El Blog de J. de Mendizábal

¡Viva el voto inútil!

En los primeros años de los 90 cuando dirigía mi propia agencia de publicidad con treinta y pocos, recuerdo mis conversaciones con un director creativo de la misma. Era un tipo listo, también de treinta y pocos, básicamente socialista por orígenes y extracción social pero, como digo, listo y capaz de entender que lo que estábamos viviendo -los últimos años del felipismo- era, simplemente, una vergüenza. Discutíamos sin cesar pero, casi siempre, acabábamos en Franco y su régimen... ¡Aquello sí que era terrible y tal y tal! Como si la alternativa al hegemónico PSOE fuese, efectivamente, el franquismo o sus hijos disfrazados.

Cada mañana, antes de empezar a currar le dejaba en su despacho las últimas portadas de 'El Mundo', el 'Abc' e, incluso, a veces, muy pocas veces todo hay que decirlo, de 'El País'. Con un post-it: ¿Y esto, qué? "Esto", como pueden imaginar, era la última revelación sobre Roldán, los fondos reservados, la gauche divine llevándoselo crudo, Filesa, Malesa, Time Export, la Expo, Cruz Roja, la PSV (UGT), escándalo tras escándalo, a cual más indignante... por no hablar de las cifras de paro, la evolución de la economía del país, los últimos atentados: la debacle nacional.

Un día, allá por el 93, se presentó en mi despacho y me soltó: "Javier, me rindo, tienes razón. Esto es insufrible. Pero también te digo una cosa: yo no puedo votar al PP. Es la única alternativa razonable, como me dices a diario, pero yo no puedo votar eso". Pues no lo entiendo, Fernando, la verdad, no lo entiendo, le dije. "Mira, Javier, si yo voto a la derecha, se levanta mi abuelo de la tumba y me da de hostias. Punto. Me abstendré".

Veinte años después, es evidente que muchas cosas han cambiado y también es evidente que existe un centro nebuloso que ha podido votar indistintamente al PSOE o al PP e, incluso, en varias ocasiones, ha optado por quedarse en casa. La novedad hoy es que el desencanto con los dos grandes partidos es de tal calibre que la tradicional alternancia PSOE-PP va a ser desbancada por la abstención... si nadie lo remedia. El principal partido del país va a ser el "paso de vosotros".

Esto, aparte de ser grave, es un error descomunal. Entre otras cosas, porque al día siguiente de mostrar todos los electos una grave preocupación por el ínfimo nivel de participación, el desapego, la desafección y todo el rollo al uso, los mismos correrán a recoger sus actas de parlamentarios o concejales y nadie se acordará al mes siguiente de que han sido elegidos por un 40 ó 50% de los posibles votantes. Legal, será; legítimo, mmm. Pero ahí estarán en sus escaños 4 añitos más. Si no me creen, miren lo preocupada que está hoy Bachelet (59% de abstención en la segunda vuelta).

Guatemala o Guatepeor, Málaga o Malagón

Al margen de abuelos que se pueden levantar de sus tumbas a darnos de hostias a los que tenemos caídos en una de las dos Españas, lo cierto es que demasiadas veces se está en la tesitura de votar al menos malo o, casi por supervivencia, evitar que gobierne "el otro". Ilusión, cero. Es, básicamente, lo que el fino estratega Floriano ha venido a decir en su brillante inicio de precampaña para la europeas: en Europa dominan las mayorías aglutinadas en torno a populares y socialistas y, como sabemos que los socialistas son un desastre, deben votarnos a nosotros. Ya, bien. ¿Y ustedes qué son? Nosotros somos populares y europeístas. Ah, fenomenal. Pues no se hable más, entonces. En la otra orilla, Rubalcaba -tantos años sin nada que decir- ya tiene slogan: "Nosotras parimos, nosotras decidimos". De profundis.

Lo que ocurre es que no es cierto. En varios países de nuestro entorno europeo, se están empezando a ver otras alternativas a la socialdemocracia de izquierdas tradicional y a la novedosa socialdemocracia de derechas que aquí lidera el despampanante Montoro y la tecnócrata Soraya ("no me molesten con tonterías, que estoy gobernando"). En Europa, sin duda, ya existen esas alternativas en la izquierda radical y en la denominada extrema derecha que van a tener una alta representación, diga Floriano lo que diga.

En España, falta por ver si alguien es capaz de organizar una alternativa liberal, que tenga como eje capital la iniciativa privada, la empresa, el desmantelamiento de este sistema autonómico insostenible, la separación de poderes, la organización de un sistema fiscal justo y no expropiatorio, que no prime ni subvencione a nadie y que haga de la libertad individual frente al Estado y la lucha implacable contra la corrupción política y sindical su bandera principal. Y falta que mucha gente empiece por no quedarse en casa y vote algo inútil, es decir, minoritario. Algún día, tal vez sea muy útil. Feliz 2014.


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