El Blog de J. de Mendizábal

Soy capaz de vender hasta a mi madre

Cuentan de un afamado director de periódicos que, en una ocasión, alguien de su redacción le preguntó si poner en riesgo la estabilidad del Estado sin haber contrastado por varias fuentes -no una sola- lo que iban a contar, tal vez, no sería un poco irresponsable. El afamado le contestó, tajante: "yo, por una portada impactante, que venda, vendo hasta a mi madre". Al respecto, les recomiendo Primera Planadirigida por Billy Wilder y protagonizada por Walter Matthau y Jack Lemmon. Inconmensurable.

No sé si será cierto o no, pero el día a día demuestra que esa práctica no es que sea la imperante en España, sino que es la exigencia de los editores. ¡Quiero noticias, no notas de prensa! Quiero novedades, chanchullos, cotilleos, rumores...quiero bronca, titulares, incluso querellas, quiero ruido. Ya lo contrastaremos luego, o no. Hay que vender, ser un medio de referencia en cuanto a clics, visitas, tuits, retuits, comentarios en Facebook, o lo que sea con tal de hacer ruido. Ruido. La verdad, no digamos ya el detalle, pasa a un segundo plano.

Cada vez hay más gente interesada en que, o bien no se publique toda la verdad, o bien se publique sólo media verdad, o bien no se publique nada

Es cierto, por el otro lado, que cada vez hay más gente interesada -en el más amplio sentido de la palabra "interesada"- en que, o bien no se publique toda la verdad, o bien se publique sólo media verdad, o bien no se publique nada. En el extremo, que se publique exactamente lo contrario de la verdad. Es cierto, sí. Pero de ahí a leer titulares modo "El Ibex dice a Pedro Sánchez...", "Los grandes del Ibex exigen a Rajoy...", va un trecho tan amplio como de la verdad a la mentira.

Simplemente, es mentira. El Ibex, como organismo, no existe. Ya les gustaría, supongo. La verdad es que el Ibex no tiene influencia como tal. Y, por cierto, si en algún momento la tuvo, ahora es el equivalente a cero. Es la competencia, son los intereses de cada cual. Pero "la verdad" cada vez importa menos. Importan los titulares, las percepciones. Si pongo "el Ibex dice" nadie va a decirme nada, dado que el Ibex no es nada más que un índice. Los índices, por el momento, no hablan, no contestan, no opinan.

Pasando a términos fuera del Ibex la situación es la misma o peor. La competencia por hacer un titular que genere audiencia, clics o visitas, o como se llame ahora, es tal que se ha puesto de moda el titular-pregunta. Por ejemplo: "¿Quién es la nueva amiga del Rey?" Confieso que yo pinché. Nada. Nada es nada. Ni un dato.

Y bajando un poco más abajo del Rey y del Ibex, la indefensión es ya total. La verdad, en definitiva, está en horas bajas. De ahí el populismo, comunismo en el caso español. Otro día hablaremos de los políticos, pero la responsabilidad en el caos informativo y la desinformación a la que contribuyen los medios, incluido a veces este en el que escribo, es tan grande que ellos también son responsables de lo que pudiera ocurrir. Que, por desgracia, es bastante posible que ocurra.

Vean Primera Plana.

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Imagen: Richar Nixon (National Archives & Records Administration)


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