Educación a fondo

Justo la reforma laboral que quiere Merkel (I)

El problema capital de la economía española reside en el capital humanode sus empresas. Es una de las tesis que vengo defendiendo en esta tribuna desde hace meses. La mano de obra en que se apoya la economía española se caracteriza fundamentalmente por su bajo nivel de formación. En el año 2009, el 41% de los empleados españoles tenía nivel de formación inferior a Educación Secundaria, frente al 23% de la media de la EU. De ahí que durante el período de crisis económica general, los países de la UE con mayor capital humano hayan aumentado las exportaciones de productos de alta tecnología, que requiere gran innovación, mientras que España ha seguido retrocediendo.

Ahora bien, ese problema se ve agravado por el modelo dual de trabajo en que se basa la economía española, porque a mayor temporalidad laboral, menos capacidad de formación continua del trabajador. Por ello, si la reforma laboral no ataja el problema de la temporalidad del mercado laboral español es difícil que la formación continua dentro de la empresa —esencial para crear innovación— mejore. En la última década, el 30% del empleo en España es temporal, el doble de la media de la EU. Es más, entre los jóvenes de 15-24 años, la temporalidad es del 56%, siendo el 40% en la EU, en datos de 2010.

Por lo tanto: “la formación, Mariano, la formación”. El problema es la formación y las condiciones estructurales que producen innovación. Es decir, justo el problema que el presente Ejecutivo está evitando afrontar a base de paños calientes y parches, y ruido, ruido y más ruido. Con ello, el Marianazgo está situando la sociedad española en el siguiente contexto europeo:

I. Dejar el camino expedito a las potencias europeas de producción de investigación e innovación, como Alemania.

II. En España, facilitar el desarrollo de una minoría de grandes empresas

III. A la vez que condenar al exilio a un grupo de jóvenes españoles bien formados (en torno a un 10% de jóvenes que, a pesar de la educación pública, han puesto todo su empeño y dinero en conseguir una buena formación)

IV. Y condenar al resto de españoles a trabajar de camareros, para servirles las copas a los socios comunitarios cuando vayan a España a tomar sol y playa.

Y, ante ello, ¿qué hace el Ministro Wert? Pues sólo sonríe. La formación que ofrece el sistema educativo español sigue en caída libre, y el Ministro Wert, sonríe. Y todo indica que va a seguir haciendo sólo eso. Una sonrisa trajo a España esta miseria, y otra sonrisa va a mantenerla en la indigencia. La pedagogía en torno al PSOE ha hundido la escuela pública en razón de una utopía igualitaria, y los tecno-burócratas del PP están dejando que se hunda.

Porque cabe recordar que la pedagogía ligada al PSOE —la pedagogía LOGSE— ha metido a España en ese berenjenal educativo en virtud de sufe en la educación made-in-Logse y en su estratégico ritualtrinitario, esto es: i) negar los datos del fracaso escolar, 2) inventar cuentos y falsos mitos, y 3) machacar a quien les llevara la contraria. Recuerdo que uno de los pedagogos que más influencia ha tenido sobre los Ministros de Educación del PSOE —y repito la cita porque el sujeto se queja de que lo cite— afirma en uno de sus cuentos: «la actual generación de jóvenes es la mejor formada de nuestra historia. Una de las consecuencias de la sobrecualificación … es la emigración, y el hecho de que en algunos sectores y países extranjeros reciban a estos jóvenes con los brazos abiertos.» (Jaime Carbonell, enero 2012). Como se ve, la Noria goza de una cantera bien surtida.

En semejante situación, en que la sociedad española carece de resortes y de agentes capaces para impulsar la reforma, con una clase política cobarde y demasiado acostumbrada al ritual del besa-manos, quizá al menos quepa seguir el consejo del Catedrático D. GregorioSalvador, Vice-Director de la Real Academia de la Lengua española:

«Las generaciones futuras tienen derecho a conocer, debidamente identificados, a los personajes y personajillos que intervinieron en el destrozo [de la educación española] y quiénes de ellos lo hicieron gratuitamente, estúpidamente, y quiénes no.» G. Salvador: El destrozo educativo (Madrid, 2004, p. 21).

Desafortunadamente, poquísima gente ha seguido el consejo.

Continúa: Los Personajillos del Destrozo Educativo (y 2)


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