OPINIÓN

¿Para qué sirve el Banco de España?

El supervisor ha permitido todos los desmanes por parte de las entidades financieras que han logrado engañar a sus clientes, que han sufrido las consecuencias, y cuyos directivos, a diferencia de Islandia o Suecia en los 90, no han pisado la cárcel, ni devuelto sus emolumentos millonarios.

¿Para qué sirve el Banco de España?
¿Para qué sirve el Banco de España? EFE

La reciente historia financiera en España, pero también en otras latitudes, nos llena de dudas y paradojas sobre el papel de la máxima autoridad en materia de supervisión financiera. Por un lado, las entidades deberían ser el objetivo último a la hora de chequear su salud patrimonial y de solvencia, mientras que, por otro lado, los consumidores deberíamos sentir una seguridad a la hora de invertir con la seguridad qué, asumiendo el riesgo de toda inversión financiera, la información contable que emana de las entidades es fiable.

La dejadez de las principales funciones de supervisión y vigilancia del sistema financiero es lo que caracteriza al Banco de España en la crisis

Estos principios básicos de actuación no se han cumplido antes, durante y después de la mayor crisis financiera vivida en España desde la instauración de la democracia, por lo que el título de este artículo parece razonable, es decir la sociedad se pregunta para qué sigue existiendo esta institución, más allá de ser un buen centro de trabajo, cómodo y bien remunerado.

Ahora existen otros focos de contagio, como son Liberbank y tenemos en puertas una salida a Bolsa con enorme riesgo como es la de Unicaja

Parecía que la crisis bancaria ya estaba superada con el rescate ciudadano de buena parte de las Cajas de Ahorro y algunos bancos, cuando el Banco Popular ha dejado de existir como banco independiente, al sobrevenirle la quiebra, sin que ninguna autoridad diese la voz de alarma, sino todo lo contrario. Días antes de la intervención, el propio Ministro De Guindos aludía a la solvencia y fortaleza de dicha entidad, para callar después y felicitarse porque la intervención no ha costado ni un euro a los contribuyentes, algo que, como siempre, no es cierto. Por el camino se han quedado arruinados millones de pequeños accionistas, mientras que los grandes inversores, incluidas algunas instituciones públicas, sacaron del dinero minutos antes, tal vez porque alguien muy relevante les dio información que no compartió con el resto de compatriotas. Esto se llama información privilegiada que el supervisor nunca investiga, ni sanciona. Ahora existen otros focos de contagio, como son Liberbank y tenemos en puertas una salida a Bolsa con enorme riesgo como es la de Unicaja, que por supuesto, será bendecida por todas las instituciones, pero que los inversores deberían tomar con mucha cautela y huir de este tipo de bancos que están muy tocados.

Parecía que la crisis se había acabado, pero los casos del Popular y el desplome de Liberbank pueden volver a poner en cuestión la salud del sistema financiero.

Mientras todo esto ha ocurrido, el Banco de España ha publicado un extenso informe sobre la historia de la reciente crisis financiera en el que justifica en todo momento su actuación, sin que en ningún momento aparezca un atisbo de autocrítica . Para el supervisor, el principal problema para no atajar el problema fue la falta de instrumentos para actuar, tanto microprudenciales, como macroprudenciales. Es decir, que el Banco de España nada pudo hacer para regular la cantidad de crédito dedicado al sector inmobiliario, tampoco pudo hacer cumplir la norma que obliga a las entidades a no prestar más allá del 60% del valor del inmueble, ni tampoco ha podido influir para que muchas entidades, como Bankia, publiquen la verdad sobre su contabilidad. Y por supuesto, el Banco tampoco pudo prever la fortísima caída de la actividad tras la quiebra de Lehman Brothers. Como dijo un ex ministro de Zapatero, el Banco Central tampoco quiso apagar la luz y retirar el ponche en medio de la orgía.

El informe del Banco de España sobre la crisis financiera es un canto a la incapacidad del supervisor para evitar y manejar una crisis sistémica

Pero lo sorprendente, y también lo chocante, es que dedicase muchos esfuerzo y recursos a recomendaciones de política laboral y salarial, verdadera obsesión del anterior gobernador, Ordoñez. Este político, persona con nula experiencia en el sector bancario, hizo una clara dejación de sus funciones para convertirse en un ministro de empleo en la sombra, vomitando todas sus frustraciones políticas contra sindicaos y trabajadores.

Lo que sí cuida y analiza el Banco de España es cómo se deben bajar salarios y desregular el mercado laboral

Su sucesor, Linde, ha intentado culpar de todo el desaguisado al equipo anterior, y en el propio informe así lo deja claro, aunque le están salpicando con los nuevos casos de opacidad, y falta de transparencia en las crisis sobrevenidas, como las del Popular o las que vendrán. La tónica es la misma, esconderse y no contar la verdad sobre la realidad del sistema financiero, haciéndose cómplice de los que siguen pensando que hay que salvar por encima de todo al sistema financiero, aunque siempre acaben pagando los eslabones más débiles.

Sumando todos los créditos, avales y el coste de la Sareb, rondaríamos los 100.000 millones de euros, aunque solo se habla de los 60.000 millones

Esta máxima se ha logrado con el engaño y la torpeza de todas las instituciones en el mal llamado préstamo para sanear el sistema bancario. En primer lugar, el ejecutivo engaña a ciudadanía con las cifras globales del rescate, que es como se debe llamar el proceso implementado. Sumando todos los créditos, avales y el coste de la Sareb, rondaríamos los 100.000 mill€, aunque solo se habla de los 60.000 mill€ que se inyectó para salvar todas las entidades zombies. Ahora tras las mentiras de Rajoy y De Guindos sobre que dicho préstamo lo pagarían las entidades y que no nos costaría dinero, resulta que prácticamente el supervisor reconoce que las pérdidas se acercarán a los 40.000 mill€ y que apenas recuperaremos 16.000 mill€. Esto podría suponer responsabilidad por no haber vigilado y a lo mejor dejar caer a las entidades que aún hoy, como pasa con Banco Castilla La Mancha o CEISS, estén muy dañadas y puedan seguir contaminando el sistema.

El informe reconoce que gran parte del rescate bancario no se recuperará, contradiciendo el optimismo patológico de Rajoy y De Guindos

Con todo lo acontecido, y salvando las responsabilidades penales si las hubiere, la sociedad y el ejecutivo debería analizar con rigor si el supervisor cumple o no su papel. Si las normas contables se cumplen o cada uno contabiliza como le viene en gana, si los bancos cumplen con la información veraz que trasladan a sus clientes y si la evaluación de riesgos se lleva a cabo sin interferencias de las direcciones de los bancos para captar activo como sea.

Se deberían revisar las responsabilidades de los gestores del supervisor para que nunca más se haga dejación de funciones que perjudiquen a los más débiles

Este tipo de reflexión no se está haciendo y únicamente nos dedicamos a culpar a los gobiernos anteriores o el actual. La seriedad de un país se debería medir por el respeto a las minorías y los eslabones más débiles de la cadena. Las conclusiones de esta crisis nos llevan a una dramática conclusión. El supervisor ha permitido todos los desmanes por parte de las entidades financieras que han logrado engañar a sus clientes, los que han sufrido las consecuencias, y cuyos directivos, a diferencia de Islandia o Suecia en los 90, no han pisado la cárcel, ni devuelto sus emolumentos millonarios, como es el casi de los gestores del Popular. Lo que también sorprende es que este informe, además, se publica a las 48 horas de la moción de censura fallida contra Rajoy. Tal vez el Banco de España no quería añadir más munición al extenso curriculum de mentiras y engaños de este presidente y sus ministros.


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