OPINIÓN

La solución fácil contra el paro es reducir la actividad

Las autoridades políticas están encantadas con un descenso brusco de la actividad ya que eso lustra mucho más las cifras del desempleo, ante la incapacidad manifiesta de alcanzar el pleno empleo real.

La solución fácil contra el paro es reducir la actividad
La solución fácil contra el paro es reducir la actividad

Las cifras de desempleo y empleo en España siempre son objeto de discusión y debate entre expertos y tertulianos, mientras que los ciudadanos asisten perplejos a este juego macabro entre trincheras ideológicas. 

En este sentido, y debido a la falta de estudio y conocimiento por parte de muchos creadores de opinión, solo se manejan dos variables: tasa de paro y volumen de empleo, y solo tímidamente se introduce en el debate la temporalidad obligada y la precariedad, aunque éstas ya se consideran variables estructurales. Con este análisis tan reducido y reduccionista, los ciclos son fáciles de explicar: cuando gobierna la izquierda crece el paro en España (siempre cogiendo el último dato que nos interesa), y cuando lo hace la derecha florece el empleo, aunque éste sea de mala calidad, mal pagado y no excluya a mucha gente de la pobreza y exclusión.

El mercado laboral no es solo la ocupación y el desempleo oficial, sino que la actividad es también muy relevante

Pero lo que no explican estos aprendices de expertos es que hay una variable que también explica una parte de la evolución del desempleo, que es la actividad. Esta variable siempre se nos ha vendido como procíclica, es decir crece cuando el ciclo económico es alcista, y se reduce cuando el ciclo es bajista. La explicación es más psicológica que económica, y tiene que ver con ese cajón de sastre que son las expectativas. Con todo, al final, este evolución de la población activa también afecta a esa variable ficticia que es el llamado crecimiento potencial de la economía, es decir aquel que alcanzaríamos si todos los factores de producción funcionasen prácticamente a pleno rendimiento.

La tasa de actividad ha dejado de ser procíclica y cae en épocas de bonanza como la actual 

Como es bien sabido, todos estos aspectos son convencionalismos que nos dotamos para poder comparar estadísticas entre diferentes países, por lo que la OIT define qué significa estar activo u ocupado, lo cual a veces resulta un tanto grotesco. Activo supone haber estado buscando empleo con cierta periodicidad e intensidad, lo que incluye mandar curricula a portales de empleo digitales, por ejemplo, algo difícilmente observable para un encuestador o un funcionario del SEPE. A la margen de estos problemas estadísticos, cada vez más importantes, dada la cuestionable calidad de nuestras cifras oficiales, la realidad es que el mercado laboral español presenta características enfermizas en lo que se refiere a la tasa de actividad.

Hemos asistido a una sensible reducción de la tasa de desempleo desde los máximos en 2013

Hemos asistido a una sensible reducción de la tasa de desempleo desde los máximos en 2013, alcanzado ya cifras ligeramente superiores al 16%, aunque las cifras de ocupados todavía no hayan alcanzado las rúbricas previas a la crisis. Faltan algo más de 500.000 ocupados para simplemente igualar los ocupados EPA que teníamos en 2007, mínimo de la tasa de paro que se alcanzó con el pérfido Zapatero. Por tanto, para explicar cómo es posible esta situación hay que recurrir a la variable que ajusta la relación entre ocupación y desempleo: la población activa.

España tiene una de las tasa de actividad más baja de los países de nuestro entorno, 58,5% y bajando

La recuperación del empleo iniciada en 2014 parece que tiende a agotarse. En 2016 el ritmo de crecimiento fue del 2,9%, este año podría terminar con un ritmo del 2% y para 2018, las previsiones apuntan a un alza de solo un 1,8% anual. Pero por el contrario, el ritmo de descenso de la tasa de desempleo EPA seguirá acelerándose, lo que significa que es la población activa la que mantendrá su ritmo de caída.

Los activos en España han descendido en casi 800.000 desde 2012

Globalmente, los activos en España han descendido en casi 800.000 desde 2012, fruto del hastío de muchos colectivos ante la incapacidad de encontrar un empleo, ya no digamos uno digno. Aquí se encuentran, principalmente, jóvenes, mayores de 45 años y también mujeres. Por no hablar de los pocos inmigrantes que se quedaron tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Las cifras reales son dramáticas. En el punto álgido de la crisis, primer trimestre de 2013, la tasa de actividad global era del 60%, frente a tasas de más del 75% en los principales países de nuestro entorno, y ahora, con un crecimiento de más del 3%, la misma estadística arroja un magro 58,6%.

Los colectivos más afectados por la expulsión del mercado laboral son jóvenes, mayores de 45 años y mujeres.

¿Cuáles son las causas de este descenso en la tasa de actividad? Aquí habría que ir colectivo  por colectivo. Entre los jóvenes, cuya tasa de paro más que duplica la media de la UE, se ha producido un fenómeno que tiene que ver con uno de los principales problemas de una gran parte de esta franja de edad, que es la vuelta a la formación. La UE puso en marcha un programa, mal llamado Garantía Juvenil,  para que muchos jóvenes alcanzasen la formación mínima para poder reinsertarse en el mercado laboral. Los que hayan trabajado con este engendro, al margen de los problemas de gestión, habrán comprobado lo ineficaz que es, más que nada por los contenidos formativos que se ofrecen, por ejemplo aprender Word o Excel para principiantes, como si eso fuese a facilitar la entrada en el mercado laboral. Alguien inteligente debería revisar los contenidos de la formación para el empleo, porque una vez que se ha expulsado a los agentes sociales de su gestión, parece que el resultado es aún peor que en su vertiente anterior, que también era nefasta en dicho aspecto.

Se puede afirmar que la Reforma Laboral no ha supuesto ningún revulsivo a la actividad en el mercado de trabajo

Con estos resultados, se puede afirmar que la Reforma Laboral no ha supuesto ningún revulsivo a la actividad en el mercado de trabajo, sino todo lo contrario. La nueva esclavitud que supone los falsos autónomos, junto a la plena disposición de tu tiempo y tu cuerpo para el desempeño laboral, a cambio de un salario de miseria, no hace muy atractivo la entrada de nuevos activos.

Los jóvenes han vuelto a estudiar creyendo que pueden volver al mercado, algo muy complicado mirando los contenidos de dicha formación

Por otro lado, el progresivo envejecimiento hace que también muchos mayores de 45 años sean carne de inactividad permanente porque el mercado expulsa, de forma consentida y pagado a escote en muchos casos, la destrucción de muchas vidas a partir de esa edad.  A pesar de ello, hoy hay más gente de más de 50 años ocupada que menores de 35 años, lo cual es una bomba de relojería para el sistema público de pensiones.

El paro de larga duración es la gran asignatura pendiente. Este colectivo ya supone el 36% del total de desempleados, frente al 11% entre 2006 y 2009

Si esto es grave, el paro de larga duración es la gran asignatura pendiente. Este colectivo ya supone el 36% del total de desempleados, frente al 11% entre 2006 y 2009. Esto provoca que gran parte de estos parados que en 2013 comenzaron a cobrar la prestación contributiva, hoy ya hayan agotado casi todos los subsidios y se encuentren inmersos en la marginalidad, invisible para muchos de los tertulianos que sientan cátedra en las televisiones.  De nuevo, la reforma Laboral no ha permitido solventar estos problemas, algo que contrasta  con lo que se voceó tras su aprobación en el Congreso, con los votos del PP y la extinta y corrupta CiU. Este desempleo de larga duración tiene, además, vertiente de género pues afecta también a muchas madres solteras.

El paro de larga duración lo acaba atendiendo Cáritas y otras organizaciones de la beneficencia ante la indiferencia social y política

En resumen, aunque no lo reconozcan, las autoridades políticas están encantadas con un descenso brusco de la actividad ya que eso lustra mucho más las cifras del desempleo, ante la incapacidad manifiesta de alcanzar el pleno empleo real. A los jóvenes los vuelven a cuidar sus padres, los que puedan, a los mayores la beneficencia y también otros colectivos como Parroquias y Cáritas, y curiosamente, estos colectivos siguen votando en masa al PP, ante el temor al secesionismo. Esto es España.


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