El Blog de J. de Mendizábal

Renovables, nuclear, gas...el sudoku eléctrico

Siguen siendo sorprendentes los estereotipos que se han creado a lo largo de los años alrededor de la energía. Veamos.

Si a Ud. le parecen razonables las nucleares, siempre que se garantice su seguridad, es Ud. un derechista, un capitalista sin tapujos pro-yankee.

Si a Ud. le parecen bien las renovables, es Ud. un rojo; en el mejor de los casos, un rojiverde.

Si a Ud. le gusta el gas, es de centro, o sea, no tiene criterio propio, no sabe de lo que le están hablando.

Si a Ud. le gusta el carbón, es probablemente...¡¡¡de León!!!.

Eso sí, todos coincidimos en una cosa: ¡nadie quiere que suba la luz!. Bastante lógico por otra parte. En realidad, excepto los propietarios de los productos y servicios en cuestión, sean los que sean, nadie quiere que suba nada.

Ahora bien, todos queremos llegar a casa, hacer click y, milagro, se enciende todo. Cuando digo todo, es todo, decenas de aparatos y, por supuesto, las bombillas. Y, además, se enciende todo SIEMPRE. ¿Quién tiene velas en casa ahora por si acaso?. ¡Ja!. ¿Qué es una vela?. Los menores de 35 años probablemente sólo las hayan visto en Burger King en su cumpleaños y, ahora, si su marido o su mujer están ese día cariñosos por una misteriosa razón.

Lo que ocurre es que la electricidad tiene un precio. Y, en el caso español, es un precio político. Es decir, no lo fija el mercado, lo fija en muy buena parte el Gobierno de turno. Ciertamente un marrón considerable para el mismo. Y ocurre que la luz es cara y más que debería serlo. Nuestros padres lo sabían, por eso nos perseguían sistemáticamente: ¡Cuelga el teléfono y APAGA la luz!. Ahora sólo la apaga quien la paga -el que se hace cargo del recibo- y de vez en cuando, no siempre.

Pero comparemos. ¿Por qué no se plantea este debate con las gasolinas que están en aproximadamente 1,4€/litro?. Parece que todo el mundo entiende que, si sube el petróleo, suben automáticamente los precios en las gasolineras (ciertamente entienden menos que no baje igual cuando baja el petróleo, pero eso es otra historia). Llenar hoy un depósito son 90 ó 100 €, aprox. 16.000 pesetas. Casi un 60% más que en 2009. Bestial. Y eso afecta, no sólo a los ciudadanos, afecta a los transportistas, a la distribución y encarece todos los costes de todo tipo de compañías. Pero se entiende. Entre otras cosas porque todos sabemos que España no tiene petróleo.Lo que parece que no sabe tanta gente es que, además, de no tener petróleo, tampoco tenemos gas. Lo importamos todo.

La problemática energética es, dentro de la alucinante montaña de problemas que tiene el Gobierno encima de la mesa, uno de los temas más urgentes. Ahí está el Ministro Soria, la sorpresa mediática positiva del nuevo Gobierno, tratando de entender la tarifa eléctrica, los costes, primas, tasas que conlleva y qué (poder) hacer para que no siga incrementándose dramáticamente el déficit de tarifa: 23 o 24 mil millones acumulados que hay que pagar a las eléctricas, básicamente Endesa e Iberdrola. Dicho sea de paso, la tarifa eléctrica no es que no la entiendan los consumidores, ni Soria, es que no la entiende ni el que la inventó. El déficit de tarifa sí puede entenderse mejor: pagamos menos de lo que cuesta.

¿Quiénes son los culpables del déficit?

Al margen de las posiciones ideológicas comentadas antes, absurdas en el momento que vivimos con Irán echando chispas (nunca mejor dicho), los culpables son la "burbuja solar" (fotovoltáica y termosolar) según los eléctricos tradicionales y gasistas y los culpables son los gasistas según los otros (extraordinaria proliferación de ciclos combinados desde 2002 hasta hoy: ¿"burbuja gasista?).

Cada uno defiende su posición con argumentos importantes, pero los hechos son que:

1. Hay un exceso de oferta y capacidad instalada cuando la demanda cae sistemáticamente desde 2008.

2. El déficit de tarifa no se produce por las renovables, sino por un conjunto de incentivos a los ciclos combinados, al transporte, a la distribución, a la financiación del déficit de años anteriores, a los incentivos a la cogeneración y residuos, a las ayudas al carbón, extracostes peninsulares, a las tasas e impuestos locales y autonómicos...y, por supuesto, también por las primas a las renovables. Bonito pastel.

3. Las renovables existen y se han multiplicado porque el Estado así lo decidió: incentivó su instalación y las empresas y fondos extranjeros acudieron a la llamada. ¿Desmesuradamente como en el caso de la fotovoltáica?. Parece que sí, pero en todo caso habría que pedirle explicaciones al ex-ministro bombilla, el sagaz Sebastián, no a los inversores que se fiaban de un marco regulatorio de un Estado serio y solvente. Hablamos de la seguridad jurídica de los países occidentales vs. los bananeros tipo Venezuela donde pueden expropiarte de un día para otro. Ahí tiene otra patata caliente el nuevo Ministro de Industria: Españaestá demandada en los Tribunales Internacionales por los fondos fotovoltáicos ( y parece que tienen razón ).

¿Qué hacer entonces?

Pues habrá que ponerle mucha inteligencia para resolver el SUDOKU. Inteligencia, paciencia y determinación. Habrá que analizar los costes del sistema, pero todos los costes. Habrá que negociar con todos los sectores implicados, pero salvaguardando la seguridad jurídica, la estabilidad regulatoria, el principio antes sagrado de la irretroactividad de nuestras leyes. No debería haber vencedores y vencidos en esta batalla. Si hay ajustes, que sean para todos y equitativamente. Y habrá que subir la luz, sí, y los consumidores tendrán que volver a preocuparse por ¡apagar la luz!. Aprender a ahorrar.

Para terminar, mientras escribimos esto, la UE ha decidido suspender la compra de petróleo iraní (España importa el 15% de allí) y los portaaviones americanos avanzan por el estrecho de Ormuz. Otro tema interesante: nuestra dependencia energética.


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