El blog de Josep Prats

Parábola de los tres activos

Hace ochenta y seis años, un año antes de la gran caída bursátil del año 1929, en Estados Unidos, un rico comerciante decidió regalar a cada uno de sus tres nietos, entonces niños, un kilo de oro, el equivalente en la época al salario medio de un trabajador americano, pidiéndoles que lo invirtieran y que cuando, ya nonagenarios, vieran próximos los últimos días de su vida, regalaran el producto de su inversión, cada uno, al mayor de sus nietos.

El nieto valiente vendió el oro y compró a partes iguales las treinta acciones del índice Dow Jones y fue invirtiendo los dividendos obtenidos en la compra de más acciones. El nieto prudente vendió el oro y compró bonos del tesoro americano a diez años, reinvirtiendo los intereses en la compra de más bonos. El más timorato guardó el oro debajo del colchón.

Ochenta y seis años después, ya abuelos, los tres nietos del rico comerciante transmiten cada uno al primero de sus nietos lo que recibieron de su abuelo más el producto de su inversión. El timorato ha regalado un kilo de oro (equivalente, hoy también, como hace ochenta y seis años, a un año de salario medio de un trabajador americano).

El prudente ha vendido los bonos y ha comprado oro, obteniendo dos kilos del precioso metal.

El valiente ha vendido las acciones y con el producto de la venta ha podido comprar cien kilos de oro. Es la diferencia que hay entre no fiarse de nadie, fiarse de los políticos o confiar en los que ponen el dinero a trabajar.


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