El blog de Fernando Álvarez-Barón

La España que funciona

Solo las malas noticias son verdaderas noticias. Solo este axioma, con hondas raíces evolutivas  en la especie humana, sería capaz de explicar que nuestros gobernantes y líderes de opinión no hayan diseñado (hasta el momento, y sirva este artículo de sugerencia) un premio ad hoc para entregar colectivamente a la industria española de fondos de inversión, en reconocimiento a una trayectoria profesional de casi veinticinco años  de TRANSPARENCIA.

Según los datos  que proporciona  la empresa VDOS Stochastics del mercado español de instituciones de inversión colectiva, hay más  de cinco millones setecientos mil clientes que tienen conjuntamente más de ciento treinta y un mil millones  de patrimonio invertido. Esta inversión, en más de un 90%, fue hecha a través de los mismos profesionales y en las mismas oficinas de la  banca comercial española, que en su conjunto, ha necesitado cuarenta mil millones de euros para ser rescatada, y el despido de treinta mil profesionales, para ser viable.

¿Por qué los fondos de inversión gestionados desde filiales de esas mismas entidades de crédito convulsas, inviables, enladrilladas  y sobredimensionadas, no se han visto contagiados del mal hacer colectivo de la banca comercial? ¿Por qué no hay un solo fondo de inversión, de entre los más de dos mil que existen, que haya producido un impago a sus clientes?

La humilde regla maestra que explica veinticinco años de impecable ejecutoria de gestión financiera  de la industria española de fondos de inversión es la TRANSPARENCIA, materializada en una valoración diaria, publica, y contrastada, de la cartera del fondos. Los fondos de inversión españoles llevan casi veinticinco años valorando diariamente a precios de mercado todos los activos  que forman sus carteras de inversión, bajo la pertinaz vigilancia de la Comisión Nacional del mercado de Valores. La regla del VLP (valor liquídativo del patrimonio) diario ha hecho funcionar a los fondos de inversión españoles como índices de su carteras, con un valor diario, contrastable, comparable, graficable  y público.

Idéntica regla

Podemos echar la imaginación a volar y pensar en otra España, en la que amplios sectores económicos se autoimpusieran una regla idéntica y  tuvieran un valor diario, contrastable y público en el  que compradores y vendedores pudieran  dar rienda suelta a su "ilusión de sagacidad".  ¿Se imaginan que a la industria inmobiliaria española  se hubiera dotado desde hace veinte años de la humilde regla de TRANSPARENCIA que consiste en  valorar diariamente sus activos de forma pública y contrastada?  ¿Que hubiera sido del mercado español de pagares de empresa si hubiera adoptado la humilde regla del Valor Liquidativo Patrimonial diario desde hace dos décadas?

Sin duda la industria española de fondos tiene un largo y obligado camino para incrementar el valor añadido que nos proporciona a los clientes,  especialmente en lo relativo a rentabilidades a medio plazo que superen la inflación. Este es el único camino para construir una industria financiera española exportadora, que sea capaz de emular la "ilusión de sagacidad" de la que hacen gala las grandes casas anglosajonas que dominan este mercado.

Sin duda,  también,  la humilde  regla de la transparencia , materializada en un valor liquidativo diario para cada unos de los fondos, debe de alcanzar  al cien por cien de los activos de la cartera, incluidos (hoy más que nunca)  las estructuras que dan contrapartida a los fondos garantizados.

Pero el mayor reto de nuestra industria de fondos es hacerse más visible a la sociedad española, tan necesitada de contraejemplos positivos y de sencillas reglas de TRASPARENCIA. La industria española de fondos de inversión es un colosal indicador diario de las conductas, de los comportamientos y de las tendencias de los españoles  respecto a la economía. No hay índice, encuesta  ni variable socioeconómica que recoja de una manera tan masiva el "momentum" de más de cinco millones de españoles respecto  a la economía.

Una de las conclusiones más palmarias que podemos constatar día a día, siguiendo los movimientos de los fondos de inversion en España, es que, tal como  afirma la psicobiologia más reciente, a los humanos, como al resto de los animales, nos mueve mucho mas el evitar las pérdidas que el obtener ganancias. De tal manera, que la "ilusión de sagacidad" de la que vive, por ejemplo el señor Bill Gross, no dejaría de ser un sesgo cognitivo , o mejor todavía una estupenda argucia de marketing.


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