El blog de José Luis Campos

Luchar contra la desigualdad por eficiencia económica

En España la gran caída del consumo se ha debido a dos tendencias cada vez más intensas. La primera: en las rentas de los que pueden ahorrar cada vez mas (quizás alrededor del 30% de la población, habría que analizar más en profundidad) va disminuyendo la propensión al consumo. Es decir, cada vez consumen un porcentaje menor de su renta, lo que les lleva a incrementar su cuota de renta (por la retribución de ese ahorro) y de riqueza (por el ahorro y las plusvalías).

La segunda tendencia es la caída del consumo por la incapacidad de mantener los niveles del mismo por la perdida de trabajos, o el descenso de las retribuciones (salarios y pensiones ) así como la amortización de deudas en las familias, junto con el incremento de la imposición indirecta. Así, las ultimas subidas propuestas de los tipos del IVA para los alimentos suponían un descenso en el consumo de carne y frutas, orientándose a artículos mas baratos.

Asimismo, esa caída del consumo supone un descenso en las ventas de las empresas en España, lo que lleva a una gran caída de la inversión. Es difícil que una empresa incremente el empleo en España si no ve expectativas de crecimiento para sus ventas en el mercado.

El atesoramiento excesivo

Aquí viene un concepto clave de John Keynes para la crisis, el de atesoramiento excesivo  que él consideraba el cáncer del sistema. Ante la incertidumbre de las ventas y de las inversiones ese 35-40% de los hogares que no tiene deudas y ahorra, atesora esos ahorros (es decir compran bonos o acumulan depósitos en la banca), sin comprar coches por ejemplo u otros bienes, con lo cual esterilizan en esa ronda las posibilidades de ese ahorro para contribuir al crecimiento de la economía real.

Lo mismo ocurre y a gran escala con las empresas que van generando una tesorería (y que pertenecen en gran parte al 20% de las rentas mas altas) ante la incertidumbre existente atesoran dichos saldos rebajando el ritmo de inversión y la actividad de la economía, con suertes muy diferentes para las empresas dentro de nuestra economía. Esta actitud lógica en el comportamiento de cada persona o entidad es autodestructiva para el futuro del país por el estancamiento de la actividad que supone, y está en la raiz del surgimiento de las perspectivas de deflación.

Por ultimo, para situar la desigualdad y medir su magnitud, hay que relacionarla con el crecimiento de la economía, con el número de  sujetos que ganan y pierden en la distribución, así como las cantidades absolutas y relativas que se apropian o se pierden en relación a la inflación, al salario mínimo, al medio, etc.

Frenar la desigualdad

La desigualdad, que se esta generando desde 1980 y agudizándose en las dos ultimas décadas, se ha paliado en gran parte hasta ahora con el crecimiento unido a las posibilidades crecientes de endeudamiento. Esto en el momento actual ya no es posible y está agravando el problema la dificultad de devolver los créditos. De igual modo, se esfuman las oportunidades y el incremento de la desigualdad afecta a las mismas familias en sus padres y en sus hijos, es decir el grado de movilidad ha descendido a lo largo de esta crisis.

Frenar la deriva actual de desigualdad y atesoramiento es el factor esencial para evitar el estancamiento de España

Es importante distinguir entre la desigualdad bruta -la diferencia entre los ingresos brutos y la neta- después de considerar las transferencias de impuestos (las deducciones realizadas a los ingresos mas altos) y las ayudas (realizadas a los ingresos mas bajos) lo que nos da las rentas disponibles en cada categoría. La mejora en la desigualdad de la bruta a la neta nos indica el esfuerzo redistribuidor del Gobierno. Por último, en el proceso de perdida de nivel de rentas y riqueza, es importante analizar la evolución en los distintos niveles, del poder adquisitivo de las mismas. La relación con el salario mínimo, con el salario medio. También el incremento de pobreza por edades, por géneros (mujeres) y consideración de la emigración. La afectación de la clase media y el grado de división social existente.

En resumen, frenar la deriva actual de la desigualdad y el atesoramiento, como su consecuencia en España es el factor esencial para evitar el estancamiento del país, que se derrumbaría mas allá  del pavoroso desempleo y empobrecimiento actual.


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