El Blog de J. de Mendizábal

El votante fiel

En las series británicas tipo Downton Abbey o, hace ya mucho tiempo, Upstairs, Downstairs (Arriba y abajo) se retratan infinidad de momentos en los que los componentes del "servicio" son bastante más señores o señoras que los señores a los que sirven. E, incluso, a veces se permiten el lujo -sólo cuando son preguntados- de comentarlo con las personas a las que sirven y recomendarles volver a su cauce, a respetar sus principios, sus tradiciones, sus valores; en fin, recordarles lo que se supone que está bien y lo que está mal. En este sentido, muchas veces son más fieles servidores del ideario, reglas y formas a cumplir para los que han sido contratados que los propios que los contratan.

No se me ocurre mejor metáfora para expresar la relación del votante fiel a un partido. Pase lo que pase, "estos" son los míos y "tengo" que votarles. Todo lo más, podría llegar a afearles la conducta no votándoles y quedarme en casa pero -en ningún caso- podría votar a otro partido porque "los otros" sí que son terribles o insignificantes. Los unos y los otros. El PP y el PSOE. Lógicamente, como consecuencia, ganará abrumadoramente la abstención.

La estrategia en este sentido de los grandes partidos es clara. En el pasado fue "que viene el doberman de la derecha" y, ahora, "que viene el Frente Popular". Tradúzcase por recortes o reformas, ricos y pobres, machistas, abortistas... etc, etc. Un mensaje guerracivilista del que difícilmente, después de casi 40 años de la muerte de Franco y 75 años de terminada la contienda, puede España librarse. Cierto es que, una vez que consiguen el poder, las diferencias son mínimas en cuanto a las cosas que hacen. Socialdemocracia de derechas o de izquierdas. Parece que no hay más. Todo menos explicar a la ciudadanía que el modelo actual es, simplemente, insostenible. Que si no ha quebrado hasta ahora es gracias a la UE y Draghi y a que, incluso Zapatero, tuvo que cumplir ciertas reglas del club al que pertenecemos. "Tu deuda, tu sistema no tiene cabida aquí. O empiezas a tomar medidas o cortamos el grifo". Visto desde Downton: "Hay que arreglarse para la cena, señor, no puede bajar en pantalón pirata y chanclas".

Una vez que consiguen el poder, las diferencias son mínimas en cuanto a las cosas que hacen

Y, en estas circunstancias, empezamos el periodo electoral típico español que empieza en las europeas y acaba ¡dentro de año y medio! con las generales. Por en medio, autonómicas y locales sin fin. El votante fiel al PSOE anda debatiéndose entre volver a votar a la nomenclatura que, UGT incluida, en buena parte le ha estafado y, seguro, mentido o quedarse en casa o votar lo que le pida el cuerpo: más comunista (IU), más socialista (UPyD). El votante fiel al PP, al margen de la dilapidada mayoría de más de 11 millones de españoles, es decir, su núcleo duro de 6/7 millones de fans invariables desde hace 20 años, anda petrificado. Militantes al margen, se preguntan qué será peor. Quedarse en casa, votar "a la nada" (mítica frase de la Sra. Cospedal) o votar en contra del rojerío, populismo y demagogia habitual y a los únicos que pueden frenar al monstruo que se avecina en forma de andalucismo bolivariano. De la corrupción general y generalizada, del paro, de la independencia de la Justicia, de la claudicación ante ETA, los impuestos (mejor dicho, represión fiscal estatal, autonómica y local), del recorte radical de una Administración insostenible ya hablaremos...nunca.

¡Pobre votante fiel! ¡Qué será de él! Tiene un dilema importante que resolver, sobre todo si no vive del sistema. Málaga o Malagón o...Caracas/Manilva.

En el votante infiel ya nadie pone interés porque éste pasa absolutamente del sistema y, como consecuencia, no va a votar. Por tanto, después de las declaraciones del domingo por la noche lamentando todos la preocupante abstención y tal, les es completamente irrelevante. En realidad, el votante infiel y el abstencionista no existe, lo sepa él mismo o no.

Mientras tanto, avanza la locura independentista basada en una alucinante concesión de la educación a los poderes autonómicos varios, cosa a la que Wert se ha enfrentado con decisión y contundencia: seguirán decidiendo materias, horarios y secuencias las comunidades autónomas. Por otra parte, una buena noticia es que Bolinaga, en arresto domiciliario, ya no puede ir con la cuadrilla a tomar potes. Ahora la cuadrilla va a su casa. Igualito que Ortega Lara en su zulo.

Carson, el primer mayordomo, el votante fiel, no da crédito, esto se hunde. El Rey, mientras, en Arabia, como es lógico.


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