El blog de Jaime Berenguer

El fin de la neo-restauración

La corrupción en España no tiene límites. Por mucho que lo negara en la legislatura anterior el PSOE de Zapatero o en ésta el PP de Rajoy, la situación económica, política y social de España es el resultado del saqueo constante y organizado de las instituciones.

Personalmente lo tengo muy claro: el amor a España parte de la defensa de sus instituciones y sus leyes para que funcionen correctamente en un marco de igualdad de oportunidades y de libertad. Ni PP ni PSOE han querido hacerlo porque han preferido pensar en sus intereses personales y de partido, en su lucro político, creando un régimen bipartidista de leyes y normas para su completo beneficio. Lo han controlado todo para mantenerse en el poder para siempre.

Toda esta corrupción, toda esta abyecta estafa no se trata de un crimen de pequeña intensidad liderada por pequeños ladrones de guante blanco, como pretenden hacernos creer ahora

Los indignantes, repulsivos, intolerables y permanentes escándalos de corrupción son el resultado del régimen de conseguidores, amiguetes y enchufados de una economía parasitada por una pequeña élite empeñada en mantener el actual statu quo, es decir, donde ellos ganan mientras el resto de los españoles pagamos rescates, impuestos, recibimos menos servicios, aumenta la injusticia y retrocedemos en igualdad de derechos y oportunidades. En definitiva, nos empobrecemos económicamente pero, sobre todo, nos empobrecemos como sociedad y como individuos. Toda esta corrupción, toda esta abyecta estafa no se trata de un crimen de pequeña intensidad liderada por pequeños ladrones de guante blanco, como pretenden hacernos creer ahora. Muy al contrario, todo apunta a que responde a algo organizado, conocido, compartido y a gran escala, el reparto de la neo-restauración.

Ningún ejemplo mejor para comprender lo ocurrido en España que el saqueo de sistemático de las Cajas de Ahorro y en especial Caja Madrid-Bankia que aglutina no solo el mayor agujero económico conocido en España por una gestión irresponsable y cuasi-criminal, si no porque ilustra el juego de vanidades, intrigas y pactos políticos entre los distintos grupos políticos para el reparto de dineros y puestos.

Los pactos entre el PP, PSOE e IU de Esperanza Aguirre, Tomás Gómez y Gregorio Gordo permitieron no solo ampliar el Consejo de Administración de la entidad sino asegurar a cada uno de ellos una vicepresidencia donde colocar personas de confianza y mercadear, algunos le llaman negociar, los miles de millones que manejaba.

Pero la fiesta se ha terminado para este régimen en caída libre. Los españoles hemos llegado a nuestro límite, hemos dicho basta

Un ‘business’ que nos ha costado 22.000 millones de euros de dinero público, recortes en servicios básicos, aumento de impuestos y el ignominioso timo de las preferentes que ha arruinado a miles de españoles honrados y trabajadores a los que han despojado miserablemente de sus ahorros de toda una vida. Todo esto mientras la pasta de las tarjetas opacas corría a raudales por clubes de copas, viajes de lujo, regalos de lencería fina, comilonas y disposiciones en efectivo en una muestra de falta de moralidad sin límites y en la que todos han aparecido retratados, PP, PSOE, IU, organizaciones sindicales y patronal.

Pero la fiesta se ha terminado para este régimen en caída libre. Los españoles hemos llegado a nuestro límite, hemos dicho basta. Y es ahora que parece que ese periodo infértil y que pasará a los libros de historia como el de la corrupción de la neo-restauración cuando es bueno recordar quién inició la investigación de este escándalo, quién lleva más de un lustro denunciando los vicios del sistema y sentando a los otrora intocables en el banquillo de los acusados, un pequeño pero firme y decidido partido magenta.

Ahora la marea está alta pero bajará y ese día se verá quién tiene opciones realistas, sensatas y reformistas para España. España no necesita una revolución, ni ser tomada al asalto, ni parecerse a Venezuela. España lo que necesita es una democracia avanzada para construir un país moderno. Necesita librarse de los corruptos y de las organizaciones que les dan soporte. España necesita, más que nunca, parecerse a su entorno, sensato y desarrollado. El espejo es Dinamarca, o Suecia o Finlandia. No es imposible, porque entre todos, trabajando duro, con sensatez y sin varitas mágicas no me cabe duda alguna que España tiene futuro.


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