Educación a fondo

Política Educativa del Marianazgo (y II)

Mariano Rajoy deja clara su intención de abandonar la educación pública. Esta es la conclusión de la primera parte de este artículo. El ruido de medidas educativas que acaba de anunciar pone de relieve sus objetivos para esta legislatura:

1. Dar calor y contento al sindicato de la sotana, y sus adláteres (que incluye el ¿qué-hay-de-lo-mío? de ANPE)

2. Ir deslizando políticas que beneficien a la escuela privada (todo ello con un silencio debidamente negociado con lo profesionales del ruido)

3. Y la consiguiente sinecura para sindicatos, oposición política, y otros: ruido de reuniones, Consejos, Estatutos,… para que todos se echen la foto y hacer como que se hace.

Por lo tanto, el problema de fondo de la educación española —lapolitización— sigue incólume e inmaculado. Lo único nuevo que empieza a ocurrir en la era del Marianazgo es que pasamos de una politización de tipo ideal-progresista (propia del PSOE) a una politización de sesgo tecno-burocrática (made-in-PP).

Las políticas del pseudo-profeta

Desde la década de 1980 la política educativa en España ha estado subyugada por la ideología igualitarista ligada al PSOE, que pretendía alcanzar la utopía de la Sociedad Igualitaria Futura a través de la escuela.FelipeGonzález consiguió que esa ideología dominara en la sociedad española gracias a la conquista y derribo de la universidad española: eliminó a los antiguos catedráticos de universidad, impuso a “los suyos” y cambió la ley de universidad (LRU 1983) para controlar el acceso al aparato de “producción de conocimiento” y otras ficciones.

De ese modo se impuso el paradigma Logse en la década de 1990, paradigma que, en el fondo, se cimenta sobre la creencia en una futura sociedad igualitaria: “La Logse es la deseada utopía. Estamos, pues, en el camino correcto. Hay que tener fe y esperar al futuro”. Y los profetas de ese dogma siguen dando la matraca: «la actual generación de jóvenes —afirmó hace apenas unos días J. Carbonell— es la mejor formada de nuestra historia. Una de las consecuencias de la sobrecualificación [lo he vuelto a mirar y, en efecto, dice “sobrecualificación”] … es la emigración, y el hecho de que en algunos sectores y países extranjeros reciban a estos jóvenes con los brazos abiertos.» (Enero 2012).

Los beneficiarios de esa fábrica de mitos y ficciones han sido un escogido surtido de pedagogos ligados al PSOE y bien situados en la universidad, periódicos, revistas, etc. En otras palabras, Vaseline Productions & Pulidores Company S.A., que merecería un artículo aparte. La conexión política les ha granjeado beneficios sin igual y prebendas a cuenta de las arcas públicas. Y esos pedagogos ligados al poder —los pedagogos áulicos— y financiados con dinero público se han dedicado, entre otras cosas, a machacar a todo aquel que llevara la contraria a la “deseada utopía Logse”. Y así se ha llegado a la situación presente: mito sobre mito, mentira tras mentira, todo tragado diligentemente por esa cosa que se llama pueblo.

Por ello, el problema más grave que ha tenido España en las últimas décadas ha sido el ocultamiento de realidad y la connivencia del mundo académico y universitario, entre otros, ante la mentira. Y eso ha sucedido de modo flagrante en la pedagogía universitaria española. 

La política del gestor-trepador

Hoy empieza a ser evidente en España —en Inglaterra, por ejemplo, lo era ya en la década de 1980— que la pedagogía universitaria no sólo no ofrece nada útil y de beneficio para el sistema educativo, sino que, además, ha sido una rémora para la práctica y la mejora de la educación. En síntesis, las deficiencias fundamentales de la pedagogía universitaria española actual son las siguientes:

i. Aborda temas de investigación irrelevantes para la práctica escolar

ii. Produce discursos inútiles para el mundo profesional de la educación

iii. Se ha constituido en una estructura cerrada, de auto-referencias académicas, al margen de los problemas reales de la vida educativa

iv. No proporcionan respuestas para la reforma educativa, y, en consecuencia, no aportan medidas al mundo político y gubernamental.

Dicho de otro modo, a pesar de los millones y millones de Euros que le cuesta al Estado, en España no existe un solo departamento de pedagogía que pueda ofrecer un plan de reforma educativa viable y eficaz, con propuestas a corto-medio-largo plazo. Ahora bien, ante semejante panorama, ¿qué hace el Gobierno del PP? Pues simplemente sustituye los inventos y ocurrencias procedentes de la pedagogía (dominado, como he dicho, por el paradigma Logse, ligado al PSOE) por los inventos y ocurrencias del político pepero de turno. Es decir, la política del“quítame tú, que me pongo yo”. En resumen, el Gobierno del PP:

1) No afronta el problema de la pedagogía universitaria y la sangría económica que supone para el Estado Español

2) Ignora las necesidades reales del mudo educativo

3) Ignora la voz de los profesionales que están en el día-a-día de la práctica escolar

4) Reduce la educación a meras ocurrencias de gestores tecno-burócratas (pero con una soterrada ideología pseudo-liberal y pseudo-católica)

A nivel internacional existe un acuerdo general en la idea de que la mejora de resultados depende de un mayor protagonismo del profesorado en la escuela y en la reforma educativa; los países que más éxito tienen en educación han seguido tal política. Sin embargo, en la misma fecha y hora, la política educativa del Marianazgo viene a estar protagonizada por una cantera de trepadores, una hornada de políticos-a-una-silla-pegados que pretenden hacer carrera política a costa de los sus juegos educativos. Y hay que tener muy presente que la rama educativa del PP de hoy se caracteriza por una casta de novicios y postulantes sin experiencia, pero con una fuerte ambición escaladora.

Por tanto, no nos ha de extrañar la música hueca de las medidas del Ministro de Educación Wert Wagner. Porque lo que sucede es que la Educación ahora está siendo reducida a meras técnicas de gestión de mentes burocráticas, donde lo fundamental es contentar al amigo y apañar con el enemigo. Dicho en Román Paladino: la política educativa del Marianazgo se va a definir por contentar a “los suyos” y por la negociación con la oposición (incluidos sindicatos y sus altavoces mediáticos) para que no le monten ruido en la calle ni se indignen en Sol. Y ande yo caliente… 


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