El Blog de J. de Mendizábal

1931-1978-2013 Paralelismos

Parece interesante recordar la historia en estos momentos trascendentales que vive España. Todo el mundo, mejor dicho, casi todo el mundo, se sobrentiende que conoce los acontecimientos que ocurrieron en España de 1931 a 1936. En cualquier caso, pueden leerlo en cualquier libro de historia mínimamente independiente.

Lo que suele ser menos destacado, al margen de los tradicionales grupos políticos de la época que serían asimilables a algunos de los movimientos actuales (socialistas, comunistas, monárquicos conservadores, derechistas...) es el papel jugado por el movimiento Agrupación de Intelectuales al Servicio de la República.

Dicho movimiento, liderado por D. José Ortega y Gasset e integrado por Marañón, Albornoz, Maura, Unamuno, Zuloaga, Azorín..., se constituyó en partido político y se presentó a las elecciones del 31, sacando una pequeña representación parlamentaria. Habiendo sido clave, desde el punto de vista de la influencia en el advenimiento de la II República, los escaños que consiguieron nada tuvieron que ver con esa influencia. Como ellos mismos decían, "somos un grupo de intelectuales metidos en política sólo como un deber, como a disgusto".

El encanto duró poco. Ya en las Cortes Constituyentes de ese mismo año, 1931, en pleno fervor republicano, Ortega y Gasset intervino en sede parlamentaria para decir, como portavoz de la Agrupación al Servicio de la República: "nuestro grupo siente una alta estimación por el proyecto que esa Comisión (Constituyente) ha redactado" pero advirtiendo a continuación que "esa tan certera Constitución ha sido mechada con unos cuantos cartuchos detonantes, introducidos arbitrariamente por el espíritu de propaganda o por la incontinencia del utopismo". Entre esos "cartuchos detonantes" destacó que para el proyecto "la autonomía fuese algo especial, puesto que no la estatuye para todos los españoles" sino que responde a los deseos "de dos o tres regiones ariscas" lo que dará lugar a "dos o tres regiones semi-Estados frente a España, a nuestra España" y en cuanto al resto de regiones, al afirmar el proyecto que la autonomía sólo se concederá "a aquellas provincias que posean características definidas, históricas, culturales y económicas comunes" esto las animará a "una campaña de nacionalismo allí donde hasta ahora no ha existido". Finalmente, la Constitución se aprobó tal cual, como no podía ser de otra manera. Inexplicablemente, los que redactaron el Título VIII de la Constitución del 78 no debieron de tener nada en cuenta estas reflexiones.

El propio Ortega, calificaría más adelante al nuevo documento de "Constitución lamentable, sin pies ni cabeza, ni el resto de materia orgánica que suele haber entre los pies y la cabeza". Y de ahí a su famoso "¡No es esto, no es esto!", a su conferencia Rectificación de la República y a tantos otros escritos y artículos criticando el devenir de la República. No hubo nada que hacer. El monstruo estaba en marcha y se negaba a volver a la lámpara. Acabó como acabó y Ortega, en el exilio.

Su partido Agrupación de Intelectuales al Servicio de la República se disolvió a principios del 32. Poco duró. Probablemente con ello, empezó a morir la II República

¿Les suena algo cercano todo lo anterior? Algo, seguro. Es evidente que las circunstancias han cambiado radicalmente, que la renta per cápita nada tiene que ver, las infraestructuras, los hogares y sus equipamientos, nuestra pertenencia a la UE, a la OTAN... nada hace presagiar revueltas y, menos, sangrientas. Pero existen paralelismos, desgraciadamente. El radicalismo socialcomunista en Andalucía (cercano al chavismo venezolano), la secesión catalana, la secesión vasca en el horizonte, el incumplimiento de las leyes por las propias instituciones públicas, la corrupción insostenible, la asimetría, la falta de control del dinero de los contribuyentes, la deuda que crece día a día, la justicia que funciona con 15 años de retraso (cuando funciona), la inseguridad jurídica en múltiples campos de la actividad empresarial, una educación pública dividida en 17 que es un desastre en cuanto a resultados, los partidos y sindicatos blindados ante la evidencia de ser un foco de problemas y corrupción, en lugar de ser lo básico: organizaciones al servicio de las legítimas aspiraciones de los ciudadanos… todo es una espiral absurda hacia el abismo. Y, mientras, las empresas y ciudadanos pagando impuestos como en los Estados que funcionan (no es nuestro caso) o mucho más, hundiendo el consumo, el comercio y cualquier posibilidad de salir adelante por uno mismo, sin subvenciones o ayudas. No es esto, no es esto. Hay que cambiar la estructura de un Estado inviable económicamente y ser firmes en el cumplimiento de la Ley. Ya. Es urgente. Y, si no, como cerró una de sus conferencias Ortega: "al tiempo".


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