El Blog de J. de Mendizábal

Anticorrupción en la España invertebrada

El Sr.Pérez Rubalcaba acaba de anunciarnos que la corrupción está minando la confianza de los españoles en el sistema democrático, motivo por el cual propone una especie de Pacto de Estado a los demás partidos para acabar con esta "lacra". El PP parece que se ha subido al tren de la estrafalaria propuesta y dice estar de acuerdo en la iniciativa.

Lo anterior refleja a la perfección el estado en el que se encuentra el país: casi terminal. Porque para acabar con la corrupción política, no hace falta ningún pacto de estado. Lo único que se tiene que hacer es cumplir las leyes que, por cierto, ellos mismos han votado. Y, por supuesto, expulsar de sus partidos a todos aquellos que, presuntamente o no tan presuntamente, han violado las mismas, en lugar de encubrirles durante años y años hasta que se celebre el oportuno (¿o habría que decir inoportuno?) juicio y la sentencia sea firme.

No pueden engañar ya a casi nadie: la propuesta no es más que una nueva estrategia de marketing político en busca del arca perdida, es decir, recuperar votos o frenar la pérdida. No es más que eso. La ascensión -en las encuestas y en las últimas elecciones celebradas- de grupos de centroizquierda moderada como UPyD ó Ciudatans cuyo único mensaje es ¡España! y recuperar una cierta moralidad en la vida pública, parece que está empezando a dar que pensar al otrora gran partido de la transición. Bienvenido sea, pero tiene un grave problema de base: no se lo creen ni ellos y, en lógica consecuencia, menos todavía los ciudadanos.

¿Quién va a creerles? Un Ministro de la Nación tiene un encuentro -¡en una gasolinera!- en un coche de un presunto corruptor profesional y el Sr. Rubalcaba va y dice a los padres del mismo: tranquilos, pongo la mano en el fuego por vuestro hijo. ¡¡¡En una gasolinera!!! No hay nada que añadir, la gasolinera lo dice todo.  El Sr. Rubalcaba se abraza, falsamente, con el Sr. Griñán cada vez que baja por Andalucía, el responsable directo o, como mínimo, indirecto, del mayor fraude conocido hasta la fecha en una administración pública (ERES). Sólo con esos dos ejemplos carece de la más mínima credibilidad para encabezar cualquier propuesta anticorrupción. Él lo sabe, todos lo sabemos. Pero lo peor es que hay cientos de casos más.

En la otra orilla, o en la misma a juzgar por sus políticas impositivas, se encuentra el PP con innumerables casos de corrupción en varias comunidades. Y qué decir de CiU, un partido que más bien parece una sucursal siciliana. Nadie puede creer en nada, la confianza es nula, y ese es el pilar sobre el que se tendría que empezar a recuperar el país: la confianza.

Para completar el estado cuasi terminal del Estado, a Su Majestad, el Jefe del mismo, no se le ocurre otra cosa que decir que lo que falta es "vertebrar España". Treinta siete años de Jefatura de la Nación para acabar sin Nación. No está mal. Podía haber leído La España Invertebrada de Ortega al principio de su Reinado. Es el problema derivado de haber puesto como prioridad asentarse en el Trono. Mucho antes que la propia nación sobre la que reinas.


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