El blog de Jaime Berenguer

Libertad de prensa, prensa libre y libertad

A raíz del cese del que ha sido director del periódico El Mundo se ha abierto en España un debate bastante mezquino sobre la implicación o no del Gobierno en el mismo.

Y digo mezquino porque el cese del director no es más que pura casuística que no puede ni debe desvirtuar el debate demoledor de fondo. La libertad de prensa y la prensa libre en España. Términos que en no pocas ocasiones se utilizan como intercambiables pero que nada tienen que ver.

Y es que a pocos ya les cabe duda que en España hay libertad de prensa, sí. Lo que no existe es prensa libre.

No la hay, desde luego, en los medios de comunicación 'públicos', manoseados hasta la náusea por todos los partidos políticos sin distinción. Partido Popular -que se denominan liberales cuando en realidad representan la antítesis -, Partido Socialista, comunistas de IU, nacionalistas, regionalistas y demás amigos en el manejo del ajeno que han utilizado a su antojo las ondas y panfletos pagados con el dinero de la hacienda común en plan NO-DO, tal y como lo hiciera el infausto caudillo. A lo que habría que sumar los agravantes propios de una sociedad democrática, el hundimiento financiero de los medios y la erosión de las instituciones.

De mi párrafo anterior no debe desprenderse erróneamente que solo son responsables de este disparate los que gobiernan -que lo son en mayor medida-, también lo son los que colaboran de una u otra manera desde la oposición, que salvo UPyD que siempre dijo no, se reparten los puestos en los consejos de administración a la espera de que les toque gobernar, colocar alguno al que deban un favor o, quizás, algún enemigo al que darle puente de plata. En cualquier caso, un modelo que muestra bien a las claras lo que es la idiosincrasia patria, a saber, repartirse las cosas por cuotas de grupo porque aquí ni la independencia, ni la libertad tienen arraigo.

Tampoco hay prensa libre entre la 'privada' salvo contadísimas excepciones -por ahora- y siempre en Internet. El número de lobbies que controlan la totalidad de medios de comunicación de alcance nacional, regional y local se cuentan con los dedos de una mano. Con lo cual, el derecho a la información plural e independiente y la posibilidad de elegir del ciudadano en el libre mercado de la información y la opinión, sencillamente no existe. Y donde no existe la libertad, existe la falta de ésta.

Si hay que desinformar, ocultar, tergiversar o mentir, se hace

Que nadie se engañe, esto no se debe a la pérfida operación conspiratoria de un grupo de malvados poderes económicos que buscan la implantación de una plutocracia. Se debe, exclusivamente, a que los partidos políticos españoles que han gobernado y gobiernan pretenden seguir haciéndolo, así que no quieren prensa libre que pueda variar el statu quo actual de manera que la verdad social sea lo más semejante a la verdad política oficial. Y ahí tienen los partidos sus herramientas de influencia directa e indirecta a través de órganos políticos que dan o quitan arbitrariamente licencias de emisión, subvenciones, publicidad institucional y facilitan el acceso o no de sus dueños o grupo de accionistas, a privilegios, favores o contratos a los que los demás no pueden acceder.

Y si, por esta manera de actuar de los partidos de siempre y a su sombra y vera, soportamos en España una democracia enferma, de bajísima calidad, donde aparecen sujetos o grupos de sujetos sin escrúpulos que forman el establishment nacional. Los de la economía de amigos, los que crean grupos de comunicación para obtener y pagar favores quid pro quo, prebendas y vivir del BOE. Los que controlan y crean las representaciones colectivas tal y como las definió Durkheim, de manera que si para eso hay que desinformar, ocultar, tergiversar o mentir, se hace. Lo saben bien. Pero siempre y exclusivamente al amparo y con la colaboración necesaria de una manera de entender y practicar la política que ha salpicado -¡y de qué forma!- a cómo se informa, opina y hace el periodismo en España.

Las consecuencias de todo esto son terribles puesto que sin prensa libre no puede existir información libre, ni conocimiento libre de la realidad política, económica y social. No hay libertad plena, si no tutelada.

Por eso, para entender la profundidad de la crisis en la prensa española no debemos mirar a la crisis económica, si no a su propio desprestigio. La gente no compra periódicos, ni ve telediarios porque no se los cree, por sectarios, por responder a consignas de partido o intereses personales y de grupo, por expresar los clichés y la dictadura de las ideologías y no de las ideas. En definitiva, por no ser libres.

Que nadie se rasgue las vestiduras, esta es la realidad de España hasta que decidamos cambiarla.

Es en días como estos en los que uno se da cuenta de la razón con la que los padres del liberalismo ligaron la suerte de la libertad individual y colectiva a la libertad de prensa y la prensa libre.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba