Educación a fondo

¿A quién benefician las protestas por los recortes?

Cuando el río de la Educación baja revuelto, una de las formas de saber quién agita las aguas es preguntarse por los beneficiarios de la pesca. Porque en esta merienda de la cosa educativa, unos son los que se remangan y se mojan, y otros, los que se llevan la pesca. Esas manifestaciones y esos ruidos callejeros en torno a la educación pública, ¿benefician a los alumnos, a los padres, a los profesores? Frío, frío.

Desde hace décadas, las bajas de los profesores no se han cubierto hasta dos y cuatro semanas después; los profesores siempre han tenido que dar otras asignaturas para completar horario; los interinos no son profesores fijos, por mucho que estén afiliados a sindicatos, etc. Ni al PSOE ni a los sindicatos les ha importado esas cosas antes. ¿Por qué ahora sí les importa?

Este ruido callejero que aqueja de tanto en tanto a España es una mera imitación de las protestas estudiantiles de Londres en 2010. Recuérdese: el Gobierno conservador de Cameron gana en mayo de 2010 y ya en noviembre de se mismo año los estudiantes empezaron a montarle el pollo en la calle. Contra los recortes, los jóvenes ingleses salieron a la calle en 2010, recuérdese, antes que los jóvenes indignados en mayo de 2011. Recuérdese.

¿Quién está detrás de las movidas estudiantiles?

En la Inglaterra de 2010, ¿quién estaba detrás de la movidas estudiantiles en esa supuesta defensa de la Educación? Desde la década de 1960, la tarta del sistema educativo está en manos de la universidad: los departamentos de educación y sus “expertos pedagogos”. Estos departamentos controlan la partida de la investigación, la formación inicial del profesorado y, en suma, que goza de una ingente financiación pública. Estos departamentos están controlados por la progresía inglesa —los profesores auto-considerados “de izquierdas”—. De hecho, los padres de la Logse se inspiraron, a su manera, en ellos. Durante la década de 1990 el Gobierno de Blair les favoreció considerablemente y los puestos de pedagogía en la universidad crecieron como setas.

Sin embargo, el Gobierno de Cameron (2010) se propone tomar la riendas de la educación y, para ello, tiene que reducir el poder de los departamentos de pedagogía universitarios. ¿Cómo llevarlo a cabo? Pues cortándoles el grifo de la financiación pública. Y lo lleva a cabo de este modo: primero, se financia sólo la investigación que da resultados sociales útiles; segundo, se financian a las escuelas para que ellas, y no la universidad, gestionen la formación del profesorado; y tercero, se reduce drásticamente la financiación. Por tanto, la estrategia de Cameron es dejar que la progresía universitaria fallezca por inanición. El recorte del gasto de los departamento de Educación del Reino Unido implica que, en esta década, entre el 30 y el 50% de los pedagogos universitarios desparecerán. Y es que la derecha, en la Pérfida Albión, actúa sin complejos.

En resumidas cuentas, hay una clara lucha “política” (repito: política, que no educativa) por el control y el poder del sistema educativo. El Gobierno de Cameron quiere: menos poder para la progresía y más poder para los tecnócratas de la administración política. De otro lado, el objetivo de la progresía es controlar la universidad. ¿Qué razones arguyen unos y otros?

"No utilizarás el nombre de la Educación en vano"

El Gobierno de Cameron, para cortar el grifo a la universidad, se acoge, además de a la crisis económica, a las siguientes deficiencias estructurales de la pedagogía universitaria: aborda temas irrelevantes para la práctica escolar; produce discursos inútiles para el mundo profesional; se ha constituido en una estructura cerrada, de auto-referencias académicas, al margen de los problemas reales de la vida educativa; no proporcionan respuestas para la reforma escolar.

¿Qué estrategia y argumentos está utilizando la progresía pedagógica universitaria de la Pérfida? Pues movilizar todas las bases sociales progresista en nombre de la defensa de la educación pública. Ruido de movilizaciones, ruido de pancartas, ruido de acampadas, etc. Y los que más ruido hacen, los jóvenes, especialmente si los llaman a hacer huelga y no dar clases. Y si son anti-sistema, mejor todavía.

¿Pretende la progresía pedagógica defender la educación pública? Evidentemente, no. Les importa conservar su estatus social, su puesto de profesor universitario, el sacro-santo prestigio, sus viajes por Europa a costa del presupuesto, etc. De hecho, ¿por qué llaman a la movilización ahora, y no años atrás, cuando crecían las desigualdades educativas? ¿Por qué peligra la educación pública sólo ahora que peligran los puestos de los pedagogos universitarios?

Parada en España, versión grotesca

Por la cosa de la globalización, la misma estrategia de desgaste político, pero en versión grotesca,  es la que está utilizando en España la progresía pedagógica, concentrada toda ella en esa gabela que se llama Cuadernos de Pedagogía "Igualitarista". Revista que sobrevive, por cierto, gracias a las subscripciones de los departamentos de pedagogía y de las Consejerías de Educación, especialmente las peperas, sobre todo las peperas. Dicho de otro modo: sobre todo las peperas, especialmente las peperas… Lo que, de nuevo, demuestra que es falso el dicho de que en España no cabe un tonto más.

Volviendo a la pregunta: ¿a quién benefician las movilizaciones educativas? Pues evidentemente, a los que viven de la mamandurria de la universidad pública: los sindicatos mayoritarios, y su partido político, que son los que controlan los departamentos de pedagogía de la universidad española. A esa grosería no les ha importado el empeoramiento progresivo de la educación desde 1990, ni el más del 30% de fracaso escolar, ni que el sistema educativo genere un 50% de paro juvenil, ni que España sea el hazmerreír en los informes internacionales,… No, no. Eso no les ha indignado. Les ha indignado que les recorten la mamandurria.

Son ellos —el PSOE y sus sindicatos— los que han hundido la educación pública, los que han generado la mayor desigualdad entre las CCAA, los que han machacado la profesión de profesor,… Y son los que ahora salen a la calle en nombre de la "educación pública". Y, encima, algunos profesores se prestan plácidamente a llevarles la pancarta y la palangana a esos señoritos. ¡Que tiene cajones la cosa!


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