Economista ciudadano

El Estado precariza igual que el sector privado

En estos atribulados días en los que los políticos nacionales y regionales andan recorriendo plazas y pueblos prometiendo lo que no van a cumplir, he aquí que el Tribunal de Justicia de la UE ha dictado una sentencia, que no es la primera, que enmienda a la totalidad el funcionamiento del mercado laboral en España.

El Tribunal de Justicia de la UE ha enmendado prácticamente el ordenamiento laboral español en materia de indemnización por despido

Hasta ahora la conciencia ciudadana, envenenada por las soflamas de partidos políticos zombis, tenía internalizada que la precariedad en el mercado laboral era un fenómeno súbito que nace en 2012 con la reforma laboral de los pérfidos del PP. Esta reforma ahondaba más, si cabe, en la pérdida de poder de negociación de los trabajadores y sindicatos, permitía con más alegría y disfrute la modificación unilateral de las condiciones de trabajo en el mundo de la empresa y conseguía rebajar los salarios al lograr un descuelgue masivo de los convenios de sector. Los principales actores de estas malas praxis eran los empresarios, principalmente pequeños y medianos que es donde apenas hay representación sindical, y por supuesto los diputados del PP que actuaban de facto al dictado de Bruselas en lo político, y de ThinkTank como Fedea o FAES en lo intelectual.

La sentencia que llega de Bruselas acusa directamente de fraude y de discriminación laboral a toda la Administración Pública española

La precariedad laboral parecía que era un fenómeno nuevo que surge tras la Reforma Laboral del PP

Pero para sorpresa de algunos ingenuos, la sentencia que llega de Bruselas acusa directamente de fraude y de discriminación laboral a toda la Administración Pública española, y no precisamente a raíz de la maligna reforma laboral, sino que esto nace casi con la democracia. El origen, como siempre, ha sido la osadía, paciencia y conciencia de una trabajadora del Ministerio de Defensa que, tras 10 años prestando servicios como interina, se le rescindió el contrato y se fue a la calle sin indemnización alguna. La gran pregunta es, ¿qué han dicho los dos grandes partidos que han permitido y abusado de miles de trabajadores durante estos años? El PSOE ha seguido con su cantinela de la reforma laboral y el PP, como era de esperar, ha guardado silencio porque esta sentencia puede dinamitar por sí sola la reforma laboral de 2012.

La sentencia de la UE pone de manifiesto que es la Administración Pública la que atesora más antigüedad precarizando el mercado laboral

La realidad laboral de todos estos interinos ha sido silenciada por los grandes partidos, porque era muy cómodo y barato tener trabajadores de usar y tirar, especialmente en sanidad y educación, que cubren las bajas por enfermedad, maternidad o vacaciones por un lado, o incluso son trabajadores estructuralmente contratados bajo este paraguas tan precario. Se han dado casos, yo tengo alguno cercano, en que tras 30 años en la administración de sanidad se han convocado plazas para consolidar plazas de médicos, enfermeros/as o celadores, y personas con casi 60 años se han tenido que examinar para lograr jubilarse con la patena de ser funcionarios de carrera. Esta fórmula de discriminación e incluso vejación, ha sido implementada fundamentalmente por el PSOE, partido que ha gobernado gran parte de la democracia, y también por el PP, en cuyo manejo y mantenimiento sí han estado de acuerdo, lo cual demuestra la mentira y el postureo del partido centenario para con la precariedad laboral de interinos.

Se reabre un falso debate laboral como ha sido el referido al contrato único con indemnización idéntica

Estas prácticas discriminatorias en el sector público las inicia el PSOE y las mantiene el PP

Pero esta sentencia abre un debate aún más espinoso. Lo que viene a decir es que en España hay que unificar las indemnizaciones por despido entre trabajadores indefinidos, interinos y temporales, aunque se desconoce en qué términos. Es obra del PSOE la primera discriminación entre temporales e indefinidos, lo cual desmonta, de nuevo, la supuesta idea que este partido está preocupado por la igualdad y equidad en el mercado laboral. Para los temporales, se les asignó inicialmente una indemnización de 10 días y luego se elevó hasta 12, frente a los 20 días de los indefinidos y cero los interinos. Así hemos estado conviviendo muchos años, sin que ningún agente social o políticos haya impuesto en una negociación la reversión de esta manifiesta injusticia. Los únicos gritos se han dado a favor de elevar la indemnización para los indefinidos, fruto de una estrategia clara: a pesar de todo, la gran masa laboral ocupada es indefinida y por tanto un cuerpo de votantes más amplio que las minorías de temporales o interinos.

A partir de ahora todos los trabajadores, públicos o privados, deberán tener la misma indemnización por despido

Con esta sentencia, también, se reabre un falso debate laboral como ha sido el referido al contrato único con indemnización idéntica. De nuevo, nada se decía de los interinos porque su relación laboral es diferente al del resto de trabajadores del sector privado, por lo que así se mantenía en el limbo jurídico a este colectivo, tan necesario, como despreciado por el duopolio político. Pero la alegría con la que han tomado algunos defensores de esta medida laboral de corte anticonstitucional ha venido por la urgente necesidad de igualar las indemnizaciones por despido entre trabajadores fijos y temporales, nada se decía de los interinos, eso sí siempre por abajo, como ellos proponían. En su ideario argumentaban que todos deberían empezar en 12 días para luego ir subiendo conforme avanzase la antigüedad. Su trampa es que mantenían que el despido no debería ser causal, sino únicamente económico, el sueño de todo empresario sin escrúpulos. Pero ahí han fallado en la redacción, a pesar de catalogarse de partido constitucionalista, pues su medida estrella no pasaría el corte de la corte suprema, salvo que ellos propusiesen a magistrados muy ad hoc.

Ha tendido que ser Bruselas, como en el caso de la Ley Hipotecaria, la que nos saque los colores en materia de injusticia y discriminación

Los defensores del Contrato Único no deben sacar pecho porque la causalidad del despido no ha sido derogada de nuestra Constitución

En suma, ha tendido que ser Bruselas, como en el caso de la Ley Hipotecaria, la que nos saque los colores en materia de injusticia y discriminación, señalando la inutilidad en esta materia de los dos grandes partidos y su muleta reciente. Obliga al Estado español ha unificar la indemnización por despido entre temporales, indefinidos e interinos, todavía no se sabe en qué términos. Pero en ningún caso, valida la propuesta naranja del Contrato Único, porque hasta que haya un nuevo Tribunal, la descausalidad del despido sigue siendo contraria a la Carta Magna que tanto ama dicho partido.

La duda será como se unificará la indemnización por despido, por arriba o por abajo

La realidad nos ha devuelto la gran injusticia que han estado manteniendo y sosteniendo el duopolio político para con los interinos. Ahora ya no se puede culpar a la Reforma Laboral únicamente de la precariedad e inequidad en el empleo. Estos factores estaban en el ADN de los gestores de la Administración Central del Estado y de las Comunidades Autónomas. Muchos de estos barones socialistas ahora deberían corregir todo esto antes de fulminar al gran líder, que no hace tanto defendía en 13TV una mayor flexibilidad laboral que la que ofrecía la Reforma Laboral del PP.


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