El Blog de J. de Mendizábal

Los ricos, esa lacra

Son muy buenas las canciones del doble álbum de Forrest Gump, magnífica película -una más- de Spielberg y Hanks. Hay de todo, desde All have all the flowers gone (P. Seeger) hasta What the world needs now is love (B. Bacharach) y, por supuesto, Volunteers de la Jefferson Airplain y Hey Joe de Hendrix. Están muchas de las mejores canciones de los 60/70 de los EE.UU. Contestatarias, revolucionarias, pacifistas, anti-Vietnam, Camelot y tal (véase Kennedy). No está todo, ni mucho menos, pero es un extraordinario resumen.

No les recomiendo que se compren el compacto doble porque supongo que pensarán que tengo más de 70. Incluso, es muy posible que esté descatalogado. Como yo. Alternativamente seguro que pueden bajarse esa obra maestra, gratis o casi, vía internet. Háganlo.

Aquella época mítica, revolucionaria en todos los sentidos (incluidos los asesinatos del presidente, de su hermano candidato con todas las posibilidades de ganar y del reject de Nixon) recuerda bastante a lo que estamos viviendo ahora. En la UE y en USA. Incluso en la antigua URSS, China, las dos Coreas y Japón. Para qué hablar de Israel y Oriente Medio o del auge del comunismo en Latam. Las instituciones se van al garete, hay guerras por doquier (no mundiales por el momento, gracias a Dios), los problemas son parecidos a los de hace 50 años (energía, nacionalismos, agua, burbujas financieras, tensiones raciales y religiosas...) y se reproducen casi sistemáticamente en los mismos sitios que entonces.

Hay que decir que, estéticamente, qué quieren que les diga, aquello fue inmejorable. Se inventó todo lo que vemos repetido ahora. Incluso los modernos rapados/mohicanos actuales -me refiero a los peinados- no saben que eso ya lo ‘usaron’ los Bowie, Lou Reed... Tal vez lo único nuevo de verdad ha sido el pantalón pirata funestamente puesto de moda por Rafa Nadal (única mancha en su carrera).

¿Se está repitiendo la historia? Pues sí y no. Como siempre. Pero, sin lugar a dudas, hay un tema que coincide en ambas épocas: todo el mundo quiere ser rico ó, si se quiere expresar de otra manera, poder vivir sin dar ni golpe. Incluidos, tal vez en primer lugar, los comunistas de ayer y hoy. Muchos de los adalides de la revolución pacifista y libertaria que no murieron por las drogas y sucedáneos, se hicieron multimillonarios. Me refiero a los que tuvieron cierto éxito, claro. Desde Fidel Castro a Dylan. En este sentido, -Give peace a chance- recordemos el famoso desnudo de John Lennon y Yoko en un hotel de NY, no precisamente un tugurio de carretera de Arizona, que tiene cierta similitud con la 'conferencia' de Pablito en el Ritz hace bien poco. ¡Denuncio el sistema, pero, chico, una cosa es denunciar el sistema y, otra, ser gilipollas! Como Bruce Springsteen, denunciador oficial, Born in the USA, 41 shoots... que, obviamente, vive como Dios (si me lo permite el papa Francisco que, sin duda, le recibirá en breve, abducido por las técnicas del mass marketing). Muy desgraciadamente a Lennon lo mató un loco con lo que, también desgraciadamente, nos perdimos unas buenas canciones.

Pero, a lo que vamos, los ricos, esa lacra que no nos deja vivir felices y comer perdices, es exactamente lo que pretende ser todo el mundo. Todo el mundo es todo el mundo. Ocurre que hay que hay diferentes maneras de conseguirlo y ahí vienen los problemas de clase.

Rico de familia

Esta alternativa, sin duda, es la más complicada. Socialmente es inaceptable. "Le dejó todo su padre/abuelo". Obliga al que ostenta esa condición a un permanente "tengo que hacer algo relevante" que, en un porcentaje altísimo, le lleva a la ruina o al psiquiatra. O a ambos. En cualquier caso, acabará devorado por Hacienda, eso seguro.

Rico emprendedor

En otros países occidentales, básicamente protestantes, esta clase es muy bien valorada. Aquí, no. Amancio Ortega, por ejemplo, tendría 6 ó 20 libros publicados en EE.UU. sobre su vida y milagros (Zara es un milagro de gestión empresarial) y aquí, en su patria, se le criticó por donar 20 o más millones a Cáritas el año pasado. "No te jode, ya podrá" (sic). Paralelamente, Pedro Sánchez, esa figura, convertido ya en líder paneuropeo después de no apoyar a Juncker junto a Podemos, como gran aportación quiere apoyar a los emprendedores y poner un impuesto especial a las grandes fortunas. ¿En qué categoría ponemos a Ortega? ¿En la de emprendedor o en la de gran fortuna? ¿Para ser un buen emprendedor hay que fracasar?

Rico rojo (antes llamada gauche divine, más elegante)

En esta categoría, evidentemente, hay leches por entrar. Hay gente que lo ha conseguido con muchísimo éxito en España. Por ejemplo, Jesús Polanco, q.e.p.d., -ver "El Negocio de la Libertad" de Jesús Cacho– e innumerables periodistas, productores, directores, actores y cantantes (tengo cierta reticencia a llamarles intelectuales, a pesar de leer, ver o comprar sus productos que -todo hay que decirlo-, ocasionalmente, son buenos). Socialmente esta categoría es la perfecta. No sólo permite vivir de aquí te espero, sino que te dan palmadas por la calle y, si te investiga Hacienda, puedes argumentar que es un intolerable ataque a la libertad. No encuentro un posicionamiento más friendly. La lista es interminable: de Roures a Wyoming, de Bardem a Bosé...

Ricos revolucionarios

Si la anterior categoría es casi perfecta, ésta es inconmensurable. Aquí entran todos los líderes bolivarianos. En Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela,Brasil...roban como locos, como si cada día fuera el último día del universo. Pero también todos los líderes africanos donde, bajo una supuesta ideología socialista, esconden inmensas fortunas. ¿Y qué? Y nada, a ver si les vendemos una fragata a Venezuela (si no, se la vende otro) o hacemos un negociete en Guinea. Pero en muchos medios y, sobre todo, en las camisetas 15-M, quedan genial: aires de libertad, camisa blanca de mi esperanza y tal...

Ricos según Montoro

He de decir que, personalmente, Cristóbal Montoro a mí me cae muy bien desde que le conocí en los 90. Y más cuando consiguió ganar en votos y empatar en escaños al rey Zarrías en Jaén en 2000. Yo estuve ahí, haciendo nada, pero apoyando. El caso es que he debido de cambiar, he debido de experimentar una sorprendente evolución ideológica, coincidente con el programa electoral del PP de corte semi liberal que voté en 2011 y que creo que es la causa de mi actual esquizofrenia y, muy probablemente, de la de Montoro.

¿Quiénes son los ricos? ¿Nosotros queremos que haya ricos o no? ¿Es rica una persona que haga 65.000 €/año antes de impuestos? ¿El impuesto al patrimonio era, pero ya no, confiscatorio? ¿El PP es el partido de las empresas, únicas capaces de crear empleo? ¿La herencia recibida incluye el macro desastre de varias autonomías 'gestionadas' por el PP desde hace 20 años? ¿Las grandes empresas son ahora el enemigo a batir cuando decíamos que eran el gran motor de exportación, de creación de empresas subsidiarias -las amadas Pymes-?

Presuntos implicados: ¡cómo hemos cambiado! El mensaje del ministro de Hacienda de nuestra nación es letal. No incentiva a nadie a superarse, no motiva a nadie a ganar más, por su cuenta o en su empresa. Es el mensaje del NO. De la desilusión, de la falta de ambición, de la desesperanza. No es posible vivir individualmente mejor; es casi un milagro mantener el nivel de vida, arrasados a impuestos de todo tipo. No quiera hacerse rico con su esfuerzo, voluntad, inteligencia, innovación, creatividad. No en España. No con Montoro & Co. El rico debe pagar, penar sus fechorías. Los ricos, esa lacra a extinguir.

Salvo, curiosamente, en esos mensajes de Loterías y Apuestas del Estado que invitan a mandar a tomar por saco a su jefe si le toca el boleto y a vivir que son dos días. Entidad, LAE, que, por cierto, depende del Ministerio de Hacienda. Edificantes mensajes. Mientras, el gasto público, la deuda pública, bien, gracias. Progresan adecuadamente.


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