El blog de Josep Prats

Tipo de cambio

Si tuviéramos que juzgar la salud de la moneda única por su tipo de cambio frente al dólar, no tenemos nada que temer por el futuro del euro. Cotizando ya cerca de los 1,40 dólares por euro, estamos acercándonos a los mejores momentos de nuestra divisa desde su nacimiento. Recordemos que el tipo de cambio ha oscilado, a grandes rasgos, entre 0,80 y 1,60 dólares por euro, con una media cercana a 1,20.

Los períodos de cotización más baja coincidieron con los primeros años de vida del euro, cuando, en teoría, nadie dudaba sobre su viabilidad. En los momentos más críticos, hace un par de años, cuando más se dudaba sobre la continuidad de la moneda única, el euro siguió cotizando por encima de la media histórica. Parece, pues, que las dudas sobre la continuidad del euro no constituyen el factor determinante de su tipo de cambio.

Tampoco parece que lo sea la inflación. Los diferenciales de inflación entre Estados Unidos y la zona Euro no son significativos, y no justifican una pérdida de valor de la divisa norteamericana frente a la europea, como sí sucedía, de forma pausada pero constante, con el dólar frente al marco.

Las cuentas públicas, tanto déficit como deuda, no difieren de forma sustancial entre las áreas económicas de ambas orillas del Atlántico. Por ahí tampoco tenemos grandes indicaciones sobre las que apoyar una tesis de evolución del tipo de cambio.

¿Está barato el dólar?

La paridad de poder de compra entre ambas divisas parece situarse, de acuerdo con la mayoría de análisis, en un entorno próximo a 1,20 dólares por euro, coincidente, a grandes rasgos, con la media de cotización desde el nacimiento de la moneda única. Una comparación de los salarios percibidos por una amplia muestra de profesiones claramente definidas (ingenieros, auditores, dependientes de tiendas) en Francia, Alemania y Estados Unidos, nos corrobora esta paridad. A 1,20 dólares por euro, el sueldo de un francés, un alemán y un norteamericano, es bastante parecido.

¿Está pues barato el dólar? Parece que sí. Pero el comportamiento de los mercados de divisas puede mantenerse alejado de lo que la lógica fundamental nos indica durante mucho tiempo. Tanto como puede estarlo en el mercado bursátil. No haríamos pues apuestas específicas en divisa, por lo menos hasta niveles claramente superiores a 1,40 dólares por euro.

Con un euro excesivamente fuerte, los beneficios de las compañías europeas que tienen una amplia actividad global se verán reducidos. Aunque no tanto como hace una o dos décadas, puesto que, cada vez más, los centros de producción y de comercialización se encuentran fuera del país del domicilio social de la matriz, en los mercados de destino.

Venden menos euros, pero también gastan menos euros en producir lo vendido. Solo es la traducción del beneficio en moneda local a euros lo que les afecta. Visto así, no tenemos que alarmarnos especialmente por ligeras caídas del beneficio neto. Siempre que, como está sucediendo, a tipos de cambio constantes, las grandes cifras sigan mostrando crecimientos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba