El Blog de J. de Mendizábal

Siempre escuchamos a la calle

El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, don Alfonso Alonso, a preguntas sobre las últimas rectificaciones de su partido sobre desahucios o tasas judiciales y si lo habían hecho por la presión de la calle respondió: "nosotros siempre escuchamos a la calle".

Bien, como declaración de intenciones, no se puede objetar nada porque siempre parece razonable escuchar. Pero el asunto clave es lo siguiente: "escuchamos a la calle". Las preguntas, entonces, deberían ser ¿qué es la calle?, ¿quién es la calle?, ¿quién mueve las calles? No hace falta indagar mucho para saber que las calles las mueven los partidos de izquierda, los sindicatos y todo el entramado de movimientos y organizaciones denominadas a sí mismas "sociales". Es decir, exactamente todos aquellos que no votaron al PP en noviembre 2011. Bonito escenario.

Es un hecho evidente, que incluso reconoce el propio Presidente del Gobierno, que no están cumpliendo el programa electoral con el que arrasaron en las elecciones y que están tomando todo tipo de medidas nada acordes con sus promesas. Un programa de corte tímidamente liberal, pero defensor de los derechos individuales frente al Estado, cercano a la empresa privada y, por tanto, partidario de las rebajas de impuestos y las iniciativas particulares. Los hechos demuestran que se va en la dirección contraria. Se supone que todo ello sacrificado en aras del "deber".

Al margen de que lo primero que cabría preguntarse es si el primer "deber" no era precisamente cumplir su programa electoral, lo que ya puede ser el acabose es que empezaran a legislar y gobernar en función de "las calles". Entre otras cosas, porque la inmensa mayoría de sus votantes no son muy de tirarse a las calles, aunque ello no quita para que en 15 meses, según las encuestas, hayan perdido la mitad -¡la mitad!- del apoyo electoral que consiguió el 20-N. El hecho de que el PSOE esté en estado terminal tampoco es que sea motivo de especial alegría, porque los ahora denominados partidos "estrafalarios" (Rajoy dixit) se pueden poner las botas junto con la abstención.

Sin embargo, dado que ahora estamos en lo de escuchar y lo de rectificar es de sabios, sería muy oportuno que escuchasen no sólo a 1.000 (me da igual 100.000) que van detrás de una pancarta, y sí, también, escuchasen a los medios de comunicación supuestamente más afines a su otrora ideario, a las redes sociales, a los institutos y servicios de estudio económicos, y a las empresas (grandes y pymes). Todo ello para hacerse una idea más exacta de lo que son "las calles". Lo que ya sería el colmo, es que después de todos los esfuerzos y sacrificios que están imponiendo a los 16,5 millones que todavía trabajan en el país, encima caigamos en el populismo más ramplón.

Para terminar, dado que gran parte del sistema se encuentra en fase de instrucción judicial, se hace más urgente que nunca contar con la garantía de un poder judicial independiente. Esto no creo que sea un clamor en las calles, pero aseguro que es lo único que puede llegar a devolver a la ciudadanía cierta confianza en las instituciones y dar seguridad jurídica a la democracia instaurada en 1978. Si no, Argentina.


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