El Blog de J. de Mendizábal

Papá preparado, prepárate tú

Mi padre nos contaba sistemáticamente una anécdota cuando se acercaban las épocas de examen. Se trataba de un interno en un colegio de los jesuitas en los años treinta que, a final de curso, ponía un telegrama a su madre: "Mamá, malísima suerte, muy muy mal los exámenes, vete preparando a Papá". Su adorable madre, le contestaba: "Querido hijo: Papá preparado, PREPÁRATE TÚ".

Sea cierta o no la anécdota, lo que sí denota es un carácter, un tipo de educación consistente en premiar el éxito y el esfuerzo y castigar la vagancia y los malos resultados. Esta máxima funciona a la perfección en las empresas que funcionan bien: se premian los resultados, la dedicación, el esfuerzo, la integración y el cumplimiento de objetivos. No se conoce otra mejor manera de dirigir una plantilla. Ni, por supuesto, de educar a un alumno. Hablando de alumnos ¿es posible subvencionar todo en la educación? ¿A los buenos y a los malos? ¿Sine die?

Pongamos un ejemplo: ¿se pueden tardar 8 años en estudiar Derecho en una universidad pública? Pues en España no sólo se pueden tardar, sino que, además, le subvencionamos los 8 añitos los contribuyentes. Esto es insostenible, teniendo en cuenta que el alumno universitario paga aproximadamente el 10% del coste real de la matrícula. El ministro de Educación va en la línea correcta cuando ha anunciado que el sistema de becas ha de tener en cuenta los resultados académicos del alumno y no sólo el nivel de ingresos de la familia. Pero debería ir más allá: la idea principal sería que al alumno brillante o simplemente correcto, que aprueba todas sus asignaturas en tiempo y forma, la carrera le pudiera salir prácticamente gratis (el mencionado 10% de su coste real), pero al alumno que repite sin cesar, le tendría que salir muy cara.

Para completar esta idea, que es de puro sentido común, recomiendo las páginas 57 a 68 del libro de Josep Prats "No sólo se indignen. Propuestas para un Estado de Bienestar sostenible" de Plataforma Editorial. El capítulo citado, Educación y Cultura, me ha parecido especialmente brillante y más en un momento como el que vivimos en donde el agujero de las universidades públicas es colosal. Por supuesto, en materia de educación, también el papel de las familias es la columna vertebral, en el sentido de volver a los valores del esfuerzo, la dedicación, la voluntad y el trabajo. Es decir, premiar los resultados y, si no, lo dicho: "Papá preparado, PREPÁRATE tú".


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba