Educación a fondo

La marca España. Problemas de fondo

Que la economía española y su tejido empresarial dependen de la imagen que el país proyecta en el exterior parece una realidad evidente, sobre todo si planteamos el tema de la competitividad en una economía global y esas cosas. Sin embargo, el modo en que el Gobierno de España afronta el problema —si acaso lo intenta— presenta no pocas dudas.

Una y otra vez la historia de España da muestras de la resistencia de todo el mecanismo institucional —ahora tan gordinflón— a afrontar los problemas de fondo, por miedo, comodidad, inseguridad,… y por eso que ahora han dado en llamar “responsabilidad política” (expresióndemoda). Así, dejando pasar, los problemas se enquistan y terminan por formar parte del paisaje. Eso mismo es lo que ocurre con la imagen de España y con “la marca España”.

Uno de los grandes problemas de España en su relación con Europa, Hispanoamérica y otras esferas internacionales, es el desprestigio de la imagen de España, de su “marca”. La raíz del problema se halla, entre otras razones, en ladesfiguración que de “lo español” han llevado a cabo durante generaciones enteras una buena gama de intelectuales y académicos foráneos, fabricantes de mitos y otras negras leyendas sobre la historia y el “ser español”. Sería, pues, razonable, afrontar la cuestión con seriedad. Es lo que intento —no sé si con la seriedad debida, pero sí se que sin engaños ni ocultamientos— en una serie de artículos que aquí comienza.

En este primer artículo denuncio la “falsa política” del actual Gobierno. La falsa política de confundir la acción (que eso es la política) con el hablar de política. Otro modo de derrochar sistemáticamente el dinero público —del que, por supuesto, nadie pedirá explicaciones ni comisiones de investigación.

La (falsa) política de los liberados políticos

La estrategia política más extendida en España parece ser la de confundir la acción con el marketing. Así, ante los problemas en Educación, Sanidad, Administración Pública, etc., la norma de los liberados políticos parece ser: evitar los problemas reales, ignorar las dificultades estructurales, soslayar la circunstancia concreta y la delimitación de objetivos a corto-medio-largo plazo, ladearse cuando hay que ofrecer medidas para el cambio, etc. Y, en su lugar, los liberados políticos se limitan a anunciar el problema, hablar, echar culpas, etc. Es decir, en lugar de hacer —que eso es la política—, se limitan a “hablar, hablar y hablar” de política.

La técnica no es nueva. «¿Que la imagen social del profesor está desacreditada y es preciso fortalecer su papel? Pues hagamos un anuncio publicitario, diciendo que la imagen social del profesor debe ser otra». El liberado político se limita a hablar, y, así, nada cambia. Pero se justifica diciendo que “algo ha hecho: ha hablado”. Al mismo tiempo, la administración educativa —y sus comisarios políticos— sigue ignorando al profesorado y “depurando” a los profesores que denuncian públicamente los problemas educativos.

Los ejemplos se pueden multiplicar. «¿Que existe un grave problema de paro? Hablemos de ello: que si sube tanto ahora, que sube otro tanto luego,… Echemos la culpa al mercado…». «¿Que la violencia escolar aumenta? Montemos un “observatorio de violencia escolar”, hagamos estadísticas, publiquemos un informe, y hablemos, hablemos, hablemos». En su día afirmé que la historia del “Pacto por la educación” del Ministro Gabilondo era no más que eso: hacer como se hace, mientras no se hace nada. Esa parece ser la regla en todas cada una de las Administraciones públicas (también en Justicia; ¿y por qué no se oyen públicamente estos casos? ¿No son los Jueces, los últimos faraones del Reino de España, tan valientes con los “débiles”?, ¿Por qué no lo son con los “de arriba”, con “los fuertes”?).

La marca de los liberados

Confundir la acción política con “hablar”. Y es la clase de política que está empleando el Gobierno de Rajoy: anunciar que se van a hacer reformas; anunciar que se están estudiando reformas; volver a anunciar que se van a hacer reformas… Y eso mismo —hablar y anunciar— es lo que se está haciendo con “la marca España”.

La estrategia comercial a la hora de lanzar una marca suele pasar por el anuncio publicitario. Pero, ¿qué sucede cuando no hay ni “marca” ni “producto” que lanzar? ¿De qué sirve, entonces, el anuncio comercial? Y tal caso, ¿no es esa precisamente la situación actual de la economía española: No se requiere una reforma estructural a largo plazo para poder tener “producto” (España) y, por tanto, “marca” (España)? A nivel de la acción política, pues, ¿no habría que formular planes y objetivos a largo plazo para regenerar la estructura económica, plantear una estrategia para alcanzar objetivos a corto-medio-largo plazo; no habría que ofrecer medidas para dinamizar la mediana empresa…?

—   «¿Largo plazo? ¿Quién habla de largo plazo, si mi meta son las próximas elecciones y el sillón que allí me espera?»—   «¿Y hablar de mediana empresa, para que se me enfaden los amigos que viajan con el Rey, que son los que pueden dar mantenencia?—   Conclusión: «Un anuncio publicitario, hago como que hago y… vengan votos y vayan ollas”.

En lugar de crear un producto competitivo (esto es, España, su economía y su tejido empresarial), luego su marca, para, después, publicitarlo, lo que meramente se plantea el Secretario de Comercio, JaimeGarcíaLegaz, es lanzar un anuncio publicitario para hablar de “la marca España” y, así, convencer a los españoles de que las empresas españolas que operan fuera de España —y los negocios de los empresarios que viajan con el Rey— es un buen negocio “para todos”. Y vengan mitos y vengan caenas

El mismo que fuera corriendo a Lorca a echarse la foto tras el terremoto, y salir corriendo a Madrid —foto en ristre— para preparar las elecciones y el escaño… y nunca más apareciera ni hablara de Lorca. El mismo capaz de tener contento a Aznar y Rajoy y Esperanza Aguirre,… Ex secretario general de FAES, Secretario de Comercio del Estado, que nombra asesor al hijo de Esperanza Aguirre (y ya sabemos de qué liberalismo se trata). El que espera a la sombra del Ministerio de Economía a que De Guindos se queme para ascender a la gloria ministerial. El mismo, ¿qué hace ahora con tal anuncio? ¿No está sólo y únicamente vendiendo “su” propia marca, su propia carrera política?

La política de los liberados políticos de esto que se llama España: “venderse a sí mismo”. La política del mero marketing. La marketinización de la política... y qué bien que compra el producto el soberano. «Y si te critican, di que están atacando la confianza en las instituciones y refiere eso de la responsabilidadpolítica

En definitiva, la “falsa política” de confundir la acción (que eso es la política) con el mero hablar de política. Otro modo de derrochar sistemáticamente el dinero público, del que nadie pedirá explicaciones.


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