Educación a fondo

La reforma universitaria de Wert: los alumnos pagarán el despilfarro (I)

Llama Reforma a lo que es mero Recorte. Que no se engañe el Ministro de Educación, ni nos engañe: el objetivo de este plan es recortar el gasto, que no la reforma de la universidad. Es cierto que la universidad pública española no está sometida a rendición de cuentas; cierto que la voracidad de gasto ha aumentado desproporcionadamente, por el mero hecho de mantener una clientela afín; cierto que ese despilfarro es insostenible en esta situación y que la universidad es la única institución pública que no está sometida a control público —y vemos que hasta la Corona ha tenido que pasar por el aro—. Todo cierto y sin duda nos quedamos cortos en la reseña del despilfarro, pero llamemos a las cosas por su nombre: el objetivo del Ministro es recortar gastos. Una reforma universitaria es otra cosa.

De hecho, que el Ministro nombre una "comisión de expertos" (y seguimos con palabras campanudas y enarbolando mitos vacíos) indica que el Gobierno no tenía, ni tiene un plan de reforma universitaria. El sistema económico de España, con un problema estructural de falta de competitividad, que requiere desde años el cambio de modelo de enseñanza superior y de investigación, y el PP sin plan de reforma, lo que da muestra de lo que verdaderamente le importa la educación.

No nos engañemos: el Ministro Wert se limitará a recortar el gasto para que cuadren las cuentas, pero de ningún modo se atreverá a meterle mano a la causa principal del despilfarro de toda esa nube de universidades que corona la geografía española: la corrupción endogámica, o, en otras palabras, la politización de la universidad; los departamentos universitarios como cortijos de intereses políticos, el rectorado como trampolín de carreras políticas, etc.

Porque, en todo el chorreo de cifras que ha soltado el Ministro Wert, ¿a que nadie le ha oído hablar del dato más importante: que el 98% del profesorado que contrata la universidad ya es miembro de esa universidad, y, por tanto, que los catedráticos controlan el acceso? El Ministro no se atreverá a tocar ese tinglado, y, como siempre, los estudiantes de la clase media terminarán pagando el despilfarro

La táctica de Wert

Los miembros de esa comisión "de expertos" están "dentro" de la universidad y, además, han sido elegidos "a dedo". La táctica Pepera es la siguiente: los políticos tienen un miedo terrible a la clase universitaria porque todavía conserva esa aureola de sabiduría, y, en consecuencia, su palabra todavía goza de prestigio social. Por tanto, el profesor universitario —que, por economía de lenguaje, llamaré de ahora en adelante “profe-tario”, para distinguirlo del profesor de enseñanzas medias, hoy socialmente desprestigiado por los profetarios de pedagogía—, el profetario, como digo, tiene el poder de saltar en tromba a los medios y desgastar políticamente al gobernante que se atreva a tocarle los sus-privilegios. Y eso, para un político —especialmente si es pepero—, es como nombrarle la soga.

Ante ello, ¿qué jugada ha elegido Wert? Hay que reconocerle que maneja bien la técnica del rabadán:

  • En primer lugar, el Ministro Wert alucina a los periodistas —ilustrada profesión, como todos saben— con una cascada de datos y una ristra de cifras-flashes sobre el despilfarro de la universidad española. Datos que, por cierto, todos sabían desde hace años y todos permitían sin el mayor rubor. De hecho, Gabilondo, el Presidente de la Conferencia de Rectores durante años, el que permitió y refrendó ese incontrolado gasto universitario, pasó a encabezar como premio el Ministerio de Educación.
  • En segundo término, y con el objetivo de evitar el desgaste político por las críticas ante los recortes, Wert nombra a un grupo de profetarios afines para que sean ellos —que, repito, son del gremio universitario— los que propongan qué y dónde hay que recortar. Por tanto, serán ellos —los expertos profetarios— los que dicten las medidas de recorte. Así tratará de evitar —¡pobre iluso!— la crítica de la izquierda (esto es, los sindicatos y su PSOE), que controla hoy la universidad pública.
  • Dentro de seis meses, cuando la comisión de expertos ponga el huevo, se anunciarán los recortes, pero sin hablar de recortes, envuelto en terminología de reforma universitaria.

Y el pueblo tragará, y la Merkel se alegrará. Y quedará intacta e inmaculada la causa de fondo de la muerte de la Universidad española. Así, sin ir a las causas de fondo, los investigadores con talento, como siempre, tendrán que abandonar España, como se verá en la próxima entrega.


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