El Blog de J. de Mendizábal

Manilva: el paraíso comunista

Manilva es el típico pueblecito costero malagueño. Costa del Sol. Costa del Golf. Plagado de residentes extranjeros y múltiples segundas residencias de españoles. Situado entre Estepona y Sotogrande, muy cerca de Marbella. Hasta aquí, nada novedoso, pero, pero... ocurre que en Manilva gobierna la izquierda comunista, representada por Izquierda Unida en la persona de la Sra. Muñoz Vázquez

La señora que ostenta la Alcaldía en representación de uno de los partidos en alza en España -eso dicen las encuestas- es una delincuente (muy presuntamente). Imputada ya está, al menos. Miren este documento si creen que exagero. 

Es evidente que los medios nacionales se ocupan de los temas nacionales (Bárcenas, Urdangarin, Gürtel, Bankia, los Pujol ¡esa saga!, los ERE andaluces...) por su montante y por su trascendencia en la maltrecha -medio muerta, cabría decir- economía nacional, pero el asunto es que hay cientos de Manilvas por todo el territorio nacional que no salen en las portadas. Cientos, miles, de casos de corrupción. ¿Cómo es posible? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

La corrupción tiene mucho que ver con la educación.

Sí. Tiene mucho que ver lo anterior con la educación que se ha impuesto desde hace años en España y muy acentuada en Andalucía, una aberración a la cubana centrada, entre otras cosas, en el conocimiento del clítoris de una misma y, por supuesto, de una gran parte de sus compañeros de clase, pero absolutamente laxa en cuanto a valores y principios. Una corriente ideológica que, sencillamente, no distingue entre lo que está bien y lo que está mal. Corriente que, por otra parte, aprueba los suspensos (mola este asunto), no encarcela a los culpables, considera aceptables las ocupaciones de fincas, los asaltos a supermercados y, en breve, directamente los robos. En este ambiente "chavistacubano" qué menos que justificar que "ayudar" a los correligionarios es de todo punto lógico y comprensible, como ocurre en Manilva. ¿Oposiciones, trabajo, esfuerzo y méritos para qué, si tengo un montón de hermanos, cuñados, primos y amigos que ya me colocarán en algún lado? Nosotros somos el pueblo, todo para el pueblo.

El asunto grave es que, digo yo, los habitantes de Manilva son plenamente conscientes de lo que ocurre en su propio pueblo. ¿Y qué? Y nada. Seguro que no hay ningún tipo de escrache en la puerta de la Alcaldía. Básicamente porque los que organizan los escraches son los comunistas disfrazados de verde -claro, ¡el verde!, ¿a quién no le gusta el verde?- que comparten la ideología de la alcaldesa. La ideología de no hacer nada, cobrar impuestos a los supuestos ricos y vivir del cuento y del enchufe. Imbatible mensaje, sin duda. ¿Quién puede luchar contra eso? Yo, Muñoz Vázquez, les ofrezco un sueldo, una casa de protección oficial (si no quedan o son incómodas, ningún problema, okupamos alguna privada), fiestas populares, diversión... ya vendrán los guiris en agosto para pagar la juerga de todo el año. Y, si no hay dinero suficiente, no pagamos a los proveedores. ¿Y qué? ¿Van a detenerme?

Bien. Así está España, en concurso de acreedores y, sobre todo, en fase de instrucción judicial. Pero, gran sorpresa, de repente, se alzan voces que dicen que ya está bien. Que esta estructura del Estado es insostenible. Que no se pueden tolerar más Muñoz Vázqueces cada día. No con el dinero de todos. No destruyendo la clase media. No con más y más impuestos a particulares, al ahorro, a las empresas. No. Se acabó, dicen algunas voces; hay que hacer algo. Ya.

Lo curioso es que los líderes de esta posición se llaman José María Aznar y Esperanza Aguirre. A los que, probablemente, se les ha pasado el arroz, pero por lo menos lo dicen. Muchos otros pretenden continuar con la fiesta de Muñoz Vazquez&Co. Hasta que explote.


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