El blog de Bruno Cavalier

La política fiscal de EEUU, bastante estimulante en el corto plazo

Según las proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, el déficit público oscilará entre el 2,5% y el 3% del PIB en los próximos años, una cifra que se encuentra muy por debajo del 10% de 2009. En el pasado, se originaron numerosas turbulencias y batallas políticas debido a lo que parecía un déficit insostenible. Pero ahora que el déficit ha vuelto a un nivel históricamente bajo, hay pocas posibilidades de que estas contiendas continúen durante los dos últimos años del mandato de Barack Obama. Y aunque todavía hay algunos problemas a largo plazo relacionados con el envejecimiento de la población y la tendencia al alza de los costes de atención médica, el fin de la austeridad puede ser un soporte para el crecimiento en el corto plazo.

A comienzos de cada año, la CBO publica sus previsiones de presupuesto para la próxima década. Este ejercicio pretende esbozar los riesgos en un escenario macroeconómico realista. Y en las últimas estadísticas, la CBO ha asumido una tasa de crecimiento del 2,7% hasta 2017. Asimismo, estima una inflación del 2%, en línea con el objetivo de la Reserva Federal, y unos tipos de interés al alza hasta situarse en el 4,3% a finales de 2018. Suposiciones que no parecen razonables, ya que podría registrarse un crecimiento mayor y unos tipos de interés más bajos. Dentro de este escenario, como hemos comentado anteriormente, la CBO prevé que el déficit federal oscile entre el 2,5% y el 3% del PIB para 2019 y que la deuda pública se estabilice. Por tanto, es más que previsible que ninguno de los dos partidos políticos va a querer aceptar, ni recortes de gastos (en el caso de los Demócratas) ni subidas de impuestos (en el caso de los Republicanos) en el período previo a las elecciones presidenciales.

Sin embargo, a más largo plazo, las perspectivas fiscales no son idílicas, ya que el envejecimiento de la población presionará automáticamente el gasto en seguridad social. La CBO prevé que los programas de ayuda aumentarán desde el 9,8% del PIB de 2014 al 14,3% del PIB en 2039. Una cuarta parte de este aumento podría ser eliminado con un mejor control de los costes sanitarios, pero el resto requerirá o bien de aumento de los ingresos derivados de los impuestos o de un recorte de los servicios. Pero este asunto es demasiado complejo y está demasiado lejos en el tiempo como para desencadenar un debate político en el Congreso antes de las elecciones.

Ahora lo que ocupa a la economía estadounidense en cuándo comenzará la Fed a incrementar los tipos de interés. En la reunión que mantuvo el organismo a finales de enero señaló que estará atento a lo que suceda en el resto de mercados internacionales y que, en general, la caída de los precios del petróleo es una buena noticia. Asimismo, parecen estar contentos con la evolución económica. Con estos datos como punto de partida, nuestro escenario base sigue siendo que la Fed incrementará los tipos de interés en junio, a pesar de la creciente incredulidad de los mercados de bonos. Será la Fed quien nos tendrá que aclarar las dudas. 


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