El Blog de J. de Mendizábal

El motorista

En tiempos de Franco, ser Ministro era una cosa importante. Eran Excelentísimos, mandaban un huevo y se cuadraban a su paso hasta los guardias de tráfico (cuando no el propio pueblo entero que visitaban). Tenían autoridad, delegada por la autoridad máxima del Generalísimo que, directamente, podía hacer lo que le diera la gana. Eso sí, estaban expuestos a recibir la visita del motorista en cualquier momento. 

Así es, Franco cesaba a sus Ministros mandándoles un motorista con su carta de adiós agradeciéndoles los servicios prestados. Punto final. Sin más explicaciones. Es fácil imaginar el terror que debería suponer para un alto cargo ver a un motorista llegando inesperadamente a su casa. Ni crisis de gobierno previamente filtrada a los medios, ni nada: un motorista con una carta y a correr. 

Como es evidente (lo compruebo cada mañana), me estoy haciendo mayor aceleradamente y, lo confieso, echo en falta al motorista. Mejor dicho, a un ejército de motoristas con cartas modelo "queda cesado por falta de confianza". Así, sin más. Además, me parece muy elegante la fórmula, tampoco se trata de dar muchas explicaciones: le ceso por corrupto, por incompetente, por incapaz o, como explicaba Antonio Burgos en ABC hace poco, por tonto en cualquiera de sus diferentes modalidades de tonto. Estarán conmigo que es mucho mejor recibir el cese por "falta de confianza" que un seco "es Ud. tonto". 

La evolución lógica del asunto ha hecho innecesario el uso de motoristas e, incluso, de cartas. Una pena, porque al margen del cotilla de la casa de al lado ("le ha llegado un motorista a Pepito") nadie se enteraba y el defenestrado tenía cierto margen para avisar a los allegados que lo dejaba: "Lo dejo, estoy agotado". Ahora ya no, puedes cesar a la gente por múltiples medios electrónicos. El más cruel puede que sea Twitter: se entera todo el mundo al mismo tiempo que el cesado. O antes, incluso, si no está al loro. 

Esta introducción, larguísima por cierto, nos lleva al meollo: ¿cuántos motoristas necesitaríamos hoy para poner orden y concierto en España? ¿Cuántas cartas de ceses sería necesario mandar hoy mismo? Por desobediencia, malversación, corrupción, prevaricación, colaboración con banda armada o desarmada, por connivencia, por administración desleal, por incapacidad, por deslealtad, por traición, por apropiación indebida, por incapacidad manifiesta para desempeñar el cargo... y, por qué no decirlo, por ser tonto. ¿Cuántos? 

¿Dónde está escrito que es como un derecho natural apropiarse de más del 50% de lo que gana un individuo con su talento y esfuerzo? 

De esta situación, obviamente, se aprovecha un partido que -100 años después- reaviva la lucha de clases como gran ideario. Sí, la lucha de clases. La casta es una excusa. O ellos o nosotros. Básicamente, se trata de esquilmar a todo aquel que produce y gana por encima de la media. ¿Dónde está escrito que es como un derecho natural apropiarse de más del 50% de lo que gana un individuo con su talento y esfuerzo? ¿Dónde está escrito que, una vez esquilmado por sus rentas del trabajo, tiene además que sufrir una confiscación parcial de sus bienes y ahorros en diferentes formas impositivas? ¿Dónde? 

El gran problema, motoristas aparte, es que la socialdemocracia -la de derechas que se supone que gobierna actualmente, y la de izquierdas que, incluso, era menos sangrante- ha hecho en buena parte como suyos planteamientos así. En "aras de la paz social", se supone. ¡Ah, qué gran éxito! La paz social. De ahí que, ahora en 2014, dado el nulo éxito de la fórmula socialdemócrata, nos tengamos que enfrentar de nuevo a nueva forma de leninismo. Fe-no-me-nal. Las clases medias y altas no sólo tienen que pagar el desaguisado, que ya lo hacen, sino que tienen que dejar de existir. Todos iguales. En la pobreza, eso sí. Subamos un poco más los impuestos, ya total... 

Pues esto es lo que hay, señoras y señores, no voy a aburrirles con el billón de deuda que tendremos que pagar, sí o sí o Argentina, ni con que las leyes y sentencias no se cumplen en buena parte de la nación (excepto que sea Ud. un particular, autónomo o empresa), ni con, ni con, ni con.... 

En fin, que faltan motoristas. El problema es quién le manda el motorista a Arriola. Y, ya puestos, al contratante.


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