El Blog de J. de Mendizábal

Somos el pito del sereno

La mayoría de los jóvenes no tienen ni idea de lo que era un sereno y, menos, el pito del mismo. Expliquemos que el sereno era una figura singular, españolísima. Una especie de portero de la manzana en la que vivías que tenía todas las llaves de los portales que "guardaba" y avisaba en caso de incendio, robos o altercados tocando el pito para alertar, se supone, al vecindario y a los agentes de la autoridad. De tanto tocar el pito, nadie le hacía ni caso, algo así como ¡que viene el lobo! y, nunca mejor dicho, a la gente le importaba un pito el pito del sereno.

Algo similar ocurre ahora con las alarmas, por cierto. Suenan y suenan y casi todo el mundo da por supuesto que es una falsa alarma y nadie hace nada, a no ser que sea el piso exactamente de al lado, pero más que nada porque es molesto.

Pues bien, valga el ejemplo para ilustrar lo que España representa hoy en el mundo: el pito del sereno. Somos el pito del sereno. Nos toman a chufla. Triste, sin duda, pero es la realidad. Y no sólo por las últimas intervenciones, expropiaciones, incautaciones de nuestras empresas por parte de los comunistas bolivarianos, se llamen argentinos peronistas o indios bolivianos. No. Eso sólo es la consecuencia de un alucine de nación que, realmente, no es una nación y no se expresa ante el mundo como tal, sino todo lo contrario.

Ejemplos ilustrativos

1."El concepto de nación es discutible". Zapatero dixit (no confundir con Pixie ni Dixie). Esto hizo daño aquí, pero más fuera. El Presidente de nuestra nación, España, cuestiona en sede parlamentaria el propio ser del país al que representa. Perdón por la expresión, pero no cabe otra: acojonante (en el sentido de miedo).

2.Varios parlamentarios del PSOE votan en contra de las resoluciones de la UE en Bruselas contra la Argentina por la expropiación/incautación de Repsol. Acojonante (en el sentido de inexplicable).

3.Cataluña y Andalucía dicen que no cumplirán las directrices del Gobierno de España acerca del déficit. Que se rebelan. Sale en los tickers de Bloomberg como destacado. Acojonante en el sentido de traición.

4.Independentxia. Aunque no deja de tener cierta gracia que no tengan una palabra en vascuence algunos de mis compatriotas para expresar lo que quieren (abertzale quiere decir patriota, no independencia), es muy grave lo que puede pasar el año que viene allí. El resto de cancillerías europeas y no europeas, lo saben y se acojonan (en el sentido de ¡qué puede llegar a pasar ahí!)

5.Andalucía. En una región casi tan grande como Grecia, con un 32% de paro, con un Gobierno corrupto hasta límites insospechados, el partido alternativo no es capaz de ganar y gobernará una coalición socialcomunista con personajes similares a la intifada palestina. Acojonante, en el sentido de Revolución del 34.

6.El sistema financiero acojona por sí solo. Y Bankia, presidida por el ex-vicepresidente del Gobierno, conocido en el mundo entero, no es que acojone, es que entramos en categoría pánico, sálvese el que pueda.Cabrían cientos de ejemplos más, desgraciadamente. Tan o más relevantes que los expuestos.

¿Respeto Internacional?

¿Quién va a respetar a quien no se respeta a sí mismo? Los socialistas son socialistas antes que españoles; una buena parte de los catalanes y vascos, son catalanes y vascos, antes que españoles; los andaluces, mayoritariamente, son socialcomunistas antes que nada, con lo que ello quiere decir...¿quién explica esto fuera de España?. Es imposible. La labor de Margallo y Guindos es imposible, ciertamente. Como colofón, ni el Rey se respeta a sí mismo ni, sobre todo, a la institución que representa. En este sentido, es un fiel refeljo del país sobre el que reina.

Evo Morales como final de una época

Recordemos la alianza de civilizaciones -cúpula millonaria de Barceló incluida-, las audiencias a la banda de impresentables Chavez, Morales&company, nuestra comprensión para aquellos que odian la civilización occidental. Tan amigos de nuestros enemigos que, llegado el caso -hoy- nuestros amigos nos dejan casi solos. Los errores de ocho años nefastos que tardaremos mucho en arreglar. No somos fiables, nadie puede confiar en un país así. Ahora somos el pito del sereno. Pita y pita y nadie acude. Lo único que nos puede salvar es que nuestra deuda, público-privada, es tan enorme que puede que no les convenga que quebremos. Es decir, España es Sacyr. Veremos...

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