El blog de Josep Prats

Recogida de beneficios

El Euro Stoxx 50 acumula una revalorización del 14% desde principios de año. El S&P 500 está plano, tras cerrar 2014 con una ganancia que superaba en más de un 10% en puntos de índice y en casi un 20% en euros, la mínima ganancia de la bolsa de la zona euro en el mismo ejercicio.

Nos guste o no, el año natural sirve en bolsa como referencia para enjuiciar la labor de los gestores. Al final se recuerda cuánto se ha ganado (o se ha perdido) en 2014, en 2015… Y por ello, cuando transcurridos solo dos meses desde el inicio del ejercicio se acumulan rentabilidades de dos dígitos la tentación de vender y consolidar ganancias, aunque sea parcialmente, puede darse entre ciertos profesionales. Sobre todo, entre aquellos que han definido su fondo como un producto de rentabilidad absoluta y que no son juzgados por superar un índice de referencia bursátil, sino por obtener un porcentaje determinado de rentabilidad.

La reflexión que hacen es tan sencilla como esta: “Este año, la rentabilidad que esperaba que proviniera del riesgo bursátil ya la he alcanzado, vendo y ya he cumplido”. En su fuero interno pueden estar convencidos de que la bolsa sigue siendo una inversión atractiva, pero una vez alcanzado el objetivo prometido, el riesgo de perder parte de lo ganado no les compensa la oportunidad de seguir ganando más.

Si esta recogida de beneficios se generaliza y se concreta en un corto período temporal, las bolsas suelen sufrir una corrección. Las caídas bursátiles que suelen darse por este motivo son, por lo general, limitadas, del orden de un tercio o, a lo sumo, la mitad de la revalorización registrada en el trimestre inmediatamente anterior.

Intentar acertar en qué momento se producirá la recogida de beneficios es una tarea de poco provecho para los que invertimos de acuerdo con criterios de análisis fundamental y con una perspectiva de inversión a largo plazo. El “cinco por ciento de recorte que en cualquier momento se puede dar”, puede darse siempre después de subir otro cinco o diez por ciento. Cuando el recorte se dé, serán muchos los que dirán que ya habían avisado. Y por lo general lo dirán, con especial énfasis, aquellos que, esperando el recorte del cinco o del diez por ciento, se han perdido las subidas bursátiles, muy superiores al recorte que se vaya a producir, acumuladas en el año.

Y tengan por seguro que, cuando ese recorte se produzca, los que lo esperaban no volverán a comprar, esperando el siguiente. Los que sí compraremos, como lo hacemos todos los días que entra dinero en el fondo, somos los que no nos preguntamos cuándo vendrá la recogida de beneficios, sino, simple y llanamente, si la inversión en bolsa, a estos precios, con estas expectativas de beneficios y de tipos de interés, es atractiva. Y ahora, a pesar de que acumulemos ganancias de dos dígitos en dos meses, lo es.


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