El blog de Josep Prats

Resultados trimestrales

La semana pasada empezó la primera temporada de publicación de resultados trimestrales, que concluirá a mediados de este mes. Los resultados del primer trimestre nos dan ya ciertas indicaciones sobre el nivel de realismo que, en sus previsiones para el conjunto del año, mostraron los principales directivos de las compañías al presentar el balance del año anterior. Empresas como Air Liquide, Danone, LVMH, Bayer, Deutsche Bank, Sanofi, Volskwagen, BBVA, BNP, Daimler, Total o Basf ya han mostrado la evolución de sus negocios durante los tres primeros meses del año. Si podemos considerarlas una muestra representativa de las grandes compañías de la zona euro, podríamos destacar algunas grandes líneas.

La actividad en los países emergentes sigue mostrando vivos ritmos de crecimiento, por lo general de dos dígitos en moneda local, que se traduce en aumentos de ventas y beneficio más moderados (de dígito bajo) cuando los trasladamos a euros. China, el principal mercado emergente, se mantiene fuerte (especialmente en ventas de automóviles, con aumentos de ventas del orden del 20% en los principales fabricantes), aunque otros países como Brasil, Turquía o Rusia muestran signos de debilidad.

Las ventas en Estados Unidos siguen registrando crecimientos razonables, de un dígito medio, en línea con el crecimiento nominal esperado de la economía. En el resto de mercados desarrollados Gran Bretaña y Japón muestran la cara más positiva y Francia e Italia la más negativa. La zona euro en su conjunto, gracias a la favorable evolución de Alemania y los tímidos, pero ciertos, aumentos de actividad en España, apunta a poder alcanzar, en el conjunto del ejercicio, crecimientos positivos próximos al 3% nominal.

Los bancos mantienen resultado operativo antes de provisiones y siguen dotando por importes superiores a los normales de un ciclo medio de morosidad, apuntando a un beneficio a mitad de camino entre el alcanzado el año pasado y el normalizado, que se alcanzará plenamente en 2016. Excluidas dotaciones excepcionales y de difícil previsión (sobre todo, derivadas de indemnizaciones y multas a la banca de inversión en Estados Unidos, como las que están soportando BNP y Deutsche Bank), los niveles de capitalización parecen suficientes, por lo general, para superar con éxito las pruebas de stress a las que se verán sometidos en la segunda mitad del año.

La marcada revalorización del euro en los últimos doce meses (del orden del 7% frente al dólar y de hasta el 20% en algunas monedas emergentes, excluido el yuan), ha convertido crecimientos de dígito alto en beneficios en crecimientos próximos a cero en un buen número de compañías, especialmente las más expuestas al mercado iberoamericano. A medida que avance el ejercicio, si se mantienen estables las principales divisas, el mantenimiento de los crecimientos registrados en el primer trimestre en moneda local debería permitir cerrar el ejercicio con aumentos de beneficio en euros de dígito medio.

Lo que vamos viendo no es muy distinto de lo que nos pronosticaron los responsables de las compañías hace dos o tres meses, y es coherente con escenarios de crecimiento económico global próximos al 3% real. Podríamos decir que, en general, este será, por fin, si es que tal cosa existe, un año normal.


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