Economista ciudadano

Si es viernes, toca propaganda electoral

Como casi todos los viernes, el Consejo de Ministros alumbró el enésimo anuncio de lo que se denomina Plan de Vivienda estatal, que abarca los periodos 2013-2016. Lo primero que llama la atención es que el año 2013 ya está perdido y no se ha hecho nada, tal vez esperando la cercanía electoral.

Como cada viernes hasta las elecciones, un nuevo ejercicio de propaganda, ahora con la vivienda.

El mal llamado Plan de Vivienda recurre a las fórmulas viejas, caducas e ineficientes, como subsidiar tipos de interés de préstamos, subvenciones restrictivas al alquiler y tímidas ayudas a la construcción de nuevas viviendas públicas para el alquiler. Todo ello, como siempre, mezclando partidas presupuestarias ya existentes, sumando partidas plurianuales y exagerando el impacto económico en materia de inversión y empleo, para poder vender su supuesta preocupación por el acceso a la vivienda.

El Plan de Vivienda 2013-2016 ya nace cortado en un año, con medidas viejas, caducadas e ineficientes

Al margen de estas consideraciones, lo primero que realmente choca es que el plan asume y estigmatiza la opción del alquiler de viviendas para los hogares con rentas bajas, es decir una forma de segmentar la sociedad. Los que tienen recursos deben comprar vivienda, y los que carecen de ellos, deben vivir de alquiler, eso sí, únicamente unos pocos, 133.000 tendrán algún tipo de ayuda.

Esta consideración sobre la política de alquiler es contraria a la lógica económica y social, y especialmente contradice las mejores prácticas que se llevan implementando en la UE desde casi el fin de la II Guerra Mundial. En el caso español, el vicio de la compra de vivienda, alimentado por políticos del PP y PSOE, por el sistema financiero y por los constructores y promotores, ha generado un parque de viviendas gigante, estrictamente privado, ocioso y que no cumplía con los mínimos requisitos de una sociedad racional. Algunas de estas contradicciones se muestran a continuación.

El alquiler era la estrella del Plan, pero se estigmatiza únicamente para rentas bajas

En un contexto de estancamiento o descenso de la población, se incrementaron hasta el infinito las necesidades de acceso a la vivienda.  Cuando el tamaño medio de los hogares se ha reducido, la superficie media construida ha aumentado. La necesidad de movilidad familiar aumenta, pero la oferta de alquiler se ha reducido. Cuando la demanda de los jóvenes en situación precaria profesional y familiarmente hablando es creciente, no hay aumento de oferta de alquiler de vivienda pequeña y se presiona para compren inmuebles. En el  caso de la inmigración, una vía de aumento de la población, no se incrementó el volumen de vivienda en acogida. Se ha producido una presión de demanda en las zonas de los centros de las ciudades y eso ha venido acompañado por un déficit cualitativo de inmuebles suficiente y a un precio abusivo. A esto habría que añadir un proceso de desestructuración familiar y una propensión al urbanismo difuso. Por último, las pocas ayudas, muy selectivas, se han orientado a las clases bajas, con riesgo de exclusión de las clases medias y muy llamativo que cuando más se necesita la acción pública, mayores han sido los recortes en materia de vivienda.

El único elemento positivo es que se elimina de la acción pública la promoción VPO en compra, un elemento perverso que ha generado picaresca, corrupción y sobre todo discriminación a la hora del acceso a la vivienda.

Lo que también llama mucho la atención es que la ayuda directa al alquiler, curiosamente mayoritariamente en Europa, se restringe tanto que solo aquellos que puedan alquiler, oficialmente, por 600€ tendrán acceso a dicha ayuda. ¿Qué familias u hogares pueden alquilar una vivienda digna, declarándolo íntegro, por 600€ en Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla o Valencia? ¿Para cuántos miembros? Estas restricciones tienen el objetivo de eliminar al 99% de posibles usuarios, dado que la renta objetico sí que cubre un espectro amplio, hasta 22.365€. De nuevo, un ejercicio de propaganda para engañar a los ciudadanos. Por otro lado, al igual que con las becas, al tardar tanto en liberar las ayudas, en manos de las Comunidades Autónomas, los posibles beneficiarios tienen que adelantar el dinero y eso restringe mucho la demanda.

La restricción de la renta de alquiler en 600€ empuja a firmar contratos falsos para poder tener acceso en Madrid o Barcelona

Donde más se nota la propaganda electoral es en lo referente al parque público de alquiler. Aquí se lanzan propuestas para que se construyan nuevas viviendas, desechando todo el parque ocioso actual que saldría mucho más barato su compra y expropiación y puesta en gestión por los actores sociales reseñados. De nuevo es un mínimo guiño a todas las movilizaciones contra los desahucios y que dejan sin efecto la política social. No hay que olvidar que España  es el país con menor proporción de vivienda social en alquiler, apenas llega al 3%, frente a cifras del 30% y 40% en países como Alemania, Dinamarca o Austria.

No hay ninguna apuesta seria para crear un verdadero parque público de vivienda en alquiler gestionado por entidades públicas y privadas

En resumen, el Gobierno de Rajoy sigue con su programa calculado de  propaganda, anunciando planes tres y cuatro meses, este lo hizo hace ya más de un año, y rescatando partidas e inflando efectos económicos que nadie se para a realizar un seguimiento. Pero lo más graves es que en el tema de vivienda, condena a los más pobres a vivir de alquiler, contraviniendo todas las reglas lógicas. Restringe el alquiler a infraviviendas, ya que por 600€ en Madrid solo se alquila un zulo, para que la demanda quede sin efecto. No hay atisbo de la generación de un gran parque de vivienda en alquiler autogestionado por entidades sociales y privadas, y por supuesto apenas alguna limosna para rehabilitación. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba