Economista ciudadano

La política monetaria del BCE es irrelevante

El clamor popular y el político lleva bramando unos meses para que el BCE intervenga en la economía europea para paliar los efectos devastadores que está teniendo la crisis financiera en las principales economías europeas en general, y española en particular. El problema radica en que estos agentes, en la mayoría no excesivamente informados, desconocen que la política monetaria en un contexto de recesión de balances, y ante una política de austeridad irracional, es completamente irrelevante y sus efectos son nulos.

La política monetaria expansiva del BCE en un contexto de recesión de balances es irrelevante

La razón fundamental es que lo que tradicionalmente se conocía y se utilizaba, las condiciones monetarias de una economía, ya no son relevantes, sino que lo que prima en una economía completamente financiera, son precisamente las condiciones financieras, máxime en un contexto de crisis de deuda soberana. Es precisamente la correlación entre la valoración y el precio de la deuda soberana, lo que está afectando al conjunto del sistema bancario en una coyuntura de exceso de apalancamiento privado y un proceso de recesión de balances.

Ante esto, los mecanismos no convencionales del BCE de inyección de liquidez en el sistema, la rebaja, tardía, de tipos de interés, no han servido para que las condiciones de financiación de la zona euro, y especialmente de las entidades permitan relanzar el canal del crédito. Las vías de contagio de este deterioro provienen del exceso de endeudamiento privado, que tras el proceso de austeridad impuesto por la UE, ha degenerado en una gran crisis de deuda soberana. Esta, a través de los canales de precios, liquidez y balance, ha deteriorado gravemente los balances de las entidades financieras, dejándolas con niveles de solvencia y capitalización insuficientes para que obtengan la confianza de sus clientes.

Lo relevante en la actualidad ya no es el Índice de Condiciones Monetarias, sino el de Condiciones Financieras, que sigue siendo de endurecimiento

Por los índices de condiciones financieras, aisladas de las monetarias, se puede concluir que la zona euro está en una situación financiera muy dura, que hará que la recesión se agrave en los próximos meses, dadas las dificultades de acceso a los mercados de titulización, renta fija y monetario que muestra la encuesta del BCE. Se puede concluir, que ante esta situación de recesión de balances, la política monetaria es irrelevante.

Los efectos más directos se producen a través del canal de precios, ya que un aumento considerable de los rendimientos de la deuda pública, y más concretamente del riesgo de crédito soberano, puede traducirse directamente en mayores costes de financiación para el sector privado. Al variar los costes de financiación de las entidades de crédito debido a los cambios en los diferenciales de los bonos bancarios, este incremento de los rendimientos de la deuda pública tiene un fuerte impacto en las condiciones de financiación de las entidades de crédito que puede ser transmitido a los tipos de interés de los préstamos bancarios.

En relación al canal del balance, los cambios en las valoraciones de la deuda pública pueden acarrear cambios directos en el tamaño del balance, tanto para las entidades de crédito como para sus clientes, que pueden verse acrecentados, además, por las respuestas de las autoridades reguladoras a la exposición de las entidades de crédito a la deuda soberana, lo que pone en peligro la estabilidad del sistema bancario. Finalmente, el canal de liquidez es tal vez el más importante. El deterioro de la deuda pública, que es utilizado como garantía en acceso a la liquidez en los mercados mayoristas, puede condicionar el acceso de muchos bancos, como ya está ocurriendo, a la liquidez internacional, lo que estaría generando tensiones graves en muchas entidades españolas y europeas.

La deuda pública está deteriorando los balances financieros de los bancos a través de los canales de precios, balance y liquidez

Con estos antecedentes, el papel del BCE ha sido muy activo, especialmente en actuaciones no convencionales, tratando de inyectar liquidez en el sistema financiero y bajando recientemente sus tipos de interés de referencia. Pero la realidad de las condiciones financieras, salvo por mejorías transitorias, sigue mostrando un deterioro que explica la escasez y carestía del crédito en la zona euro, particularmente en aquellos países donde la evolución de la deuda soberana ha sido más negativa, léase Italia, España y los países intervenidos.

En suma, mientras no se resuelva el deterioro de los balances bancarios, mientras no se frene la devaluación de la deuda soberana y se corten de raíz las medidas de austeridad permanente, el canal del crédito y las condiciones financieras no mejorarán. El BCE podrá bajar los tipos de interés a cero, podrá inyectar toda la liquidez que quiera, o incluso podría comprar deuda de forma compulsiva, pero aún así las condiciones financieras seguirían siendo duras, y por ende la recesión se acrecentaría. Hay que hacer un buen diagnóstico y plantear un plan ordenado de quitas de deuda privada.


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