El blog de Jaime Berenguer

PP-PSOE o el pacto a la griega

Si bien es imposible establecer el resultado exacto, todas las encuestas electorales que se vienen publicando señalan sin lugar a dudas que en las próximas elecciones se producirá un resultado político de importancia vital para la democracia española, el fin del bipartidismo.

Por primera vez desde 1982 ni el PP ni el PSOE podrán formar gobierno en solitario, ni siquiera contando con los que han sido sus "socios preferentes", los nacionalistas contrarios a la nación española de CiU y PNV. En este "nuevo" contexto, las encuestas avanzan la importancia que van a tener para formar gobiernos y mayorías los dos partidos que expresan la necesidad de cambio que demanda la sociedad española. Una, la opción reformista defendida por UPyD, que se afianza con fuerza en el electorado de centro. Y otra, la rupturista, liderada por IU que se escora por la banda del antiguo partido comunista, llevándose los descontentos del PSOE más pegados a la izquierda. Ante este nuevo panorama ya no valen los nacionalismos para formar gobierno, y los analistas han comenzado a hacer cuentas sobre las posibles coaliciones incluyendo la posibilidad de que PP y PSOE lleven a cabo un gran pacto nacional, una suerte de pacto de estado, al ejemplo -dicen estos analistas- de Alemania donde los grandes partidos de derecha e izquierda acostumbran a formar gobierno para garantizar la "estabilidad" del país.

No obstante, ese pacto a la alemana en el caso de España no es posible por las propias características del mismo. Así, mientras que Alemania es un país avanzado y próspero como consecuencia de una democracia de alta calidad, España es resultado justo de todo lo contrario, es decir, de una partitocracia corrupta que ha parasitado y corroído las instituciones para hacer uso ilegítimo de las mismas. En contraposición a Alemania, no contamos con una separación efectiva de poderes, ya que aquí PP y PSOE han patrimonializado las instituciones repartiendose alegremente el poder judicial, los órganos reguladores y de control, los puestos en los consejos de administración de las entidades públicas -que manipulan a su antojo-, consecuencia de todo lo cual se ha llegado a la quiebra institucional, social y económica del Estado. Por hacerlo elegantemente, digamos que la "cultura organizacional" de ambos países es completamente distinta. De sus elites políticas mejor ni hablamos.

Por otra parte, Alemania es un país donde prima la unidad de la nación y del proyecto común entre alemanes, mientras que la España diseñada, alentada y favorecida por el PP y el PSOE es exactamente lo contrario, un mosaico de caciques regionales que sólo miran por su corralito político y electoral. Una suerte de taifas enfrentadas unas a otras por ver quien saca más tajada y donde el Estado, lo que nos une, es sistemáticamente atacado hasta haberlo reducido a un mero administrador de fincas. Una España descabezada, esquizofrénica y completamente perdida donde son los territorios, las lenguas y la tribu las que tienen los derechos y no los ciudadanos libres e iguales. En definitiva, una no-nación enfrascada en un profundo cainismo y en constante revisionismo histórico. ¿Imaginan en Alemania algo parecido?

Nada nuevo

Así que no, por mucho que nos lo quieran ahora vender o disfrazar de alemán, el gran pacto de Estado bipartidista que nos espera en España no llegará nunca a ser la solución de los problemas patrios, al menos con estos mimbres. Nada vendrá de esa coalición PP-PSOE que no esté ya inventado y que no conozcamos perfectamente puesto que dicho pacto, de hecho, ya existe para lo fundamental, es decir, que el status quo no varíe (una ley electoral injusta que les beneficia y les garantiza la alternancia en el poder), que blinde sus privilegios (connivencia con del poder económico y desigualdad positiva ante la ley), que mantiene el reparto de las instituciones por cuota (saqueo del Estado) y que nadie -de los suyos- responda de manera efectiva ante la justicia (impunidad ante la corrupción). De PP y PSOE no podemos esperar nada nuevo, no lo harán, como nada han hecho en los ya seis años de crisis salvo para empeorar las cosas y acordar una vergonzosa omertá.

Por eso, la gran coalición entre PP y PSOE que algunos ven como la solución a los problemas de España será más bien una coalición a la griega. Una coalición salida del desastre social y económico sin precedentes, de la corrupción, el hartazgo social y el declive institucional como ha ocurrido en Grecia. Una coalición nacida no de la responsabilidad política y la democracia avanzada, sino para blindar que nada cambie salvo pequeñas modificaciones estéticas, tramposas y profundamente torticeras como la actual reforma local o supuestas reformas electorales que blinden aún más su salida del poder.

Que nadie lo dude, el gobierno de coalición PP-PSOE que empiezan a vislumbrar los analistas políticos nacerá como consecuencia del estertor del régimen del 78 y sólo agravará la situación de España porque su fin último será el de someter, aún más, a todo un país a las necesidades del cluster de intereses al que pertenecen. Por eso, es más necesario que nunca que los españoles comprendamos que la única salida al caos al que nos han llevado PP y PSOE pasa, precisamente, porque ellos no estén al mando.


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