El blog de José-Tomás Cruz Varela

Los delirios de un petimetre

Mi inteligente amiga Lola, cuya visión para localizar sinvergüenzas es extraordinaria, me pidió que opinase y escribiese sobre ese peculiar personaje apodado “El pequeño Nicolás”, si bien, aunque no soy partidario de hacerlo sobre temas tan sumamente manoseados y causarme cierto repudio el efebo en cuestión, he accedido a ello y, equivocado o no, este es mi criterio:

Fran, como al parecer le gusta ser llamado, a tenor de su extraño comportamiento e insufrible verborrea, admite todos los adjetivos que se le quieran adjudicar: vividor, caradura, farsante, mentiroso, estafador, etc. etc. En mi opinión nos encontramos ante un caso de mitomanía, con gran tendencia hacía la fantasía y desfiguración de todo lo que le rodea, revestido de un irreprimible deseo de protagonismo y con el agravante de creerse sus propias mentiras, que posiblemente él no estime como tales, por sentirse predestinado a ocupar un relevante puesto en la sociedad que tanto admira y todo lo que ello conlleva: influencia, poder, y lógicamente dinero al que no parece hacerle ascos.

Lo curioso de este pícaro del siglo XXI, aquejado de delirios de grandeza, es poseer una facilidad camaleónica para adaptarse a cualquier circunstancia. Tras haber accedido a los medios de comunicación a través de ciertos miembros del PP, siempre ha demostrado capacidad para manejar la información obtenida que posteriormente utiliza como mejor le convenga y en su propio beneficio. En sus declaraciones, sugiere y aparenta ser conocedor de grandes confidencias para impresionar a su interlocutor, estimando que eso le proporciona un hálito de importancia. Paralelamente, cadenas de TV, prensa y emisoras de radio, sabiendo que tienen en sus manos un filón, se lo disputan negociando cantidades y contenidos y a la par van creando toda una serie de rumores con visos de credibilidad  para mantener viva la atención de los atormentados televidentes, cuya curiosidad manejan a la perfección.

Por ejemplo: insinuar que Fran Nicolás cuenta con varios padrinos importantes en el mundo de la política y grandes empresas provoca entre el público que se eleve la categoría social de este “jeta sin tarjeta”. Lo suyo es deslizar  algunos nombres sin asegurar nada, a sabiendas de que con tales procedimientos nadie les va a denunciar, como tampoco lo harán todos aquellos distinguidos empresarios a los que les sacó el dinero a golpe de  futuros contactos y promesas incumplidas, porque se convertirían en la mofa y befa de media España al haber sido timados por este iluminado y hábil petimetre.

Una vez que el producto está perfectamente definido y divulgado llega el momento de rentabilizarlo, escuchar ofertas y hacer caja. Dado que la historia de este pamplinólogo es atractiva y en caja como un guante en el papanatismo carpetovetónico, a continuación lo suyo será rodar una película en la línea de  “Torrente”, publicar un libro, participar en Gran Hermano, etc. Si bien, este megapijo de vía estrecha banderita y corbatas de marca, pronto tendrá que incorporar nuevas actividades porque las fotos y colarse en los palacios ya lo tiene muy gastado. Prometer licencias, gestionar chanchullos, los enjuagues del chalé del Viso y su pertenencia al CNI ya no sirve.

Leer crónicas asegurando que medio país quedó paralizado para oír las declaraciones en Telecinco de este cretino de mira ovina, y que las redes sociales arden con sus noticias son una imbecilidad supina. Su paso por “Un tiempo nuevo”, ha sido considerado como un doctorado previo a su salto a la fama. En cuanto a la penosa y destartalada entrevista en la misma cadena que nada aportó y menos aclaró, resultó un despropósito. No es fácil calcular cuánto durará el interés de los espectadores, pero según los entendidos de la cosa todavía le queda mucho recorrido al puñetero Nicolás.

¿A quién le pueden interesar las manifestaciones de este patético personaje? Su discurso es espeso, vacuo y tedioso. Si en efecto la citada entrevista tuvo un 21% de audiencia es para llorar. Vivimos inmersos en una farsa de charlatanes cuya incontinencia verbal, unida a los de los políticos, nos está amargando la existencia.

¿Entienden ahora de donde parte la conocida frase de que ¡¡España es diferente!!? Dolorosamente triste ¿verdad?


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