El blog de Josep Prats

Bendita rutina

Dos semanas después de lo esperado ha sucedido lo que, indefectiblemente, tenía que suceder. Grecia ha firmado un nuevo rescate, con memorándum, troika, recortes y reformas a cambio de dinero. No interesaba a nadie que Grecia saliera del euro, y a quien menos interesaba era a la propia Grecia. El euro no se rompe, y el apocalipsis tan anunciado y esperado por los analistas anglosajones no se dará. Ni España ni Italia verán cómo se incrementan sus primas de riesgo, ni habrá convulsión en los mercados financieros globales por una refinanciación de algunas decenas de millardos de euros a un pequeño país.

Tsipras, Varoufakis, Tsakalotos, Schaüble, Djesselblöem, dejarán de acaparar titulares de la prensa económica, y cederán protagonismo a las noticias sobre resultados empresariales, que iremos conociendo en las próximas semanas. Por los anticipos que vienen de Norteamérica, y con datos de ventas ya conocidos en algunas grandes compañías europeas, podemos anticipar que los resultados empresariales del primer semestre no defraudarán las expectativas de la comunidad de analistas. El euro depreciado asegura un crecimiento de beneficios próximo a los dos dígitos para la mayor parte de grandes compañías de la eurozona. Y el dólar apreciado, un cierto estancamiento de los resultados en las grandes compañías norteamericanas, que ven cómo sus caídas nominales en ventas en otros mercados apenas puede ser compensadas por la excelente evolución de su mercado interno.

Con un crecimiento de la actividad económica del orden del 3% y una correcta evolución del empleo, Estados Unidos está ya en disposición de iniciar un lento y medido proceso de subida de tipos, a partir del último trimestre de 2015. No es de esperar que las subidas sean muy marcadas, probablemente de cuartillo por semestre, de tal modo que, por lo menos durante un par de años, seguiremos gozando de un entorno de tipos históricamente bajos, favorecedor de la inversión bursátil.

Para los que nos dedicamos al análisis fundamental de compañías, para los que tenemos por costumbre leer memorias anuales, resultados trimestrales, presentaciones estratégicas, noticias corporativas, liberarnos de la labor de análisis político cortoplacista es una bendición. Volver a la rutina no es aburrido, porque analizar la vida de las compañías es siempre una actividad interesante. Y si se analiza bien suele verse que, en realidad, su valor fundamental no varía demasiado en cuestión de pocos trimestres, desde luego mucho menos de lo que lo hace su cotización bursátil, tan afectada a corto plazo por cuestiones como Grecia, Ucrania, Irán, Isis, la última elección del último país, o tantas y tantas otras, que mantienen entretenidos a los que no quieren tomarse la molestia de centrarse en lo realmente importante para la inversión bursátil: el beneficio empresarial.


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