El Blog de J. de Mendizábal

Está lloviendo. Mucho

A la salida de Downing Street, inmediatamente después de haberse conocido una sentencia parcial del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que va en contra de los intereses del Reino Unido y de los británicos, el Premier se ha detenido ante los periodistas y ha anunciado que va a dirigirse al pueblo a través de la BBC para hacer un statement. Por rigurosa cortesía parlamentaria, leerá el mismo comunicado en breve en la Cámara de los Comunes: "Hoy, hemos conocido una sentencia del TEDH, que va en contra de los legítimos derechos y deberes del pueblo británico. El Reino Unido acata y aplicará esa sentencia en función de los intereses de nuestro pueblo y, sobre todo, en función de lo que consideramos que es justo. El concepto de Justicia para nuestro pueblo es y seguirá siendo, sagrado". ¿Le extrañaría a alguien que pasase algo así?

Obama, presidente de los Estados Unidos de América, se dirige a la nación: "Hoy, hemos hecho Justicia; hoy, hemos acabado con uno de los más terribles enemigos que nunca haya tenido nuestra nación; hoy, hemos acabado con Bin Laden; hoy sigue siendo un día triste porque seguimos recordando a nuestros caídos, vilmente asesinados, pero les ofrecemos lo mínimo que podíamos darles: justicia".

¿Alguien duda de la calidad democrática del Reino Unido o de los Estados Unidos? ¿Alguien podría decir que la democracia española es superior a cualquiera de esos dos pueblos en cuanto a garante de las libertades individuales, los derechos humanos o la seguridad de sus habitantes? Algún comunista, de júbilo y fiesta desde el martes, seguro que sí. Los demás, no.

Desafortunadamente, en España, hemos confundido los términos. Sí estábamos -estamos- inmersos en un proceso de paz, debe ser que había una guerra. Guerra y paz. Correcto. Pues bien, las guerras se ganan, se empatan (Corea) o se pierden. Lo que es absolutamente novedoso es que los vencidos rían y, los supuestos ganadores, lloren. Somos únicos, sin duda.

Esto se ha hecho mal. Desde hace muchos años. Mal, rematadamente mal. Y debería haber responsables. Es obvio que los hay, fundamentalmente gobiernos socialistas que han jugado al "sería peor si", "ofrezcamos al pueblo la paz, la alianza de civilizaciones, pueblos y lo que haga falta", pero también populares por ese nefasto complejo que perdura de poder ser acusados de franquistas en un momento dado. Lo peor que le puedes llegar a decir a un dirigente del PP: franquista. Por el contrario, el diputado de IU, Alberto Garzón, puede tuitear alegremente: "Buenas noticias. Inés del Río a la calle". Es bastante posible, muy probable, que se alegre mucho porque, en el fondo, Inés del Río estaba luchando por uno de sus ideales clave: la dictadura del proletariado. Si bien con métodos un tanto más violentos -en el fondo- el ideario es el ideario: la Internacional Comunista.

Y, a todo esto, el líder (es un decir) de los socialistas, preguntado al respecto de la sentencia, sale corriendo. No dice nada hasta al día siguiente de la sentencia Parot. Nada. Porque tiene que discutirlo internamente con esa guardia de corps de la que se ha rodeado y porque él sabe que ha contribuido -personalmente- a que haya pasado esto. Al fin y al cabo, el magistrado -no juez de carrera- más ardorosamente en contra de la Doctrina Parot en el TEDH ha sido un exdiputado socialista, un exsecretario de Estado de Justicia de Zapatero. López-Guerra, ese hombre. Uno de los nuestros. ¿Qué coño podría decir Rubalcaba? A los dos días: "Es una sentencia dolorosa, pero hay que cumplirla". A los dos días. ¿Dolorosa? Farsante.

¿Y qué podríamos esperar en el otro lado? Pues lo de siempre. Las leyes hay que cumplirlas, las sentencias se acatan y se cumplen y tralalarala, tralaralarita... Cuando todos sabemos que las leyes estatales no se cumplen en determinadas CCAA, las sentencias tampoco, los españoles no somos iguales ante la ley, los votos valen diferente, la seguridad jurídica para individuos y empresas no existe -como tampoco existe la unidad de mercado- ni nadie ejecuta una ley en vigor como el copago (o como quieran llamarlo), ni serán capaces de que nadie cumpla la Lomce ni la Ley de Reforma de las Administraciones Locales.

Y, en este caso, que afecta a la seguridad nacional, a la memoria y dignidad de las víctimas y a los caídos por España, ¿qué tenemos que decir, así, a bote pronto? Pues que... esta tarde, llueve.

Ahí le dio. Eso es cierto. En España, llueve. Llueve mucho. Jarrea. 


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