El blog de Josep Prats

Política y mercados

Si el viernes pasado un pajarito me hubiera soplado al oído los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo probablemente habría tomado la decisión de reducir mis posiciones en renta variable. Lo que, de entrada, podía ser negativo para las bolsas (pérdida de peso de los partidos comprometidos con la construcción de una Europa unida, aumento de representación de los euroescépticos) se ha producido, y en mayor medida de lo que se esperaba.

Afortunadamente no hice nada, ya que el mercado ha saludado con subidas generalizadas los resultados electorales.

Cada vez se hace más difícil intentar rentabilizar en el corto plazo información supuestamente confidencial. No son pocas las veces en las que tras un movimiento de un banco central, un dato de coyuntura, o incluso una presentación de resultados, la bolsa se mueve, inmediatamente, en una dirección contraria a la que, de haberse hecho una encuesta entre actores del mercado, cabría prever.

En general, creo que tendemos a darle mucha importancia a la política, sin que realmente la merezca a la hora de tomar decisiones de inversión. Las grandes compañías, las que tienen centenares de miles de empleados, decenas de millardos de euros de ventas y más de un siglo de historia, suelen ver la política de un modo más escéptico, más pragmático. Hace un mes y medio, en la web de Siemens se daba noticia de los encuentros mantenidos, en una sola semana, por algunos ejecutivos de la compañía. El presidente de Siemens se había reunido con Putin, Merkel, Xi Jinping (el presidente de China) y la presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, en el espacio de cinco días. Y había tenido que delegar en un director general los encuentros con Cameron y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper.

Vistas las cosas así, unos diputados más o menos en unas elecciones, las que sean, no deben alterar el ánimo de los directivos de las grandes empresas. En especial si han accedido al cargo, como sucede en las realmente buenas, por su valía profesional, como suele suceder en las compañías que no dependen, de forma mayoritariamente abrumadora, de los caprichos regulatorios o de los pedidos de las administraciones públicas.

A corto plazo la política puede influir en el devenir de los mercados. Aunque no aconsejaría estrategias de trading basadas en la politología. A largo plazo, los zares y los emperadores cambian, o incluso desaparecen, pero las grandes empresas perduran.


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