El blog de Josep Prats

Momento de entrada

¿Es este un buen momento para entrar en bolsa? ¿No sería mejor esperar hasta que haya una corrección más fuerte? Éstas son las preguntas que, invariablemente, salen tras cualquier presentación pública sobre estrategias de inversión. Y lo de la corrección más fuerte se plantea siempre, tanto tras períodos de claras alzas, solo ocasional y marginalmente interrumpidas, como tras caídas que siempre se estiman insuficientemente completadas.

Para los que siguen los resultados empresariales, los analistas fundamentales, períodos muy pronunciados de alza de precios no acompañados de subidas de beneficios suelen ser indicativos del momento en que puede darse una corrección. Para los que siguen los precios de cotización sin atender a los resultados empresariales, los analistas técnicos, las correcciones importantes pueden llegar a producirse independientemente de lo que hagan los beneficios. De hecho, muy a menudo plantean que no hay que empezar a vender hasta que las caídas de cotización hayan sido relevantes, y que cuanto más bajen más hay que vender.

Aunque los precios bursátiles no sean elevados cuando los relacionamos con el beneficio, pueden darse importantes caídas bursátiles. Y viceversa. El año pasado, sin ir más lejos, una revalorización del S&P 500 próxima al 30% no impidió asistir a tres caídas bursátiles de más del 5%. Los que esperaban una corrección para tomar posiciones tuvieron no una, sino tres. No sabemos si las aprovecharon o, por lo contrario, esperando tomar ventaja de la esperada caída del 15% o del 20%, decidieron no entrar si no caía un mínimo del 10% y se quedaron fuera.

Excusas

Una revuelta en el norte de África, la crisis de Ucrania, un mal dato de exportaciones en China, el inicio del tapering, un par de malos datos de confianza, unas décimas de inflación imprevistas, la revalorización del euro, la devaluación del peso argentino, o cualquier otro tipo de hecho justifica, normalmente a posteriori, una caída del 5% en bolsa. Incluso del 10%.

No intenten adivinarlo. Es absurdo. Y nadie, evidentemente, lo ha conseguido. Si existieran, los expertos del “market timing” en muy poco tiempo y con muy poco dinero invertido inicialmente serían los amos del mundo. La fórmula del interés compuesto no miente. Compongan cualquier pequeña rentabilidad porcentual semanal o mensual, y en pocos años, el millón se convierte en billón.

Lo mejor es enemigo de lo bueno. Y lo bueno es invertir en bolsa de manera metódica y constante. A largo plazo no haber adivinado el momento óptimo de entrada tiene muy poca importancia. Quien espera la gran caída para entrar no entra nunca. Y no lo hace porque cuando la bolsa cae, la caída nunca le parece lo bastante grande.


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