El Blog de J. de Mendizábal

El Guirigay

Infinidad de articulistas, tertulianos y gente de todo tipo en las redes sociales achacan bastante de los males que acechan a España a la mala o dispersa política de comunicación del Gobierno PP respecto, básicamente, a dos cosas:

    1. No han hecho el suficiente hincapié en la catastrófica herencia recibida.

2. Como consecuencia de lo anterior, no saben comunicar lo que están "teniendo" que hacer, incluso a su pesar (v.g., subir los impuestos directos).

El hecho es que es que existe una sensación casi de desconcierto, como que el Gobierno está reaccionando en función de las opiniones de otros (nacionales o extranjeros) o de lo que hacen los mercados y que no está controlando el barco, que se mueve a merced de las olas cada vez más tempestuosas.

Partiendo de la base de que, obviamente, la herencia recibida no puede ser peor y que el club europeo al que pertenecemos se encuentra, también, a la deriva, es verdad que -en términos de comunicación- se puede hacer mejor.

Sin el ánimo de ser técnicos, que además es un petardo, digamos que en comunicación se puede actuar directamente -mandar- en los grupos que controlas e, indirectamente, tratando -no de mandar- pero sí de influir, en los grupos que no dependen exclusivamente de ti. Los stakeholders en el argot.

Hablando hoy del primer grupo (es decir, el propio PP), la gestión de la comunicación del dónde vamos, por qué lo hacemos, no ha podido ser peor últimamente. El espectáculo de Guindos haciendo unas declaraciones en Alemania siendo contradicho al día siguiente por Floriano (aparato Génova, pero sin cargo alguno en el Gobierno), luego matizado por otros y seguido por las opiniones más variadas de miembros del partido desde todos los puntos de España, no da lo que se dice mucha confianza en la unidad de acción del Gobierno, del Partido. Otros ejemplos como las declaraciones de Esperanza Aguirre (¡que acababa de entrevistarse con el Presidente delGobierno!...¿de qué hablarían?), inmediatamente contestada por otros Presidentes PP e incluso por el Gobierno o el artículo en El País del Presidente de Extremadura, Sr. Monago, pidiendo una especie de Pactos de la Moncloa II...tampoco es que ayuden a dar sensación de confianza y cohesión.

Es verdad que el miércoles, Rajoy, hizo una muy, muy buena exposición en el Congreso a todos sus parlamentarios explicando qué está haciendo, por qué y dejando claro que es la única posibilidad de supervivencia. Y que está firmemente decidido a llevarlo a cabo, entre otras cosas, porque para eso tiene una mayoría absoluta. Muy bien. Se la recomiendo. ¿Han aprendido la lección sus señorías? Esperemos, pero tendrá que tomar alguna decisión de carácter interno para que eso sea eficaz. Es ingobernable una compañía con 100 portavoces. Se puede soportar un verso suelto, pero no 40. Por lo tanto, lo primero, poner orden en casa.

Es imposible generar credibilidad en la ciudadanía, en las empresas, en la UE, en los mercados...si la responsable de Sanidad contradice al de Economía o el de Interior se aventura a dar una cifra de déficit diferente a la que acaba de dar el Ministro de Hacienda. En el mundo en el que vivimos, una opinión expresada en una radio local de La Línea o en Singapur, aparece inmediatamente reflejada en todos los teletipos de agencias y, si es muy contradictoria o negativa ¡en los tickers de Bloomberg! (el peor de los casos). Zapatero a tus zapatos, podría ser la expresión, aunque dada la espantosa herencia del contador de nubes no sé si es muy adecuada. En fin, selección de portavoces y organización de temas a tratar por cada uno.

Para terminar : la comunicación es básica, pero es secundaria respecto al contenido. No he visto una sola campaña de comunicación y/o publicidad de éxito de un mal producto, un mal servicio o una mala compañía. Si no hay contenido, no hay comunicación que valga. Recordemos al respecto que la última crisis de gobierno anterior fué nombrar vicepresidente a Rubalcaba y meter a Jáuregui ¡porque iban a comunicar muy bien! El grupo parlamentario socialista, en ebullición, jaleaba los nombramientos: ¡se van a enterar ahora!. Lo cierto es que se enteraron ellos. Son cincuenta y tantos menos.

Pero, en el caso que nos ocupa, dado que el contenido (reformas/leyes/medidas) va en la dirección correcta y se está actuando con determinación, al menos un poco de orden interno y una comunicación eficaz. Que terminen con el guirigay este.

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