Educación a fondo

¿Por qué Jordi cierra los ojos al cantar Els Segadors?

En el problema catalán —“Ustedes tienen un problema y se llama 3%”—, sería importante no confundir: “régimen de gobierno” y “régimen político”. En el debate político —regido por las reglas del juego democrático—, se puede permitir el lujo de plantear la independencia, y otros blablablá. Sin embargo, el “régimen de gobierno”, esto es: el califato catalán, que tiene que dar de comer a su red clientelar, no puede andarse con esas bromas.

La cosa es que la crisis económica ha puesto entre las cuerdas a los califas catalanistas, siendo Cataluña una de las taifas que más ha derrochado dinero público, junto con Valencia y Andalucía. Y ese régimen de gobierno —acaudillado por Arturo Mas—, en vez de reducir su mastodóntica burocracia, quiere seguir manteniendo el tinglado del pesebre: entre otras barbaridades, 240.000 funcionarios públicos en Cataluña, y que no falten televisiones ni embajadas. Y, además, quieren que sea España, los españoles que tanto desprecian, los que sigan financiándole la fiesta a los señoritos.

Por tanto, no estamos ante un desafío independentista, sino ante un mero pulso político para obtener más dinero público. Si el País Vasco tiene ventajas fiscales y el Ejecutivo español se ha sentado a negociar con ETA, ¿por qué no se va a sentar a negociar con el Mas de Jordi? De ahí el lema de moda: “hay que sentarse, Mariano”. Quieren seguir derrochando a costa del bolsillo español. Quieren lo que quieren los gordillos descerebrados con pañuelo palestino.

El Ejecutivo más débil de la historia de la democracia

El Poder Ejecutivo del Estado Español está en el momento más débil de la historia de la democracia. Y a perro flaco, todo son pulgas. Alemania tiene a España entre las cuerdas, y Rajoy, a lo que manden. Gibraltar aprovecha el estado de debilidad y lanza su particular marcha verde, solo que por mar, y el Ejecutivo de Rajoy a verlas venir. Dictadores bananeros, amén de chonispoligoneras, desafían a las empresas españolas, y el Ejecutivo hace como que hace —porque a los empresarios que viajan con el Rey hay que tenerlos contentos— y saca la cosa de “la marca España”, para hacer como que hace.

Un Ejecutivo que, para colmo de debilidad, ni se decide a parar los robos de una turbamulta descerebrada dirigida por un pañuelo palestino. Un Ejecutivo que, para intentar aportar durabilidad al Marianato, está colocando en puestos políticos a miembros del PSOE. Un Ejecutivo que está siguiendo la política anti-terrorista de ZP, para que Cebrián no le monte mucho jaleo en la calle…

Dicho en Román Paladino: tras la etapa del todo-es-discutido-y-discutible de aquella cosa llamada ZP, España ha dado con Rajoy el tibio, la etérea levedad, el líder del la-mitad-para-ti-y-no-hagáis-ruido-en-la-calle. Y si el Ejecutivo de Rajoy es no más que tejido pendón movido por el viento del oportunismo político, la lectura que hace el califato catalanista es clara: es el momento de lanzar la batalla. Y como Arturo Mas lo sabe, sonríe. Después de que el ganado, a golpe de TV3, hiciera la manifestada en la diada, sonríe. Y Jordi…

Els Segadors y la saeta del mal gobierno

¿No se han fijado? Jordi cierra los ojos en apretado sentimiento siempre que canta el himno de Cataluña. ¿En qué piensa: en Banca Catalana o en los sudados trabajadores que con sangre gritaban: “Viva la tierra, muera el mal gobierno”? Un nacionalista tiene que ir acompañado siempre de un cantaor de saetas. Porque el nacionalismo es una religión venida a menos, como la del régimen de Mas. De ahí que, durante el rito del himno, Jordi —el político mejor tratado por la Corona—, se imagine en procesión, duque de las duquelas, rodeado de saeteros cantándole las penas del mártir. La misma referencia al sagrado misterio del dolor, con sus mitos y ritos.

Y es que detrás de todo fenómenos de locura colectiva —y no va a ser el único que veamos esta temporada— siempre hay un ocultamiento de la realidad, unido a una difusión masiva de errores intelectuales y, sobre todo, cinismo a granel. ¿O acaso es casualidad que la abanderada del independentismo catalán, MónicaTerribes, haya sido, hasta ayer mismo, directora de la televisión pública de Cataluña? La difusión de mitos y ritos independentistas, pagados, of course, con el dinero de los imperialistas españoles.

Y hablando de mitos. Durante la diada, una militante independentista difundía un mensaje animando a los suyos a acudir a la apretada manifestada y, como argumento de peso, decía: «La última manifestación de julio de 2010 reunió, según fuentes poco sospechosas de nacionalistas e independentismo, entre 2 y 2.5 millones de personas. Catalunya tiene apenas 7 millones de personas, de las que 15% son extranjeros y del 85% restante casi el 50% son de origen español. ¿Sólo los catalanes con “pedigree” se manifestaron?» (sic). Pensaba yo que sólo los animales tenían pedigrí, pero parece que no me he actualizado —en verdad, los tiempos cambian una barbaridad.

La historia, pues, parece repetirse inexorablemente. España vive hoy lo que Europa en la década de 1930. Entonces, el Poder Ejecutivo, limitado por un parlamentarismo omnipotente, era incapaz de hacer frente a los graves problemas que azotaban la sociedad. A consecuencia de ello, los grupos extremistas —los faccios—, se hicieron con la calle y azuzaron al ganado hasta la locura colectiva. Eso fueron las dictaduras fascistas en Europa: locuras colectivas instigadas por faccios, que terminaron por destrozar Europa entera.

Y todo ello acaeció en virtud de unos mitos. Entonces, tras el hundimiento del antiguo régimen, varios mitos se incubaron al calor de las ideas del progreso y la libertad. Ahora, tras el hundimiento de “la antigua Transición”, reaparecen esos viejos mitos, actualizados, eso sí, a golpe del ritos de la TV3

El seguro camino de los reinos de taifas

JuliánMarías, que conocía bien esas dinámicas sociales, advertía en 1977, a propósito de las proclamas nacionalistas: «Existe en algunas regiones un resentimiento de grupos minoritarios que prefieren asegurar una fácil importancia local, mejor que concurrir con los demás en el “mercado general” de la sociedad española en su conjunto. A veces se intenta conseguir ventajas particulares mediante presiones, coacciones o amenazas, que se ejercen, por lo pronto, sobre los individuos de la región en cuestión y coartan su libertad. … El resultado de esto… sería la quiebra de toda la democracia por el camino seguro de los reinos de taifas —vieja tentación española, de España y de cada una de sus partes—. Ya sabemos cuál fue la suerte que tuvieron en la Edad Media los reinos de taifas: la férrea, tosca, elemental opresión de los almorávides. Y siempre hay algunos almorávides disponibles, que solo aguardan un pretexto».


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