgo de invertir en compañías radicadas en la eurozona está ya bastante bien establecido.

Los beneficios de las grandes compañías europeas, si Asia crece al 5%, América al 3% y Europa al 1%, crecerán en euros, del orden del 10%. Los múltiplos de cotización bursátil son inferiores a los de una media histórica en la que los tipos de interés a medio y largo plazo cuadruplicaban los actuales. La rentabilidad por dividendo del Euro Stoxx 50, supera en tres puntos la TIR del bono alemán y en dos puntos la del bono español.

La oportunidad de inversión en bolsa es evidente. Este año sí. Este año, la rentabilidad de la renta variable de la zona euro, muy probablemente, será de dos dígitos, y el primero de ellos puede ser el dos.


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