El Blog de J. de Mendizábal

Presidente: Llámele, llámele ya

Me propuse hace ya unos posts tratar de ser un poco optimista ante la situación de emergencia por catástrofe que vive el país. Bien, reconozco que es misión casi imposible. Incluso Nadal se ha retirado en semis en Miami (por tanto, no hay noticia deportiva positiva esta semana).

Creo que es importante ser positivo. O tratar de serlo. En primer lugar, por mis hijos. Uno trabajando y otra terminando sus carreras. España ha salido de periodos peores, les digo. Que no cunda el pánico. No habrá que irse a Australia. Al menos, no necesariamente.

¿Seguro?. No. Seguro, no. Dos generaciones mal educadas no se arreglan en 100 días. Y cuando hablamos de mala educación, no sólo hay que referirse a los Logse o a los que abandonaron los estudios por ganar 1500 € en la construcción y comprarse a crédito un Seat León tuneado y unos bafles de tropecientos watios. No. Siendo grave lo anterior, entre otras cosas porque ahora no tenemos para la letra del León, el asunto va mucho más allá. De hecho, ni el propio Rey ha sabido educar a sus hijos, políticos o no. Pero, aparte del Rey, que ya es decir, hay mil ejemplos de mala educación.

El ejemplo de la clase dirigente, por llamarlo de alguna manera, es sencillamente lamentable. Y no sólo nos referimos a los manidos Díaz Ferrán, Pascual, los Ruiz Mateos, los cajeros varios -incluidos significados dirigentes socialistas como Narcís Serra y Moltó ó peperos como Olivas-, sino también a los Botín con 2500 millones de € en Suiza opacos al fisco español...para qué seguir. No caben los ejemplos en un libro. Unos ejemplos lamentables como Alierta, Sáenz, Albertos, etc, etc, que han creado una nueva categoría social: los "condenados absueltos". O los condenados prescritos, si se quiere. Ejem, ejem.

¿Y los demás líderes de opinión que aparecen constantemente en televisiones, radios y prensa?. Esa otra clase dirigente la forman también seres como Cándido Méndez, Toxo, Rubalcaba y Cayo Lara. Porque ellos son plenamente conscientes de la situación pre-revolucionaria en la que nos encontramos y, sin embargo, actúan como si viviesen en otro país, como si la cosa no fuese con ellos, sólo pensando en su interés más particular, como si no formásemos parte de la UE.

Se podría incluso entender la posición de Cayo Lara, Llamazares y algún dirigente sindicalista (de aquí al caos y luego a la Revolución). Es casi lógica, teniendo en cuenta que son comunistas antes que españoles. Pero me parece del todo punto incomprensible la actitud de Rubalcaba o del PSOE más racional, si es que lo hay. Que personajes como Juan Moscoso, un economista de buen vivir, hijo de un destacado dirigente socialista, simpático, listo, estén en twitter animando a la rebelión frente a Bruselas, me parece lo dicho: incomprensible. ¡Si ellos saben que no hay otra que cumplir lo pactado!. Lo de Rubalcaba, ex-vicepresidente del Gobierno hasta hace 6 meses no es sólo incomprensible. Es indignante. Más teniendo en cuenta que no hay elecciones generales hasta dentro de 4 años. ¿Qué pretende?. ¿Ganarlas en la calle?. ¿Volvemos al 34?.

Ante esta situación, con un previsible gobierno social-comunista en la región más poblada de España, con una posible insumisión fiscal en Cataluña en una deriva independentista demencial, sólo cabe una: Sr. Presidente, por favor, llame a Rubalcaba. Llámele. Con luz y taquígrafos. Explíquele la situación (que conoce de sobra, por otra parte, porque en parte  la dejó él así) y, al menos, ante toda España quedará retratado.

Explíquele que quedan 4 años. Que le dé, que nos dé, un margen de 2 para evitar el hundimiento nacional y que luego le dé toda la cera que sea capaz. Pero que la emergencia nacional exige, repito EXIGE, que no saque la gente a la calle y se ponga detrás de la pancarta. Teniendo en cuenta que la otra persona que podría pedir esto es el Monarca, que está missing in action, sólo lo puede hacer Ud. Sr. Presidente. Cuanto antes, mejor. Y, para terminar, en fases como estas, históricamente los Presidentes de las naciones se dirigen a sus pueblos para explicarles la situación. En prime time, como se dice ahora. Una vez al mes, sería lo conveniente. Con un mensaje: Keep Calm and Carry On (1940. British under Hitler Bombs)


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