El blog de Josep Prats

Huérfanos de resultados

En lo que llevamos de octubre las bolsas han retrocedido de forma notable, con caídas que han situado a los principales índices en rentabilidad negativa desde principios de año. No estamos todavía en los mínimos anuales, pero sí a un 10% de máximos en Europa y a un 6% de máximos en Estados Unidos.

Y esta vez la caída no es fácilmente imputable a Gaza, Ucrania o Escocia. Las advertencias del FMI sobre la no despreciable probabilidad de que la zona euro vuelva a entrar oficialmente en recesión y, en general, los temores a una marcada ralentización del crecimiento económico a nivel global, son los argumentos más comunes que hemos podido ver difundidos en los medios de información económica para explicar el recorte bursátil.

Y contra opiniones o encuestas no disponemos de datos reales que permitan contrastar el acierto o el error de las mismas. No disponemos de resultados empresariales recientes, los del tercer trimestre del año, ese trimestre en el que, de acuerdo con los más pesimistas, se habrá estado fraguando la ralentización. Algunos datos tenemos, como las ventas de coches en unidades, que no hacen más que marcar máximo histórico tras máximo histórico mes a mes, que más bien irían en la dirección opuesta a las tesis sobre caída de actividad. Pero no son estrictamente resultados contables.

A partir de esta semana empezaremos a conocer los resultados del sector financiero norteamericano. La semana que viene tendremos ya la mayoría de resultados de compañías industriales y de consumo norteamericanas. Solo en la última semana de octubre dispondremos de resultados empresariales completos de grandes compañías europeas, aunque antes ya tendremos alguna indicación de actividad con la publicación de cifra de ventas de las compañías francesas.

Pero tendremos que esperar prácticamente a noviembre para despejar la principal incógnita que se cierne sobre la zona euro, esa incógnita que determina que los múltiplos de cotización aquí sean más bajos que Estados Unidos, que sigue manteniendo la percepción general de riesgo (ejemplificada perfectamente en la misérrima rentabilidad del bund alemán), en niveles muy altos.

Y esta incógnita no es otra que la solvencia de la banca. El domingo de la próxima semana saldremos de dudas, y veremos si hay necesidades de capitalización adicional y, en el caso de que las haya, a qué bancos afecta y en qué cuantía. Solo después de que sea público el resultado de las pruebas de resistencia conoceremos las cuentas del tercer trimestre de la banca. En la segunda semana de noviembre ya no estaremos, como estamos todavía hoy, huérfanos de resultados. Cuando los conozcamos, veremos que nos acompañarán para llegar a final de año con signo positivo.


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