El blog de AC Gestión

¿Y ahora qué? el inevitable dilema entre riesgo y rentabilidad

Después de unos años muy complicados en los que cuestiones como la liquidez o la propia solvencia eran prioritarios, lo importante para la banca española vuelve a ser ganar dinero, lo que, entre otras consecuencias, supone el fin de los depósitos extratipados. La otra cara de esta realidad son los ahorradores, que se encuentran con que los depósitos no ofrecen, ni ofrecerán en los próximos trimestres, rentabilidades atractivas (cerca del 1,21% según datos del Banco de España).

“¿Y ahora qué?”, se pregunta el ahorrador. Una cuestión que bien podría traducirse en: “¿Cuánto riesgo estoy dispuesto a asumir para obtener ese extra de rentabilidad?” La solución planteada por las entidades a la necesidad de mejorar su cuenta de resultados y a la demanda por parte de sus clientes de una mayor rentabilidad son los fondos de inversión. El margen que aportan a la entidad comercializadora junto a las ventajas que presentan para el cliente -fiscalidad, diversificación o adaptarse a un sinfín de perfiles de riesgo-, han motivado un crecimiento patrimonial de cerca del 25% en 2013.

Así, es muy probable que cuando el ahorrador acuda a una entidad en busca de esa rentabilidad, le ofrezcan fondos de inversión. En esta línea, y teniendo en cuenta el perfil conservador del ahorrador medio en España, parece sensato disponer de alternativas que den un extra de rentabilidad sin entrar en productos de riesgo, donde el remedio podría ser peor que la enfermedad.

Y es lo que están haciendo las entidades financieras. En lo que va de 2014, apreciamos un crecimiento de 1.200 millones de euros en los fondos de renta fija y de cerca de 300 millones de euros en fondepósitos (fondos con subyacente depósitos), productos en los que sí es posible obtener ese plus de rentabilidad.

Pero lo que se debe plantear el cliente es ¿son todos los fondos de corto plazo y todos los fondepósitos iguales? Los datos históricos demuestran que no. Como ejemplo, en 2013 hubo fondos de renta fija corto plazo que lograron rentabilidades de dos dígitos con volatilidades cercanas al 3%-5%, mientras otros con volatilidades similares obtuvieron rendimientos de apenas el 1,5% o, incluso, negativos.

No está de más insistir en que “rentabilidades pasadas no sirven para predecir rentabilidades futuras”, pero sí resultan útiles para evaluar la calidad de la gestión y para saber si el dinero está en buenas manos. Por eso es absolutamente necesario analizar con detalle factores como el nivel de comisiones, rentabilidades y riesgo asumido para alcanzar esas rentabilidades (volatilidad), información que podrán consultar en la web de las propias gestoras. A partir de dichos factores, podemos inferir si la gestión activa del fondo aporta valor o no.


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