Educación a fondo

La moraleja del informe sobre la educación en España (II)

El problema de fondo de la política educativa del Gobierno del PP es que no tiene, en sentido estricto, política educativa. España necesita una seria reforma del sistema educativo como condición necesaria para afrontar los graves problemas estructurales de su economía. No obstante, el Gobierno de Rajoy carece de dos condiciones esenciales para emprender el cambio del sistema educativo:

  • En primer lugar, no tiene el valor necesario para enfrentarse a aquellos que viven a costa del desastre de la educación pública, esto es: los pedagogos del PSOE, sus sindicatos, y sus altavoces mediáticos
  • En segundo término, no dispone de la “fábrica de producción del conocimiento” necesario para emprender e implementar la reforma y sostenerla en el tiempo: la pedagogía de la universidad está tomada por el PSOE y sus sindicatos, apologetas del dogma de la Logse, que ha dado a España la ruina de la educación 

 Semejante estado de vacío de modelo de cambio educativo es aprovechado por los economistas liberales del PP para inyectar su modelo económico en el sistema educativo. Todo ello obra y gracia de PedroSchwartz, el padre espiritual de esa tendencia, y de su pupilo JaimeGarcíaLegaz (ex secretario general de FAES y ahora bajo el fulgor del Ministerio de Economía —a la espera de que De Guindos se queme, por la impopularidad de los recortes, para ascender a la gloria ministerial).

 Sin embargo, estos tecno-burócratas del PP son conscientes de que no saben de educación, no tienen un discurso educativo propio, no manejan el lenguaje pedagógico,… Por tal motivo, no son pocas las agencias educativas privadas que buscan el calor de la moqueta áulica para ofrecer sus servicios de pulir y sacar brillo, a cambio de mantenencia. Y eso es lo que encontramos en el informe que aquí nos ocupa: McKinsey-España, Educación en España. Motivos para la esperanza.

Motivos para la esperanza… Aguirre

 ¿Es casualidad que el informe sobre educación de McKinsey-España ronde las Comunidades Autónomas peperas, al abrigo de los nuevos tiempos políticos? ¿Es acaso fortuito que el informe ponga en alza sólo las medidas educativas que ya profesaba el PP y que, al mismo tiempo, oculte las medidas de cambio más importantes y necesarias pero que supondrían un desgaste para el Gobierno? Mucho me temo que, en ese informe, McKinsey-España no ha guardado ni las formas.

 En este preciso momento, los grupos de influencia más duros del PP están presionando al Gobierno para imponer la liberalización del sistema educativo, o lo que es lo mismo

  • Liberalización del mercado escolar, con el consiguiente favor a la privada y concertada —aunque los peperos llaman a eso “libertad.
  • Que los políticos formen a los profesores —aunque ellos lo llaman “profesionalizar la docencia.
  • Liberalización de la gestión —aunque ellos llaman a eso “autonomía escolar”.

 Y esos tres principios, justo esos tres principios, sólo esos tres principios, son los que el informe McKinsey-España viene a subrayar —o, como dicen ahora los cursis, a poner en valor:

  • McKinsey-España habla de la necesidad de medir el resultado de los estudiantes y de la transparencia en los datos, sin más. Y qué curioso que dicho así, sin más, cuadre en la idea del PP de introducir el libre mercado en el sistema escolar, estableciendo un ranking de mejores y peores escuelas. ¿Y por qué dice el informe que la transparencia de los datos es sólo para los políticos? ¿No es precisamente eso lo que ya existe: el control de los datos por parte del Gobierno, y la falta de transparencia para la ciudadanía? ¿La transparencia debe ser sólo para la clase política?
  • También subraya la importancia de la formación del profesorado, sin más, sin hablar del sistema de promoción, de la excelencia profesional, de la independencia política, etc. Por tanto, dicho así, sin más, hace juego con la idea Pepera de que la formación esté gestionada-controlada por la administración educativa, o lo que es lo mismo, por los políticos de turno.
  • Y habla, en último lugar, de la necesidad de aumentar la autonomía escolar, sin más, con lo que encaja perfectamente con el modelo de liberalización de la gestión escolar que propone el PP.

Dicho en Román Paladino: McKinsey-España se cuadra ante el nuevo Gobierno y levanta la bandera del “aquí estamos para lo que sea preciso…, y mientras haya mantenencia”. Esta película ya la hemos visto: el cuento del Rey desnudo y sus sastres. A fin de cuentas, más de lo mismo: más politización de la educación. El problema de fondo de la educación española —la politización— sigue incólume e inmaculado.


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