El blog de Josep Prats

Euro débil

En este mismo foro comentaba, hace seis meses, la marcada revalorización del euro frente al dólar. El tipo de cambio alcanzaba en marzo de este año los 1,40 dólares por euro, un nivel que se situaba en la franja media alta de cotización histórica. La moneda única nació en 1999 a un cambio de 1,17 dólares y en estos quince años  su cotización ha oscilado entre 0,80 y 1,60 frente al billete verde.

Comentaba en un post de marzo que para las grandes empresas europeas globales, aquellas que no solo venden, sino que también producen fuera del área euro, los efectos lesivos de un euro muy apreciado no eran dramáticos. Sus ingresos y sus costes estaban denominados en distintas divisas y solo la traducción a euros del beneficio, que a tipo de cambio constante no se veía gravemente afectado por la evolución de la divisa, era ligeramente negativa.

Las grandes compañías cotizadas de la zona euro son, por lo general empresas globales. Pero no lo son un buen número de firmas medianas, la mayor parte de ellas no cotizadas, que son estrictamente exportadoras. Producen en la Eurozona, con sus costes denominados en euros, y venden en todo el mundo. Un euro muy apreciado puede hacerles muy difícil vender en otros mercados o, en todo caso, al tener que fijar el precio de venta en moneda local, las ventas en euros se reducen notablemente, no haciéndolo así  los costes, por lo que el beneficio se resiente notablemente.

En medio año, desde que Mario Draghi, presidente del BCE, expresara su preocupación por el elevado tipo de cambio, el euro ha retrocedido un 10% frente al dólar y cotiza a 1,26. Este es ya un nivel bastante próximo a lo que, en consenso de mercado, se estima que debería cotizar por paridad de poder de compra. De hecho, si tomáramos como referencia el tipo de cambio en el nacimiento del euro (1,17 dólares) y lo ajustáramos por diferenciales acumulados de inflación entre la Eurozona y Estados Unidos, obtendríamos un tipo de cambio teórico de 1,25 dólares por euro.

Si un euro a 1,40 dólares no tenía por qué ser muy lesivo para las grandes compañías europeas globales, a 1,26 dólares no tiene por qué ser muy beneficioso. Aunque la ganancia por acción del segundo semestre de 2014, si se mantuviera el mismo resultado en divisas locales que en el primero, registrará un crecimiento apreciable.

Pero para las compañías estrictamente exportadoras, para ese entramado de medianas empresas que contribuyen de forma relevante a la actividad económica de los países de la región, un euro débil es realmente un alivio. Y, aunque muchas de estas compañías no coticen en bolsa, es evidente que si las cosas les van mejor, en algo ayudarán a la mejora de las perspectivas económicas generales de la zona euro y, con ello, de forma indirecta, a la evolución de sus bolsas.


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